FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Los millones | Francisco Pomares

Pedro Sánchez anunció ayer, de nuevo en La Palma, que su Gobierno destinará 206 millones de euros a un plan de reconstrucción de la Palma, que será aprobado en el próximo Consejo de Ministros. Es marca de la casa que el anuncio de tan extraordinaria inyección de recursos se realice sin muchos detalles previos. Apenas un par de frases explicando que esta segunda partida del plan de reconstrucción se destinará a recuperar o sustituir infraestructuras imprescindibles, a políticas de empleo, a garantizar el suministro de agua a las personas afectadas y a la agricultura -probablemente con la compra de desaladoras portátiles, de las que dos se empezarán a instalar hoy mismo-, a compensaciones a la agricultura y al turismo por las pérdidas producidas por el volcán, y a un paquete de medidas fiscales, entre otras iniciativas aún no reveladas. Ocurre con este Gobierno –en realidad, cada vez más con todos- que se anuncian con precisión las cantidades a gastar –más de 206 millones, es decir, entre 206 y 207 millones- pero la información sobre a qué se va a destinar y de qué forma y por cuanto tiempo y con qué condiciones, llegará cuando llegue. Si llega. Por ejemplo, el Consejo de Ministros del martes pasado aprobó destinar cinco millones y medio a compra de viviendas y cinco a compra de mobiliario y enseres para poder habilitar esas viviendas para su uso, pero nadie se ha molestado en dar más información, dejando al personal con la impresión de que con esos cinco millones y medio no es mucho lo que se va a poder adquirir, a pesar de que se habla de que serán más de cien las viviendas primeras que se adquieran, para entregar –tampoco se sabe en qué formato- a quienes han perdido la casa en la que vivían y no cuentan con otra alternativa habitacional.

Por su parte, Ángel Víctor Torres ha anunciado que el Gobierno de Canarias ha ‘movilizado’ también cerca de otros cuarenta millones: diez para ayudas a las empresas, formación y empleo, diez para cubrir daños en explotaciones agrícolas, diez para la adquisición de viviendas, seis de la Consejería de Derechos Sociales no adjudicados al parecer a un gasto definido, y algo más de un millón para cubrir los gastos de hospedaje y manutención de las familias desalojadas y hospedadas en un hotel de Fuencaliente.

Si a esto se incluye el dinero ya librado por el Gobierno Sánchez el pasado martes, se trata sin duda de una provisión de recursos de gran envergadura, que roza los 250 millones, pero que aún así no será suficiente. Aunque nadie se atreve a hacer en voz alta un pronóstico de los daños causados cuando el volcán lleva apenas medio mes activo, algunos redondean hablando de que las pérdidas estimadas en estos momentos superan los mil millones de euros. Para comprender la enormidad del impacto de esas pérdidas en la economía de la isla, quizá convenga recordar que el PIB de La Palma –de toda La Palma- fue en 2019 de 1.585 millones de euros, y en 2020 bajó hasta los 1.378. Cuando se pasen cuentas al impacto de la catástrofe, es perfectamente posible que lo irremediablemente perdido iguale o incluso supere a toda la riqueza creada este año en La Palma.

Hay que aplaudir el esfuerzo económico de los Gobiernos de España y de Canarias, pero de los discursos ‘económicos’ escuchados ayer, yo me quedo con el del presidente del Cabildo palmero, Mariano Hernández Zapata, cuando recordó que la mejor forma de ayudar a la isla, a su economía y a sus gentes, es tratarla con normalidad, visitarla, contribuir a que sus hoteles no cierren, los negocios sigan funcionando, la vida comercial se mantenga. De eso se trata, de que la isla siga en marcha. La economía palmera ya está muy subvencionada, su población real muy envejecida, el sector público tiene demasiado peso. Ojalá -cuando todo esto pase-, consiga la isla diversificar su economía y atraer población joven. Porque, aunque los millones son hoy imprescindibles, el futuro no es sólo cuestión de millones.

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