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OPINIÓN | El regreso de Marta Arocha | Francisco Pomares

Nacida en Santa Cruz de Tenerife en 1972, licenciada en Derecho y técnico del Cabildo tinerfeño, Marta Arocha ha desarrollado prácticamente toda su carrera en contacto directo con responsabilidades en política social: fue gerente del Instituto de Atención Social y Sanitaria el Cabildo, secretaria general técnica y directora general de Dependencia y discapacidad durante la etapa en la que Patricia Hernández desempeñó la Consejería y directora insular de Vivienda. En las últimas elecciones se incorporó a la candidatura municipal de su compañera y jefa, Patricia Hernández- aunque en la actualidad ocupaba la mayor parte de su tiempo como directora insular de apoyo a la Presidencia del Cabildo conejero, a las órdenes de Lola Corujo.

Tras el cese (o sacrificio, o lo que fuera) de Miguel Montero por Noemí Santana, después de más de dos años de una gestión desastrosa, una de las peores que se recuerdan en el área de Dependencia y Discapacidad, había que tener valor para asumir el regreso a un departamento que funciona hoy como un avispero, con una desmotivación enorme de los trabajadores, total falta de orientación, y una organización que los propios sindicatos califican de caótica. Arocha aceptó el encargo en una decisión, que fue publicada por los medios, incluso antes de que Montero lo supiera, dando lugar a uno de los desmentidos más chuscos y ridículos que se recuerdan.

Afortunadamente, Montero ya no está, y con el regreso de Arocha a Dependencia, es de esperar que las cosas mejoren sustancialmente. Es difícil que Arocha pueda enmendar en apenas un año todos los errores cometidos por la anterior dirección, pero si Santana la deja, no me cabe la menor duda de que conseguirá al menos acabar con el cansancio y desidia del personal y revivir un departamento de cuya coordinación y deseo de trabajo depende resolver uno de los problemas sociales más graves a los que se enfrenta la administración canaria: el retraso acumulado en la tramitación de las ayudas, que se arrastra desde hace década y media, y se desbordó durante estos dos últimos años. Hoy hay casa diez mil personas en lista de espera, y muchas de ellas mueren antes de recibir la prestación. El último informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, relativo al año 2021, cifra en más de 3.200 el número de personas fallecidas el año pasado en lista de espera en las Islas, 2.100 pendientes de valorar y 1.100 en lo que se denomina ‘el limbo de la Dependencia’, esa inaudita situación en la que se encuentran las personas a las que se ha reconocido la Dependencia y se les ha asignado una prestación, pero por retrasos, problemas de gestión o errores de otro tipo, no la cobran. En Canarias, donde algo más de una de cada cuatro personas dependientes se encuentran en ese limbo –el 27’8 por ciento del total- murieron esperando cobrar una prestación ya concedida  una de cada diez personas en lista de espera. Una situación que debería producir bochorno al Gobierno regional y a los responsables de la Consejería.

Canarias no es la única región en que se producen estos retrasos, y por eso, el Gobierno Sánchez aprobó un plan de choque dotado con 600 millones en los Presupuestos 2021, que se trasfirieron a las regiones para agilizar los trámites y reducir las listas de espera, simplificado la valoración del grado y el reconocimiento de prestaciones y servicios. Por desgracia, Canarias ha sido una de las tres regiones donde peor se aplicó el plan, según el informe de la Asociación de Directoras. Montero estaba demasiado ocupado haciendo política y mandando tuits.

No sé cuáles serán los datos de Marta Arocha, dentro de un año, porque la situación de partida es extremadamente difícil y compleja, y quizá sea ya demasiado tarde para recomponer esto. Pero estoy absolutamente seguro de que Marta Arocha va a dejarse el pellejo. Es una lástima que hayan esperado tanto para hacerla volver.

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