FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Acción climática en el turismo | Salvador García Llanos

La conferencia de la Asamblea de Naciones Unidas (ONU), en Glasgow (Escocia), es considerada como un hito en el marco de los esfuerzos para afrontar las amenazas del cambio climático. Es crucial, en efecto, porque los científicos aseguran que las naciones deben alejarse de una forma drástica e inmediata de los combustibles fósiles si quieren evitar los efectos más catastróficos del cambio climático.

Es importante saber que esta cumbre de Glasgow ha puesto el acento sobre la acción climática en el turismo. Hay una razón de peso: aumentar la ambición climática de las partes interesadas en el turismo y garantizar acciones sólidas para respaldar el compromiso mundial de reducir a la mitad las emisiones para 2030 y alcanzar un cero neto antes de 2050.

Pues ya tenemos la Declaración de Glasgow sobre la que habrán de trabajar los firmantes balo la tutela de la Organización Mundial del Turismo (OMT). En el texto se fijan las cinco vías que, en teoría, habrán de garantizar que la acción climática esté alineada en todo el sector turístico: medir, descarbonizar, regenerar, colaborar y financiar. Y se concretan los objetivos a alcanzar: uno, definir un mensaje y enfoque sectorial claro y coherente para la acción climática en la próxima década, alineado con el marco científico y la urgencia de actuar ahora; dos, describir las acciones específicas que acelerarán esa capacidad del turismo para transformarse y lograr emisiones netas cero lo antes posible; y tres, alentar a los líderes de la industria del turismo a demostrar su apoyo público para ampliar la respuesta del sector a la emergencia climática.

Así las cosas, se constata cómo el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad ponen en peligro la mayor parte de las actividades turísticas. «El aumento del nivel del mar, la mayor frecuencia de las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos adversos amenazan en todas partes los medios de vida de las comunidades, desde las infraestructuras y las cadenas de suministro hasta la seguridad alimentaria», se advierte en la Declaración de Glasgow.

De este modo, el texto defiende que el turismo acelere la adopción de modalidades de producción y consumo sostenibles, teniendo en cuenta no solo el valor económico, sino la regeneración de los ecosistemas, la biodiversidad y las comunidades.

¿En qué consiste esa acción por el clima en el turismo? El documento recoge cinco vías comunes en aras de lograr «una acción coherente en el sector». Dado su interés, las reproducimos íntegramente. Son las siguientes:

  • Medición: Medir y dar a conocer todas las emisiones relacionadas con los viajes y el turismo.

  • Descarbonización: Determinar y cumplir objetivos alineados con la ciencia del clima para acelerar la descarbonización del turismo, y más concretamente el transporte, la infraestructura, el alojamiento, las actividades, las comidas y bebidas y la gestión de residuos.

  • Regeneración: Restaurar y proteger los ecosistemas, afianzando la capacidad de la naturaleza de capturar el carbono, así como salvaguardando la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el suministro de agua. Y puesto que una gran parte del turismo se desarrolla en regiones vulnerables a los impactos del cambio climático, garantizar que el sector pueda apoyar a las comunidades afectadas y en situación de riesgo para mejorar su resiliencia, adaptación y respuesta a los desastres.

  • Colaboración: Compartir pruebas de los riesgos y soluciones con todos los agentes y con los huéspedes, y trabajar para que los planes sean lo más eficaces y coordinados que sea posible. Fortalecer la gobernanza y la capacidad de acción a todos los niveles, inclusive entre las autoridades nacionales y subnacionales, la sociedad civil, las grandes empresas y las pymes, los grupos vulnerables, las comunidades locales y los visitantes.

  • Financiación: Garantizar que los recursos y la capacidad de las organizaciones sean suficientes para cumplir los objetivos fijados en los planes climáticos, y que se incluya la financiación de la formación, la investigación y la implantación de herramientas fiscales y políticas efectivas cuando sea preciso para acelerar la transición.

  • Finalmente, los firmantes se comprometieron a presentar planes de acción por el clima en el plazo de doce meses y a informar públicamente de los progresos alcanzados en relación con los objetivos a medio y a largo plazo y de las medidas adoptadas, al menos una vez al año.

Confiemos en que se cumplan esos propósitos.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario