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OPINIÓN | Novedades grancanarias | Francisco Pomares

Gran Canaria, isla natal de nuestros protagonistas de hoy.

Coalición Canaria y el PSOE eligieron este fin de semana para presentar sus proyectos políticos en Gran Canaria. El PSOE desatascó su conflicto interno en la isla, materializando el acuerdo –impuesto por Ferraz- por el cual Sebastián Franquis seguirá controlando el aparato local del partido, pero Augusto Hidalgo será el candidato a la presidencia del Cabildo. Una apuesta muy arriesgada que –tras resistirse durante meses- Hidalgo ha asumido finalmente con acatamiento a la disciplina partidaria, a sabiendas de que en la pelea por la presidencia del Cabildo –dónde no parece previsible conseguir mayorías suficientes- se saldará en última instancia en las negociaciones políticas que diseñarán el futuro mapa de poder en el conjunto de Canarias. Si en el tramo final de la legislatura no se producen sorpresas y Torres vuelve a ser el candidato mejor colocado, -y si la matemática parlamentaria lo permite-, el presidente volverá a optar por un acuerdo de izquierdas, con el apoyo de Casimiro Curbelo.

Eso probablemente haría más difícil que Hidalgo pudiera llegar a acuerdos en Gran Canaria con otras fuerzas políticas para sacar a Nueva Canarias del Cabildo y colocarse él. Existe el antecedente de la frustrada negociación por la presidencia del Cabildo grancanario en esta legislatura, y es ahí -precisamente- donde se juega Hidalgo su futuro como político de referencia en Canarias. Saltar desde una alcaldía asegurada a la candidatura a la presidencia del Cabildo, sin la red que supondría controlar su partido en la isla, es un servicio a su partido y un acto de coraje. Pero es también un enorme riesgo: Hidalgo carece de garantías de que su partido le respaldara cuando llegue el momento. Es probable que vuelva a ser sacrificado, como lo fue inmisericordemente Luis Ibarra en 2019. Pero también podría ocurrir que la reedición del ‘Pacto de las Flores’ no sume y que el candidato que presente Nueva Canarias (Antonio Morales no ha despejado aun lo que va a hacer) sea el que resulte finalmente sacrificado.

Mientras el PSOE –hoy primer partido político de Gran Canaria, y con gran diferencia del resto- cerraba su congreso insular con esa suerte de empate no resuelto entre dos grupos enfrentados, Coalición Canaria montaba una presentación propagandística de su remozada organización grancanaria. El sábado, algo más de seiscientos asistentes a la Convención del partido en la isla desbordaron el salón de actos del Recinto Ferial para arropar el liderazgo de Pablo Rodríguez y aplaudir la incorporación al partido de varios grupos de carácter local, y de dos nuevos fichajes: Vidina Espino y Onalia Bueno.

Tras abandonar Ciudadanos hace ocho meses, después de que su partido votara contra la posición del Parlamento de Canarias sobre el REF, Espino ha iniciado una aproximación a Coalición Canaria que la llevó la pasada semana a anunciar que “colaborará” con el grupo parlamentario de Coalición en lo que queda de legislatura. Espino, que fue la imagen pública de Antena 3 TV durante más de una década, es un personaje conocido, una diputada sin partido, que ha definido su trabajo en la cámara con intervenciones muy guerreras y mediáticas, enfrentándose especialmente a Podemos y Nueva Canarias. La incorporación al nacionalismo de Onalia Bueno, alcaldesa de Mogán, responde a otro perfil: ella sí tiene un partido –Ciuca-, y además no tiene pensado ni abandonarlo ni integrarlo en Coalición: la alcaldesa es líder indiscutible en su pueblo, donde logró revalidar en 2019 la mayoría absoluta obtenida en 2015. La intención de Onalia Bueno es apoyar a Coalición aportando sus algo más de 4.000 votos, además de su proyección en el suroeste de la isla, que tuvo su momento álgido durante la crisis migratoria en el Puerto de Arguineguín, cuando se enfrentó a la Delegación del Gobierno, tras soltar a centenares de emigrantes a las puertas de Mogan.

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