FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Una inmobiliaria social | Francisco Pomares

Las casi 17.000 personas que esperan poder alquilar su vivienda en Canarias, podrían acogerse a las ventajas de un proyecto del Gobierno regional, para acceder al alquiler de algunas de las casas vacías que hay en las islas –cerca de 140.000- y hacerlo a precios económicos. El Gobierno pretende copiar un formato que funciona desde hace años y con buenos índices de aceptación en Navarra y el País Vasco, que se basa en la intermediación del propio Gobierno con los propietarios de viviendas vacías, a los que se garantiza el pago de la renta del alquiler durante cinco años, haya o no inquilinos ocupando la propiedad durante ese tiempo, y la devolución del inmueble en perfectas condiciones, ya que el Ejecutivo se hace cargo también de un seguro para arreglar los desperfectos que pudieran llegar a producirse por los ocupantes.

La fórmula incluye el establecimiento de unos precios máximos de referencia –obviamente inferiores a los precios del alquiler en el mercado libre- que estarían en función del tamaño de la propiedad y que sería abonado a los propietarios en concepto de derechos por la cesión del usufructo. La Consejería podría llegar a pagar hasta 500 euros por un piso de tamaño medio, y la empresa pública Visocan las alquilaría a las familias más necesitadas, que abonarían un alquiler que en ningún caso debería superar el 30 por ciento de sus ingresos, cubriendo el Gobierno el resto.

La Consejería dispone de un presupuesto de algo más de 700.000 euros para abonar incentivos, y su previsión es poner a disposición de quien lo necesite unas 400 viviendas para empezar, que si la cosa funciona, y se consigue animar a los propietarios, podrían ser muchas más en unos años. En realidad, la idea es convencer a los dueños de viviendas desocupadas de que más vale pájaro en mano -obtener una renta segura-, que estar a la expectativa de un alquiler negociado directamente con la persona interesada, con los riesgos de impagados, destrozos u okupación, que un alquiler conlleva. Probablemente, de todas las iniciativas planteadas desde el inicio de la legislatura para atender la enorme demanda de viviendas en alquiler, esta es la más interesante, aunque las cifras de las que se habla son de momento escasas: suponiendo que Visocan pueda realmente movilizar en el proyecto a 400 propietarios este año, la media anual de incentivos que se destinaría a cada uno de ellos, no llegaría a los 1.800 euros anuales, aunque en Vivienda aseguran que el programa se ha planteado con un recorrido inicial de cinco años, y que cada año habrá más recursos destinados a alimentarlo.

Aun así parece una buena idea. Y la decisión de llevarla a cabo por encomienda a Visocan -la empresa pública canaria del área de Vivienda- contribuirá a que las decisiones se produzcan con más  rapidez y eficiencia. Pero no conviene tirar voladores: los Gobiernos tienden a anunciar como ya operativos proyectos y programas que aún están muy verdes. Por ejemplo, a finales del pasado año, el consejero Franquis anunció la buena nueva de que el Gobierno invertiría 40 millones en tres años en la compra de 350 viviendas, entre ellas las que se precisaba comprar en La Palma para dar cobijo a las familias que habían perdido sus casas por el volcán. Y se ha hecho el esfuerzo de iniciar varios expedientes de compra, tanto para atender a la gente desahuciada por las coladas de lava, como para comprar vivienda en otras islas y entregarlas como viviendas de protección social a las familias que más lo necesitan. Pero –al margen de la emergencia en La Palma- lo que se está negociando es la compra de promociones inmobiliarias que no llegaron nunca a terminarse –por la crisis, por mala gestión de sus promotores-, y que en las que hay que meter dinero y tiempo y mucho papeleo y permisos, antes de que las viviendas estén de verdad disponibles para ser entregadas.

Quienes necesitan una vivienda, deberían hacerse a la idea  de que aún pasará tiempo antes de que las políticas que se anuncian ya gastada la mitad de la legislatura, lleguen a materializarse. No se discute que se trate de buenas iniciativas… Pero mejor esperar sentados.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario