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OPINIÓN | La Palma es fortaleza | Óscar Izquierdo

La erupción volcánica en La Palma está teñida de tragedia humana, económica y social. Los sentimientos están a flor de piel, porque las pérdidas materiales, no son exclusivamente las que provocan desasosiego, sino también, los recuerdos, las vivencias, el arraigo a la tierra donde se ha vivido por generaciones y sufrir en un instante, el vacío de quedarse sin nada. Los damnificados merecen todo respeto, ayuda, solidaridad y mucha comprensión. Las administraciones han prometido de todo y en colores, más ayudas, de lo que seguro van a cumplir, no porque no quieran, sino por su intrínseca incapacidad gestora, que hace que la burocracia ralentice todo, lo pare y al final destruya cualquier iniciativa. Es la triste realidad que sufrimos en Canarias y a la que ningún responsable político quiere hacer frente o solucionar. No hay valentía, ni agallas para afrontarlo.  Es el problema estructural en nuestra Comunidad Autónoma por excelencia, que mientras persista, es decir, contar con una Administración Pública obsoleta y que no sirve, seguiremos dando palos de ciego, caminado al paso de tortugas, sin cumplir objetivos, ni planificaciones y menos avanzar.

La Palma es un buen ejemplo o laboratorio, de lo que se puede hacer bien o por el contrario, como casi siempre, tapar agujeros chapuceramente, para salir en la foto y después, dejar atrás a los que necesitan la ayuda que se les prometió en su día, cuando habían televisiones, radios, prensa y demás medios de comunicación. Esperamos que no suceda así, tenemos que ser optimistas y por lo menos, pensar que ahora se demuestre que tenemos representantes públicos capaces de hacer frente a una emergencia como la que vive la isla, poniendo los medios oportunos y sobre todo, siendo eficientes, rápidos y resolutivos.

La reconstrucción de La Palma debe tener como protagonistas a los propios palmeros, por eso tiene que ser prioritario respaldar, no sólo con palabras, sino con hechos, primero a los ciudadanos, sobre todo, a los afectados directamente, pero también, al tejido empresarial local, de todos los sectores económicos, porque lo requiere más que nunca, para reactivar la actividad productiva, imprescindible para seguir viviendo.   En cuanto a las empresas del sector de la construcción, más de trescientas en la isla, en todo el extenso ámbito de actividad del sector, cuentan con la suficiente solvencia, capacidad, potencialidad y profesionalidad, para acometer cualquier ejecución de obra que sea precisa, tanto pública de infraestructuras, equipamiento comunitario, como en todo lo referente a la vivienda.

El empresariado local está perfectamente preparado, para poner todo su saber y obrar, en un territorio que conocen a la perfección y donde han demostrado históricamente, su buen hacer y capacitación. Tienen una experiencia que hay que valorar suficientemente, junto a los medios propios con los que cuentan, que son importantes, modernos y de última generación, además, del personal especializado que, en los últimos años, se ha preparado a través de la Fundación Laboral de La Construcción. La supervivencia de las empresas pasa porque las administraciones, les tengan en cuenta, les adjudiquen obras y no les den la espalda, buscando precios más baratos y escamoteando los proyectos presentados por las empresas locales palmeras, por motivos estrictamente económicos. Esperamos que no suceda de nuevo, como lamentablemente es costumbre, en la adjudicación de las obras a empresas de fuera, con bajas temerarias a precios ínfimos o también, acudiendo a las encomiendas a medios propios de empresas públicas. Ya se está pasando una tragedia personal, familiar, social y económica, como para encima, regatear en soluciones que incidan negativamente en la calidad, perdurabilidad o sostenibilidad de lo que se vaya a ejecutar. Ahora, que se les llena la boca a muchos políticos con la palabra “canariedad”, que lo demuestren en La Palma.

Oscar Izquierdo es Presidente de FEPECO

 

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