FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Del IGIC cero y otras rebajas | Francisco Pomares

Ayer Evaristo le preguntó en la SER al presidente Torres sobre lo de bajar impuestos en la electricidad y Torres le respondió que eso no podía ser porque la luz ya tributa a IGIC cero. No sé si eso se lo habrá dicho Antonio Olivera, pero no es del todo exacto: el IGIC cero se aplica solo a particulares que sean personas físicas. Muchos autónomos y todas las empresas, fábricas e instituciones –desde los Ayuntamientos a las ONGs- tributan al tres por ciento. Torres debería saberlo. O no lo sabe, a lo peor Olivera no se lo ha explicado bien.

Eso debe tenerle enfadado: apenas dos días antes de la conferencia de presidentes de La Palma, el Gobierno regional se pronunció asegurando que no habría reducción de impuestos en Canarias –algo que ha solicitado la oposición parlamentaria-, ni como reacción a las perdidas por la pandemia, ni por los efectos en la economía de las Islas de la invasión de Ucrania. El encargado de hacer pública tal decisión fue precisamente el portavoz del Gobierno, Olivera, que es también el hombre de los dineros de Torres, una suerte de contrapeso de Román Rodríguez en el Gobierno, que ejerce en nombre y por delegación de Torres –lego en asuntos económicos- desde la Viceconsejería de la Presidencia. Su rol en la gestión de las cuestiones  del parné y su influencia en el presidente es, más que conocida, legendaria: en apenas media legislatura, Olivera ha estado en todos los saraos gubernamentales, decidiendo los ingredientes de todos los guisos, y en algunos casos –cuando de compras de insumos sanitarios o del destino de fondos europeos se trata, por ejemplo- cocinándolos él mismo. Por eso resultó chocante escucharle decir que Canarias no contempla ninguna bajada de impuestos en respuesta al encarecimiento de la electricidad, el gas y el petróleo, o de productos como los cereales o el aceite de girasol, o de servicios como el transporte de personas y mercancías. Olivera ofreció gratis a los periodistas una lección de economía práctica al explicar que hacerlo estimularía la demanda y provocaría una mayor inflación, dado que la oferta actual de energía se ha visto limitada y sometida a tensiones en el mercado. Olivera remató su conseja con una sentencia de la que probablemente se haya ya arrepentido: “La bajada de impuestos no sirve para hacer frente a esta situación, bajar impuestos es una mala idea desde la macroeconomía más básica, para hacer frente a una crisis de este tipo”. Eso dijo.

Apenas dos días después, la Conferencia de Presidentes incorporaba -en uno de los cuatro ejes de su estrategia-, y con el respaldo unánime de todos los presentes, Torres incluido, el compromiso explícito de intensificar las rebajas fiscales para amortiguar los precios de la energía. El asunto se planteó formalmente por los populares, siempre partidarios de rebajas fiscales, y supuso de hecho la presentación de Feijoo como presidente in pectore del PP. Pero venía a respaldar la posición del propio Sánchez, que propuso en Versalles controlar los precios de la generación eléctrica. Ayer mismo, la ministra de Hacienda asumía también la posibilidad de otra rebaja fiscal, ésta en la gasolina y el diésel, de los que la mitad de lo que pagamos es por los impuestos. De hecho, el motivo por el que el Gobierno de Canarias no quería hacer rebajas es porque los carburantes recaudan un buen pellizco, tanto para la Hacienda estatal como para la de Canarias. Con la inflación levantándose 400 millones de euros de las cuentas públicas este año, es comprensible que el hombre que susurra como gastar los cuartos a la oreja de Torres, no quisiera más rebajas. Pero donde manda Sánchez no manda Torres. ¿No querías caldo? Dos tazas.

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