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ENTREVISTA | Luis de la Cruz, propietario de la librería benéfica Solican: “Había madres que venían llorando, debido a que tenían 3 hijos y no podían comprar sus libros de texto”

EBFNoticias | Daniel Valle Rodríguez | Fotos: Autor |

Luis de la Cruz, pastor evangélico bautista, es un hombre con una larga tradición ayudando a los menos favorecidos. En esta línea crea Solican: una ONG que colabora en multitud de acciones solidarias financiadas mediante una librería con el mismo nombre. Con los años, y tras haber abierto un segundo negocio en La Laguna, Luis de la Cruz relata y analiza el pasado, presente y futuro de la organización.

¿Cómo surge esta iniciativa?

Para hablar de este tema, tengo que recordar a un amigo difunto. Yo siempre fui de ONG’s toda la vida, antes incluso de que se acuñara el término, y siempre me quedaba triste cuando al recolectar dinero con una hucha o una rifa la gente se mostraba un poco reticente al no saber exactamente a dónde irá el dinero. A mi amigo se le ocurrió decir: Luis, pedimos libritos, los vendemos a 1 o 2 euros y, con este dinero, podemos financiar las actividades que queremos hacer. Y así fue como empezamos, a principios de siglo en Candelaria, solo con dos burras y una tablita.

¿Colaboran con otras organizaciones?

Sí, con bastantes. Colaboramos con dos centros de ancianos, uno de Granadilla y otro de Güímar, a los cuales donamos comida, pañales para adultos o utensilios para ancianos, como un tacataca, un bastón o una silla de ruedas. Hacíamos 1 o 2 comidas especialmente para navidad, con el objetivo de acompañar a los mayores en esas fechas, pero con el covid se ha frenado. Colaboramos también con el Sahara enviando medicamentos, debido a que iban con los niños cuando ellos venían aquí, y, aunque ahora no vienen, seguimos enviando medicamentos con otra asociación a Cuba y Venezuela. De igual manera, enviamos gafas a África con el grupo de Club Leones. Al final, hacemos mucho, a veces por nuestra parte o mediante colaboraciones.

¿Son todo colaboraciones, o Solican realiza actividades por su cuenta?

Sí, también trabajamos por nuestra cuenta. Tenemos varias familias a las cuales acogemos y ayudamos. Respecto al dinero para las actividades, lo primero que pensamos es en cubrir los gastos del propio local (alquiler, luz, agua, internet, teléfono, …) debido a que al final somos todos voluntarios y no recibimos rédito económico. Una vez está esto cubierto, por poner un ejemplo, cuando hacemos una recolecta de comida para las familias que lo necesitan también solemos aportar nosotros mismos comprando un saco de papas, algunas verduras…debido a que la gente suele centrarse en alimentos no perecederos, como pueden ser legumbres o arroz. El dinero nunca da, debido a que colaboramos en multitud de proyectos y, ya nada más que con el alquiler y los gastos, se van cerca de 800 euros. No nos gustan las ayudas de fuera, por ejemplo del gobierno, y que venga el político de turno a sacarse una fotito después de ayudar. Nosotros mismos trabajamos, nos esforzamos y, gracias a Dios, funciona.

 ¿Son todos los trabajadores voluntarios?

Desde el primero hasta el último. Somos voluntarios que venimos cuando tenemos tiempo: hay gente que viene dos horas, gente que viene más o menos…Por ejemplo, hay una voluntaria muy buena, Beatriz, que después de su jornada en el hospital como doctora viene aquí porque le gusta, un par de horas. Vienen cuando pueden y quieren, excepto mi mujer y yo, que estamos aquí todo el día.

¿Pueden ustedes vivir de este proyecto?

Qué va, qué va. Yo me jubilo en dos años, donde ya tendré la paga correspondiente a lo que trabajé, y actualmente vivimos con mi sueldo de unos 400 euros y el de mi mujer de unos 300 y pico. Con eso tenemos que vivir.

¿Todos los libros son donados por particulares, o hay instituciones o librerías que colaboran?

Mayoritariamente son personas. Personas a las que, a lo mejor, se les muere un familiar y se encuentran con una biblioteca de libros del abuelo o el padre, o que tienen que hacer una mudanza. Igualmente es cierto que, por ejemplo, el TEA suele donar, o algunas otras asociaciones y colegios también envían. Están limpiando un poco el tema de los libros, debido a la falta de lectura, por lo que nos los envían y así tenemos una colección de multitud de géneros distintos.

