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MEDIO NATURAL | El Cabildo planta más de 158.000 árboles en dos años en los espacios naturales

Faya CanariaLas personas que visiten el centro de La Tahonilla, en La Laguna, hasta el 17 de diciembre podrán llevarse un ejemplar de esta especie propia del Monteverde, pinares y zonas húmedas del bosque termófilo El Cabildo de Tenerife, a través del área de Gestión del Medio Natural y Seguridad, regalará ejemplares de faya canaria (Myrica faya) entre los días 22 de noviembre y 17 de diciembre las personas que acudan al Centro Ambiental La Tahonilla, con motivo de la celebración de Día del Árbol Canario, que se celebra cada año el último domingo de noviembre. “Con la conmemoración del Día del Árbol Canario, cada año el último domingo de noviembre, pretendemos difundir entre la población el conocimiento de aquellos árboles propios de nuestro entorno”, ha indicado la consejera Isabel García y con esta acción queremos contribuir a difundir un mensaje para que seamos conscientes de su importancia y nos impliquemos en su conservación”. En la celebración de este año se distribuirán, de manera gratuita, ejemplares de faya, un árbol de porte mediano muy ramificado y siempre verde. La faya está presente en los dominios potenciales del Monteverde, pinar mixto y zonas húmedas de bosque termófilo. Se encuentra de forma natural en Canarias aunque no es una especie endémica de las islas. Los frutos se conocen popularmente como fayos, creces o erúes, y tienen un sabor dulzón cuando se comen maduros aunque son algo astringentes. En la época aborigen se llegó a elaborar con ellos una especie de gofio, tras secarlos al sol y molerlos. Según la tradición, la infusión de sus flores tiene propiedades anticatarrales. Es una de las especies de mayor aprovechamiento forestal, de la que se obtienen varas para los cultivos, mangos de herramientas y aperos para la labranza. Antiguamente, su madera se empleó para fabricar muebles.

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El Cabildo de Tenerife, a través del área de Gestión del Medio Natural y Seguridad ha restaurado en dos años más de cien hectáreas de terrenos degradados en los espacios naturales de la isla, plantando más de 158.474 árboles que previamente habían sido producidos en los viveros insulares de La Tahonilla, Las Eres en Fasnia, Aguamansa y el Portillo.

“En breve se reiniciarán los tratamientos de erradicación de los pinares americanos (Pinus radiata) para su sustitución por montervede y pinar canario”, apuntó la consejera del área Isabel García, quien aseguró, además que “se van a incrementar los trabajos de restauración en el resto de formaciones vegetales autóctonas, en total se van a tratar unas 6.000 hectáreas por lo que la producción de planta y la superficie a repoblar en los próximos años va a ser significativamente superior a la actual”.

“La mejora ambiental y de restauración de espacios degradados consiste, sobre todo, en el control y erradicación de especies exóticas y su sustitución por especies autóctonas que son producidas en los propios viveros insulares”, ha indicado Isabel García, quien ha recordado que los incendios son una de las causas que pueden generar este retroceso ambiental.

Así, indicó, “estos trabajos pasan por frenar la erosión del suelo, además de la mejora de la biodiversidad e incluso contribuyen al aumento de los acuíferos”, y recordó que “la producción de plantas endémicas o autóctonas asegura la pervivencia de especies propias y acerca incluso a la ciudadanía a ejemplares que de otra manera podrían estar en peligro, ya sea por la acción humana o por factores de desplazamiento generado por especies exóticas invasoras”.

La consejera recordó que en La Tahonilla existe un despacho al público de especies producidas en el vivero.

Las técnicas de producción de planta en estos viveros cuidan aspectos fundamentales como el origen de la semilla y calidad genética de la misma con el objeto de lograr que los ejemplares producidos se adapten de la mejor manera posible a la zona de destino.

En los viveros del Cabildo se producen especies diferenciadas, así en Las Eres (Fasnia) se trabaja fundamentalmente en la producción de planta del piso basal (cardonal-tabaibal), en La Tahonilla (La Laguna) se producen plantas de los pisos de vegetación de bosque termófilo y Monteverde y en Aguamansa (La Orotava) para bosque termófilo, monteverde, pinar canario y puntualmente para matorral de cumbre. Y en el Parque Nacional del Teide en el vivero de El Portillo (La Orotava) a aquellas especies de alta montaña o retamar-codesar.

Entre los cuatro viveros se producen más de 200 especies vegetales endémicas o autóctonas y una media de más de 88.040 ejemplares anuales. Es importante destacar igualmente que el 90% de esta planta se destina a la restauración de ecosistemas, repoblaciones forestales y a obra pública mientras que un 10% se dedica a la venta a particulares y empresas.

Entre las especies de las que mayor número de ejemplares se producen para cada piso de vegetación podemos destacar la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) o el balo (Plocama pendula) para el piso basal, la sabina (Juniperus turbinata), guaydil (Convulvulus floridus), peralillo (Maytenus canariensis) o palo sangre (Marcetella moquiniana)  para el piso de bosque termófilo, la faya (Morella faya), palo blanco (Picconia excelsa), loro (Laurus novocanariensis) o viñátigo (Persea indica) para el piso de Monteverde o laurisilva, el pino canario (Pinus canariensis), escobón (Chamaecytisus proliferus) y cedro (Juniperus canariensis) para el piso de pinar y la retama del Teide (Spartocytisus supranubius) y el codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus) para el piso de retamar-codesar o de alta montaña.

Además de estas especies mayoritarias en número se reproducen y repueblan otras especies en menor número buscando fines concretos en materia de biodiversidad como pueden ser la recuperación de especies amenazadas o en peligro de extinción como el pico de paloma (Lotus berthelotii), rosal del guanche (Bencomia exstipulata), jarilla de cumbre (Helianthemum juliae) o cardo de plata (Stemmacantha cynaroides), la mejora de las poblaciones de las dos especies de las palomas de la laurisilva para lo que se usan entre otras el sanguino (Rhamnus glandulosa) y mocan (Visnea mocanera) o incluso para el fomento de la apicultura por medio del escobón, retama del Teide o el tajinaste rojo (Echium wildpretii).