FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Todos a clase | Salvador García Llanos

Entrada al centro educativo

Acuerdo consensuado entre el Gobierno y comunidades autónomas: el próximo lunes los alumnos, de todas las etapas educativas, volverán a las aulas y, por tanto, la presencialidad será, en principio, la nota predominante en la reanudación del curso escolar.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha valorado el alcance del acuerdo: “Llegar hasta aquí no ha sido fácil pero ha sido posible por todos los responsables en materia educativa y sanitaria para hacer que nuestras aulas sean un espacio seguro”. En la reunión participaron representantes del Consejo Interterritorial de Salud, de la Sectorial de Educación y de la Conferencia General de Política Universitaria.

La presencialidad era una prioridad absoluta. Por lo tanto, las partes pueden darse por satisfechas, a la espera, naturalmente, de que prosigan las campañas de vacunación y, sobre todo, de que los grupos burbuja, la ventilación cruzada, la distancia social y la mascarilla obligatoria en los patios sean algunas de las medidas y protocolos que apoyan la postura para garantizar la vuelta a las clases con seguridad.

Respecto a las cuarentenas de las aulas, la ministra ha expresado que se están evaluando las propuestas y se irán tomando medidas en función de la evolución de la pandemia, aunque de momento no se van a flexibilizar pese a que lo han pedido algunas comunidades.

De modo que, el próximo lunes 10, todos a clase para confirmar que centros, colegios y aulas siguen siendo lugares seguros. La ministra Darias detalló que el 86,6% de los jóvenes de entre 12 y 19 años ya cuentan con la pauta completa de vacunación e hizo un llamamiento para invitar a vacunar a los menores de 5 a 11 años: «Hay protocolos y hay que reforzarlos e incrementar las medidas que son claves para la prevención”.

Los epidemiólogos también celebraron la decisión de hacer la vuelta al cole presencial. “Las escuelas son entornos seguros si se hacen las cosas bien”, explicó el pediatra y epidemiólogo Enrique Bassat, satisfecho del acuerdo entre el Gobierno y las comunidades: “No tenía ningún sentido proponer una cosa para los adultos, intentar normalizar al máximo las infecciones entre ellos, y luego con los niños volver, de repente, a la casilla de salida. Me alegro de que se haya impuesto el sentido común”, sostiene.

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