FIRMAS

OPINIÓN | Cadena de favores | Adán Suárez

Con la perspectiva de los años y unos cuantos golpes de la vida, descubres el secreto de la gente ‘sabia’ -esos mayores que nos cuidaron cuando éramos unos niños- la paciencia. El no forzar los tiempos y dejar que las cosas sigan por su cauce normal. Tampoco significaba ser tontos, sino ser los suficientemente sabios para saber en qué momento actuar y conseguir tu objetivo, sin dañar a nadie.
Cualidades como la cooperación, la ayuda entre vecinos, la puesta en común de necesidades; en definitiva, el abundante altruismo y trueque entre las personas se ha ido perdiendo según hemos ido evolucionando como especie. Ese individualismo y ‘yoísmo’ que ha acabado con muchos de los valores que han cimentado esta sociedad, esas tecnologías que han aislado a los niños y que ya no juegan en el parque o en la calle, ese aislamiento social donde sólo se reúne la familia en torno a un televisor. Todos esos valores que parece que son cosas del pasado, vuelven cuando menos te lo esperas.
La erupción del volcán de La Palma o la actual crisis en Ucrania, son dos de los últimos ejemplos que hacen aparecer al ser humano que llevamos dentro y, a la solidaridad, como nuestra bandera. Todos, dentro de nuestras posibilidades hemos ayudado en algún momento en una o varias causas. Me considero muy afortunado de conocer personas que acogen a los niños de la guerra, familias enteras que reciben a los niños saharauis, seres humanos que acuden personalmente a ayudar en los campamentos de ayuda que las ONG’s tiene alrededor del mundo; así como los voluntarios de las asociaciones contra el cáncer o de ayuda a nuestros mayores. Son estas personas anónimas, las que mantienen el concepto de ser humano en toda su extensión.
Son los personalismos y los egocentrismos los que llevan a este mundo a las mayores crisis. Las personas no somos más que un cromo y a golpe de decisiones ‘irracionales’, pueden hacer que un país, un continente o todo el planeta sufra un gran dolor sin consuelo. La Historia está llena de ejemplos y en los últimos cien años, se han llenado las bibliotecas con libros contando las atrocidades que se han cometido; miles y miles de horas de filmaciones demostrando lo que le puede pasar a la humanidad. Pero parece que todo lo hemos resumido a la frase de Google ‘voy a tener suerte’; es decir, dame unos pocos resultados y con el titular me es suficiente.
La paciencia era uno de las muchas virtudes de nuestros mayores, pero tener tiempo y poder disfrutar de cada minuto y cada hora, es el mayor lujo que nos podemos permitir. Si nos hubiésemos tomado la molestia de dedicar un poco de tiempo a nuestro alrededor, a las personas que nos rodean y poder llamarlas por su nombre; estoy seguro que las guerras no tendrían futuro ni los egoísmos encontrarían tantos votantes.

¡Gracias! a todos esos voluntarios que luchan porque las personas podamos creer en los demás. ¡Gracias! por demostrar cada día que la cultura moderna se equivoca y demuestran que juntos somos mucho más fuertes.


Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario