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AGRICULTURA | El Cabildo atiende las demandas agrícolas y pesqueras de los colectivos vecinales de Valle de Guerra

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El consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Javier Parrilla, se ha reunido con la Asociación Cívica Valle de Guerra siglo XXI y la Plataforma Pueblo Unido Valle de Guerra para conocer las principales demandas de la zona en relación con el sector primario y establecer las bases de un diálogo fluido con los colectivos vecinales.

Javier Parrilla señaló que el agua agrícola, el aumento de la pesca furtiva, la formación y el relevo generacional fueron las principales reclamaciones de los vecinos y vecinas de la comarca. “Estos años de pandemia nos han distanciado del día a día de la gente. Y debemos incrementar los contactos con todo tipo de asociaciones y colectivos vecinales, pues el sector primario está en el día a día de muchas personas de la isla”.

A la reunión también asistieron el director insular de Agricultura y Desarrollo Rural, Cayetano Silva; responsables de los servicios técnicos de Ganadería, Pesca y Estructuras Agrarias; y la gerente de la empresa pública Balsas de Tenerife (Balten), Ana Sánchez.

En relación al riego agrícola, ambos colectivos demandan un mayor acceso al agua regenerada. En este sentido, el consejero insular les explicó los trabajos que se han realizado estos años en la Estación Depuradora y Regeneradora de Aguas Residuales del Noreste de Tenerife (EDRAR) para conseguir una mayor estabilidad del agua agrícola, “con mejor calidad y un aumento considerable de disponibilidad de agua regenerada”, y les garantizó que en poco tiempo se podrá consumir el cien por cien del agua regenerada.

Actualmente en la EDRAR, que ofrece aguas regeneradas de alta calidad gracias al tratamiento terciario electrodiálisis reversible (EDR) para reducir su salinidad, solo se está aprovechando el 50 por ciento de la capacidad de generación. “El uso de esta agua de altísima calidad contribuye a que no se viertan aguas depuradas al medio marino, una cuestión muy importante y que sigue nuestra línea de trabajo de vertidos cero, con aprovechamiento para el sector agrícola”, afirmó.

Del mismo modo, se abordó el problema de falta de riego en los espacios ajardinados de la rotonda el Consumo y de las zonas aledañas a la iglesia de Valle de Guerra. A este respecto, Javier Parrilla aseguró que se estudiará la conexión de estos sistemas de riego con la red actual de Balten “para mejorar la imagen paisajística de la entrada de este núcleo”.

Pesca furtiva

Tanto la Asociación Cívica Valle de Guerra siglo XXI como la Plataforma Pueblo Unido Valle de Guerra expresaron su preocupación por el aumento de pesca y el marisqueo furtivo. El consejero insular, por su parte, se comprometió a realizar charlas de concienciación en la comarca, y también formativas, a fin de acercar el oficio de la pesca profesional artesanal a los jóvenes de la zona.

Los técnicos de pesca informaron, además, sobre la problemática del descenso o desaparición de especies vegetales marinas. Asimismo, explicaron que el principal problema que se ha identificado en otras zonas de la isla es el aumento de la temperatura del agua. Este incremento gradual está provocando que muchas especies se estén desplazando más al norte del atlántico, desapareciendo de las aguas canarias. “Mientras, este espacio está siendo ocupado por otras especies que sí crecen y se desarrollan en estas nuevas condiciones, aunque su incorporación se está produciendo lentamente”, expusieron.

Formación y relevo generacional

El Cabildo de Tenerife posee varias fincas en Valle de Guerra, como la finca la Mosca y Presas de Campo. La primera presenta una colección de plantas madre de los cultivares de platanera “que mantienen el material de multiplicación para la obtención de miles de plantas que se distribuyen por toda Canarias”, así como colecciones de variedades de vid y un proyecto para la conservación de todas las variedades de batatas de Tenerife, entre otras. “De todos estos cultivares se sacan muchos estudios prácticos para mejorar el conocimiento de los agricultores y agricultoras”, apuntó Javier Parrilla.

En esta línea, el consejero insular se comprometió a que estas fincas y las distintas actividades que allí se desarrollan “se integren más en la población, a fin de que sean conocedores de la importancia de tener esta infraestructura en Valle de Guerra”, incluida la estación meteorológica “que surte de información y recomendaciones de riego para la zona”.

En el caso de la finca Presas del Campo, Parrilla adelantó a los colectivos vecinales que lleva más de un año trabajando en la redacción de un proyecto de huertos comunitarios en las parcelas más cercanas a la carretera insular. Las instalaciones previstas permitirán albergar formación, zonas de recreo y esparcimiento para divulgar la agroecología en la zona, y espacios para el almacenamiento de los materiales de labranza y cultivo.

El responsable del sector primario trasmitió su empeño porque las fincas del Cabildo “siempre devuelvan a la ciudadanía lo que han costado”. Y para ello, “deben de convertirse en fincas útiles y demostrativas que se conviertan en ejemplo para poder emprender. Hay muchas fincas que se han encontrado en total abandono y el reto es convertirlas en útiles para la ciudadanía de Tenerife”.

Los caminos agrícolas y reales de la comarca

Ambos colectivos vecinales denunciaron que varios caminos que conectan con la zona costera de La Barranquera presentan un mal estado de mantenimiento y aseguran que se necesita una intervención urgente de saneamiento de la capa de rodadura o de mejora y pavimentación de la misma.

En este sentido, Parrilla recordó que este tipo de caminos son, o bien de titularidad municipal o bien de titularidad privada. Y aunque el área de Agricultura, Ganadería y Pesca tiene una línea de colaboración con los ayuntamientos para poder mejorar las condiciones de estos, “se requieren unas condiciones mínimas establecidas en el Reglamento de Adecuación de Caminos Rurales del Cabildo de Tenerife, como que estos favorezcan zonas agrícolas que tengan un mínimo de 15 explotaciones agrarias y que afecten a 10 hectáreas de terreno agrícola”, concluyó.