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OPINIÓN | Entornos BANI | Momo Marrero

Vivimos tiempos convulsos marcados por múltiples cambios que nos llegan a velocidad de vértigo y que nos llevan a cuestionar cosas que hasta hace poco dábamos por sentado y considerábamos irrefutables. Tiempos de cambios que nos llevarán a nuevas realidades, nuevos escenarios y nuevas oportunidades. La famosa frase atribuida al naturista y filósofo británico Charles Darwin “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio“ podríamos ligarla al concepto de “supervivencia del más apto”, acuñado por Herbert Spencer, también naturista, psicólogo y antropólogo británico. Ambas ideas están relacionadas con la teoría evolutiva, son perfectamente válidas y aplicables a la situación actual y nos ayudan a comprender quién podrá contar la historia que estamos viviendo: las personas, las empresas y las marcas que mejor se adapten a las circunstancias.

Hace apenas un año, en plena pandemia, enmarcábamos la nueva situación en un entorno VUCA, caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad; pero en estos momentos nos adentramos en un nuevo escenario que podríamos definir como entorno BANI.

Acuñado en 2016 por Jamais Cascio, investigador senior en el Instituto de Ética y Tecnologías Emergentes y considerado como uno de los más prestigiosos y reputados futurólogos actuales, propuso el concepto de los entornos BANI para definir aquellos contextos o situaciones en los que prima lo desconocido, el caos, a partir de un acrónimo de las voces inglesas Brittle (frágil), Anxious (ansioso), Non-linear (no lienal) e Incomprehensible (incomprensible).

Los entornos BANI se caracterizan precisamente por estas circunstancias:

  • Fragilidad

La situación del mercado, por inestable, se vuelve frágil para el tejido empresarial: se ha perdido punch y falta capacidad de respuesta para sobreponerse a las adversidades. La incertidumbre deviene en ansiedad y ésta en fragilidad y la suma de ambas genera un bucle que acrecienta las dudas, retrasa las decisiones, favorece la pérdida de oportunidades, reduce el potencial de respuesta… y se crea una sensación de orfandad que crece al mismo ritmo que la bola de nieve que forma dicho bucle. Todo ello afecta a la estructura empresarial, la agrieta y puede hacer que llegue a tambalearse. En consecuencia es imprescindible imponer el sosiego y afrontar los problemas con un horizonte a largo plazo (más de tres años), tomando decisiones pensando a medio plazo (entre uno y tres años) y actuando en el corto plazo (un año). Una estrategia muy efectiva en este contexto consiste en pensar en grande y actuar en pequeño.

  • Ansiedad

La pérdida de horizontes y de resultados positivos genera incertidumbre y ésta a su vez produce estrés, el mejor aliado de unas prisas que nunca han sido buenas consejeras. Hay que analizar la situación con templanza y objetividad para ser capaces de establecer y desarrollar las estrategias más adecuadas e implantar los cambios que sean necesarios para encarar el futuro con garantías. La ansiedad puede llevar a la precipitación o la apatía y en ambos casos el resultado es el fracaso que nos espera al final de un camino que suele estar más cerca de lo que pensamos. Por tanto, es el momento de no perder la perspectiva y actuar con visión estratégica, de cambiar lo urgente para afrontar lo importante.

  • No linealidad

Las situaciones de fragilidad y ansiedad y, sobre todo, la suma de ambas, son desestabilizadoras y producen a su vez situaciones no lineales, en las que hechos pequeños pueden tener grandes consecuencias o en las que en general existe una gran desproporción entre la causa y el efecto. Ante esta realidad hay que replantearse las preguntas para obtener nuevas respuestas. Se trata de un cambio de paradigma que requiere una redefinición de las reglas del juego. Es el momento de reinventarse, de poner en tela de juicio lo conocido para enfrentarse al futuro. Hay que ir al origen del problema para reformular las soluciones, que deben ser adecuadas y creativas para dar respuesta al problema inicial. Es el momento de sumar, del nosotros, del equipo.

  • Incomprensibilidad

Como norma general los individuos tenemos la necesidad de obtener respuestas. Ante un problema sentimos el impulso de decidir un camino y trazar una ruta para resolverlo, pero si no llegamos a comprenderlo, no sabremos cómo solucionarlo. Si el problema transgrede las reglas de juego actuales y va más allá de lo conocido se vuelve incomprensible y no sabemos cómo avanzar. Habrá que crear nuevos escenarios teóricos y actuar por ensayo-error.

Personalmente suelo utilizar una metodología de desarrollo de producto, el PMV (Producto Mínimo Viable), aplicándola a situaciones basadas en la recolección de la información disponible validada sobre los distintos escenarios y posibilidades conocidas. Lo haremos con el menor esfuerzo posible, de la forma más sencilla y rápida que nos permita obtener respuestas a las nuevas situaciones, mediante técnicas como el brainstorming o el diagrama de Ishikawa. Posteriormente utilizaremos metodologías como design thinking ciclo de Deming y conseguiremos respuestas básicas, limitadas pero operativas, a los nuevos escenarios. Mediremos los resultados y sobre éstos reformularemos y empezaremos de nuevo sobre la base de las respuestas o las conclusiones obtenidas. Para hacerlo, es imprescindible contar con un cuadro de mandos sencillo y funcional que nos ayude a analizar los resultados en tiempo real con el mínimo esfuerzo justificado. En estas situaciones, para alcanzarla eficacia y la eficiencia se vuelve determinante una de las máximas de la metodología Leanproducir más con menos.

Los entornos BANI son oportunidades para reinventarnos, para aportar soluciones creativas, trabajar con equipos compactos, autónomos y multidisciplinarios, con visión de conjunto y que practiquen la disensión. Es el momento de la resiliencia y la futurología (no confundir con la ciencia ficción), de plantear nuevos escenarios posibles, probables y preferibles… en definitiva, es el momento de buscar océanos azules. Prevenir el futuro exige reinvención, así estaremos preparados cuando éste se convierta en presente.

Imagen: Momo Marrero

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