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OPINIÓN | Donde se desarrolla la política total | Salvador García Llanos

En Torremolinos (Málaga), lugar donde se constituyó hace ahora cuatro décadas, conmemoran el 40 aniversario de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). El papel de los electos de entonces, promotores de la iniciativa, ha sido ponderado, con toda justicia, por el actual presidente de la Federación, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, quien fuera ministro de Turismo y Transportes en un gobierno de Felipe González Márquez.

Y es que, en efecto, echando la vista atrás, los ediles de entonces, en palabras de Caballero, abrieron una nueva forma de hacer política y entendieron desde el principio que, desde su unidad, habrían de fortalecer una alternativa válida no solo para reivindicar sino para ganar espacios políticos y trabajar en pos de objetivos comunes que tendrían a los ciudadanos como los grandes beneficiarios de sus iniciativas. “Cubrieron las carencias que se encontraron en sus municipios con voluntarismo y muchos trabajo”, dijo Caballero en su intervención de apertura en la jornada conmemorativa. Curiosamente siguió apelando a la gran virtud de entonces, la unidad: “Hay que lanzarse al futuro y en el futuro lo importante es la unión. Importaremos tanto como importemos unidas y unidos. Somos fuertes si estamos unidos”, señaló antes de remarcar la principal aspiración, pese a las diferencias que las metas puedan suscitar: “Que se produzca la gran descentralización de las Comunidades Autónomas a las Entidades Locales, y tiene que ser de recursos y de competencias. Eso es lo que queremos que suceda”, concretó.

Para el Presidente de la FEMP, los gobiernos locales, el espacio en el que se desarrolla “la política total”, reivindican ahora que se produzca esa segunda descentralización, la asignación de competencias y recursos para los ejecutivo locales que aseguren la adecuada atención a la ciudadanía. En este sentido, señaló que “los Ayuntamientos no hablamos de poder, no gobernamos por el poder; lo hacemos por la atención a la gente, por dar mejores servicios, por hacer mejores ciudades y municipios” y por ello -insistió- se reivindica una reforma de la Ley de Bases de Régimen Local y de la normativa de financiación local.

Son objetivos tan legítimos como ambiciosos. El reconocimiento normativo de competencias para las corporaciones y recursos financieros para su desempeño condensan la reivindicación municipalista. La ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, la interpretó muy bien en su intervención: hay que dar seguridad jurídica a la relación con el Gobierno y las Comunidades Autónomas y hay que garantizar su papel en el anclaje institucional del Estado. En ambas cuestiones basó la ministra el impulso a una reforma legal que convertirá a la FEMP en “Entidad de Derecho Público”. Rodríguez, anterior alcaldesa de Puertollano, destacó que la iniciativa responde a la voluntad del Gobierno de impulsar la FEMP y “proteger su futuro por la lealtad de los ayuntamientos durante la democracia y por su importante papel durante la pandemia y ahora en la recuperación económica y social”.

Estemos atentos pues porque las metas han de significar un incentivo para quienes se desenvuelvan en el ámbito local: reconocimiento normativo de competencias para los ayuntamientos y recursos financieros para su desempeño. Ya hay experiencia y camino recorrido más allá del voluntarismo de hace cuarenta años. Cuestión de esmerarse.

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