¿Disponen de libros de texto escolares?

Disponíamos hasta antes del confinamiento, debido a que los niños acababan en junio, me traían los libros, y yo los colocaba en una sección propia ordenados por materia y editorial. Me enfadaba mucho porque me daba cuenta de que, con todo mi respeto, las editoriales le añadían un lunar al libro y ya tenía que ser este el utilizado, los de años pasados no valían, solamente para que las madres gasten más dinero. Considero que deberían incluso manifestarse, porque el libro tiene que valerle al niño 3-4 años: yo me eduqué con el libro de mi hermano, mi hermano pequeño con el mío, y así sucesivamente, hasta que se dieron cuenta de que ahí había dinero. Había madres que venían llorando, debido a que tenían tres hijos y no podían comprar los libros de texto, y nosotros podíamos solucionarlo porque los vendíamos a 1 o 2 euros. Esperemos que, cuando vuelva la normalidad a las aulas, podamos retomar este servicio.

¿Cómo puede un ciudadano común colaborar con esta causa?

A nosotros no nos gusta pedir dinero. Yo lo que pido son libros, pero aparte de librería también somos una ong, por lo que recogemos ropa, alimentos, juguetes, vinilos, CD ‘s… lo único que no recogemos son enciclopedias, que ya tenemos demasiadas, ni cintas de VHS, que tampoco se venden. De resto, cualquier cosa que quieran aportar para ayudar. Por ejemplo, cuando traen muchas cosas de bazar, estamos hermanados con otra asociación que se encarga de recoger estas cosas para hacer lo mismo que nosotros hacemos con los libros pero con muebles, lámparas y demás cosas del estilo. Aquí no se tira nada a la basura.

¿Cuántas librerías tienen ahora mismo?

Esta en la que nos encontramos fue el sueño, y ya lo tenemos. Yo empecé aquí, venían los estudiantes de La Laguna, y me rogaban que abriera una ahí. Muchas veces, para sus materias, me pedían 5 o 6 libros y nosotros se los conseguíamos. Había casos en los que estos jóvenes cogían los libros, pero me decían que no tenían dinero ni para la guagua, por lo que al final ya no sólo se iban con los libros para casa, si no con dinero para el transporte. Por esto decidimos que salía más rentable abrir una en La Laguna. Lo intentamos sin éxito hasta que la hija de mi mujer me dijo que podía hacerlo: tenía el tiempo, la pasión por los libros y experiencia en otras ONG’s, por lo que nos lanzamos y lo hicimos realidad. A día de hoy sigue abierta, y, aunque es Solican 2, es una entidad independiente: ellos mismos se encargan de sus gastos y reciben libros distintos.

¿Existen planes futuros de abrir más?

Si me abrieras el corazón, verías que está lleno de planes. Estoy esperando a alguna persona, y, de hecho, se lo comento siempre a los clientes. Por ejemplo, si tú eres de La Palma, La Gomera, o cualquier otra isla, y tienes un pequeño local y no sabes qué hacer con él, yo te dejo 50 libros y los vendes a 1 o 2 euritos y así ayudas a la asociación más cercana que tengas. Esto es así de simple: montas tu local, buscas alguna asociación a la que apoyar, les dices que quieres colaborar y que lo que salga de las ventas va para ellos y ya está, eso es Solican. También me gustaría abrir alguna en el sur, pero a modo de resumen, en cualquier lugar donde la gente quiera, nos encantaría estar.

¿Algún mensaje de solidaridad para la gente común respecto al trabajo que realizan?

Me encantaría que no tiraran libros. Yo también lo hago: muchas veces llegan con mucha humedad o en mal estado y hay que tirarlos, pero hay gente que tira verdaderas joyas. Novelas, libros técnicos, cualquier tipo de libro. Por favor, tráiganlos. Se pierde menos tiempo que en llegar a la basura, en una bolsita. También CD’s, DVD’s, ropa… Mucha gente, por ejemplo, tiene un familiar que está cercano al fallecimiento durante muchos meses, y cuando fallece, tiran todos los pañales que sobran. Esos pañales vendrían genial en muchas asociaciones de mayores, por ejemplo, debido a que el gobierno da poquitos al día. El bastón del abuelo no lo boten, tráiganlo para otro abuelo.