FIRMAS Paco Almagro

OPINIÓN | La brecha: bien de lujo | Salvador García Llanos

El Foro Económico Internacional advertía hace unos meses que existe un riesgo real de un aumento de la brecha de acceso a la información con los muros de pago en medios de comunicación. En una de sus investigaciones, ha constatado, en efecto, que existe una mayor proporción de suscripciones a muros de pago entre personas de mayores ingresos o de mayor estatus.

En efecto, la llegada masiva de los modelos de suscripción a los medios digitales ha comportado una preocupación: la brecha entre los que pueden pagarse las suscripciones y los que no pueden hacerlo se agranda. Esto quiere decir que la distancia entre quienes tienen acceso a información de calidad y los que no, sea cada vez mayor, perpetuando de esa forma las diferencias sociales.

Partiendo de estas premisas, la profesora asociada de Periodismo en la Universifdad de Illinois (USA), Nikki Usher, ha publicado un libro en el que profundiza en este problema: News for the rich, white and blue (Columbia University Press), en castellano algo así como Noticias para ricos, blancos y azules. Usher concluye que “en medio de la desigualdad y la desconfianza desenfrenadas, los medios de comunicación se han vuelto más fuera de contacto con la democracia a la que pretenden servir”. En su obra, la profesora de Illinois reformula los desafíos que afronta el periodismo en términos de poder, lugar y desigualdad.

La autora se detiene en las desventajas del periodismo diseñado principalmente para aquellos que pagan una suscripción completa. Ahora que los periódicos canarios han dado pasos claros a favor de extender los contenidos de pago, habrá que estar atentos a la evolución de los consumidores de información con respecto a sus hábitos y costumbres. ¿Abandonarán definitivamente las ediciones impresas? ¿Les parecerán elevados los costes de la suscripción de la edición digital? ¿Se inclinarán cada vez más por los tratamientos audiovisuales? ¿Es otro paso en la crisis del periodismo?

Quienes han asistido al nacimiento del libro de Usher, coinciden en señalar que el peligro que se avecina es un futuro en el que los periódicos dan forma a su cobertura para atraer al grupo que ha demostrado la mayor disposición a pagar por noticias de calidad: las élites ricas, blancas y liberales. Se vislumbran, pues, los desequilibrios que ya son notables en algunos casos. Lo resume un crítico de Usher, el periodista Jack Shafer:

“Si los lectores de bajos ingresos –escribe– se ven excluidos de las noticias de calidad, corren el riesgo de quedarse desinformados o, peor aún, de ser engañados por información errónea mediante operaciones gratuitas de noticias falsas, medios ideológicos que se hacen pasar por noticias directas o ráfagas virales en las redes sociales”.

Entonces, Nikki Usher es muy clara a la hora de prever que, por la conjunción de varios elementos, “el periodismo local está en peligro”. Tiene presente también el influjo de las redes sociales y el ecosistema de publicidad digital. Y eso lleva a Shafer a reflexionar sobre el futuro de la comunicación:

“En la era de los medios impresos, los periódicos locales, aunque se dirigían a las mismas comunidades que ahora, obtenían unos ingresos por periódico mucho mayores de lo que ahora deja un suscriptor digital, por lo que la suma de cincuenta mil suscriptores digitales comprando un periódico al día, unido a los ingresos por publicidad, no tienen nada que ver con los ingresos de otros tantos suscriptores digitales ahora. El problema, a diferencia de periódicos como el NYT, Washington Post, y otros, es que para los locales no hay más territorio donde crecer”.

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