FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Paradoja: Menos paro y menos empleo | Francisco Pomares

El Ministerio de Trabajo ofreció el viernes los datos relativos al paro en Agosto que la ministra había adelantado como gran noticia el día antes: el mes pasado ha sido el mejor, en lo que a paro registrado se refiere, en las bases históricas del Ministerio. Según doña Yolanda Díaz eso es realmente muy importante, porque en agosto, tradicionalmente, lo que ocurre es que el paro sube, no que se reduce. Lo que suele suceder es que acaba la temporada de verano, y las empresas de hostelería –un sector tractor del empleo en España- despiden a sus trabajadores. Eso es lo que ocurre normalmente, aunque este año, lo que parece que ha sucedido es justo lo contrario: que hasta 80.000 trabajadores han dejado de estar en el paro, según los análisis de los medios, porque en hostelería y otros sectores los empresarios asumen que desde septiembre a diciembre, la economía va a comenzar, por fin, a remontar, menos mal, un mes antes de que decaigan los Ertes.

Que eso ocurra, o incluso que los empresarios crean que va a ocurrir, es sin duda una estupenda noticia, algo ensombrecida por el hecho de que España siga siendo el país europeo que más empleo destruyó durante la pandemia, el segundo con más paro en Europa a día de hoy, sólo por debajo de Grecia, el tercero con más paro entre los países OCDE y con cinco veces más desempleo del que hay en países como Alemania.

Pero lo peor de todo esto es que las cifras que se nos ofrecen son un poco galimatías: el Ministerio nos dice que de julio a agosto hemos bajado en 82.500 desempleados, pero también y al mismo tiempo (aunque en letra más pequeña), advierte que en ese mismo periodo -de julio a agosto- se ha producido la destrucción de 118.000 empleos, o lo que es lo mismo, que la Seguridad Social ha perdido 118.000 cotizantes.

Se trata de una sorprendente paradoja: ¿España destruye empleo y al mismo tiempo bajan los parados? Parece un caso de prestidigitación estadística, difícilmente explicable, aunque explicaciones, haberlas haylas… si baja el empleo y al mismo tiempo baja el paro, sólo hay una explicación posible: que ocurre porque hay gente que se borra del paro sin haber conseguido empleo, ya sea porque no cree que vaya a conseguirlo, o porque abandona el país tras perder su empleo –eso es más frecuente de lo que pensamos-, o porque opta por vivir en la economía sumergida.

Sea lo que sea, lo importante es el empleo que realmente hay, la gente que tiene la opción de trabajar, no el paro que se contabiliza. Y la noticia que los medios deberíamos dar es que en un solo mes hay 118.000 personas menos cotizando. Pero lo que yo leí el jueves en digitales y el viernes en la mayoría de los periódicos no fue eso, sino que tenemos 80.000 parados menos, un éxito estadístico para un mes de Agosto. Aunque este Agosto tan especial, el que anuncia el final de lo peor de la crisis y abre –esta vez sí- la puerta de las economías a la remontada más esperada, tiene truco. Esta va a ser una remontada en la que no se van a producir milagros, no vamos a alcanzar los índices de empleo previos a la crisis, y en la que los que peor lo han pasado van a seguir pasándolo peor, porque esta crisis no se va a resolver capilarizando ayudas hacia los sectores más necesitados, sino hipervitaminando con chutes de millones de euros a las grandes empresas y consorcios, y a las consultoras que viven de decirle a los gobiernos y a Bruselas a quién conviene dejarle la pasta.

En fin, que hay que contar las dos cosas, que baja el paro pero también el empleo, porque contar sólo una no refleja de verdad lo que está sucediendo. Y eso, más que un buen truco de magia, es publicidad interesada.

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