FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Un tributo a Domingo y Dolores | Salvador García Llanos

Un ensayista extraordinario y una periodista cabal y cualificada, a quienes unió la pasión por la literatura, cada cual en su óptica, uno esmerándose permanentemente para interpretar la realidad; y la otra, en un ejercicio admirable de trasladar a la pieza informativa los elementos noticiosos con la sutileza del lenguaje poético.

Domingo Pérez Minik y Dolores Campos Herrero. Les conocimos y les tratamos, bien es verdad que nos hubiera gustado hacerlo en mayor medida, sobre todo para profundizar en su sabiduría y en la sutileza de la que hicieron gala en su pensamiento y en su escritura.

El primero, en la antesala de una entrevista televisiva en exteriores. Nos presentó –¿quién si no?- Juan Cruz Ruiz, que le considera, como saben, uno de sus maestros. El paisanaje pudo lo suyo, hace ya tantos años. Cuando supo de nuestro lugar de origen, se explayó en pocos minutos sobre sus valores históricos y culturales. Fue una lección, dicha además con la visión empírica de un profesor que sabía mucho y pasaba de un personaje a otro con pasmosa facilidad.

El azar y las circunstancias quisieron que muchos años después asistiéramos a la instalación de una fotografía de gran tamaño, original de otro discípulo suyo, Carlos Schwartz, en una de las vidrieras de la remodelada Biblioteca Pública Municipal ‘Tomás de Iriarte’, en el Puerto de la Cruz. Carlos había plasmado un espacioso rincón de la biblioteca de Pérez Minik, con su sillón vacío, de modo que cuando entramos en el recinto y la contemplamos, nos imaginamos allí sentado al ensayista y crítico enriqueciendo su erudición.

Leíamos a Dolores Campos Herrero desde que ingresó en Canarias 7, un proyecto periodístico que cristalizó en una época trascendental para la convivencia de los canarios que, dicho sea de paso, se quedó a medias para representar una aspiración noble que, por circunstancias que no vienen al caso, se frustró. La suya era una delicadeza palpable, la que muchos años después, trabajando ya en televisión, trasladaba a cada pieza, cuando la crisis de los cayucos, cuando había que consultar a la Delegación del Gobierno las cifras, las nacionalidades, el estado físico de los migrantes irregulares y el lugar donde quedaban internados.

Campos imprimió naturalidad al drama, a la tragedia que era un fenómeno inusual y de indudable impacto sociológico, pendiente aún, por cierto, de una solución estable. Era difícil acreditar sensibilidad pero Lola lo consiguió para hacernos ver que el drama iba más allá de la reiterada llegada de ciudadanos de ambos sexos, de todas las edades, de muy diversas nacionalidades, unidos por la ilusión de haber alcanzado la tierra de promisión… que no era tal.

Si Pérez Minik, en sus libros y en sus artículos, fue el autor capaz de auscultar la condición humana del insular hasta situarlo en el centro de una convivencia solidaria y humanamente enriquecedora y plasmarlo en “Isla y Literatura”, una obra fundamental para entender su quehacer literario y su interpretación de la realidad que captaba por muy distintas visiones que contemplara; Campos Herrero brilló con la redacción atractiva y sencilla para exponer las aristas de un problema transfronterizo que ni el Derecho Internacional ni la diplomacia ni el supuesto poder de organizaciones, teóricamente unidas para prevenir y afrontar coyunturas desequilibrantes, han podido estabilizar mediante políticas y alternativas respetables y factibles.

A uno y a otra, a Domingo y a Dolores, rendimos hoy tributo con propósito de seguir aprendiendo de su obra y de su entrega. Para los periodistas canarios, una referencia. Para los destinatarios de su mensaje, para los amantes de la literatura, de prosa efervescente como fue la de Pérez Minik y de poesía latente como la de Campos Herrero, para los lectores empedernidos y para los consumidores de información en general, especialmente la de épocas muy distintas pero no menos atrayentes, con la renovación de los lenguajes artísticos o la interpretación del surrealismo o los versos esclarecedores, para todos ellos, confiamos en que este audiovisual y estos testimonios resulten de interés y les acerquen a su producción intelectual.

(Texto leído anoche en la introducción del acto convocado por el Observatorio Domingo Pérez Minik en el TEA de Santa Cruz de Tenerife)-

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