FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | ¿Alguien Revisa algo? | Francisco Pomares

Leo con asombro que Canarias ha dejado de recibir en siete años 840 millones de euros en fondos europeos, por culpa de un mal cálculo de nuestro PIB regional, realizado por el Instituto Nacional de Estadística. Un informe presentado hace unos días en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife por Domingo Lorenzo, profesor de la ULL, ha detectado que el INE calculó mal los impuestos que se cobran en Canarias (algo más de 2.500 millones frente a los 4.350 millones que ha sumado el INE), y ese cálculo repercute en el del PIB canario, que pasa a ser de casi 46.000 millones, un cuatro y pico por ciento más de lo que realmente es. Resulta que el PIB es el dato más importante por el que en Bruselas se calcula el reparto de las ayudas a las regiones europeas.

Por eso, en la distribución de los fondos correspondientes al período 2014-2020, al aplicarse los datos erróneos de la contabilidad regional española, nos quedamos justo por encima del 75 por ciento de la media europea, perdiendo así más de un tercio de los fondos que nos habrían correspondido de calcularse ese porcentaje medio sobre nuestro PIB real, inferior al 75 por ciento de media.

El error tiene que ver con la aplicación por el INE a la contabilidad regional de Canarias de los mismos baremos que al resto de las regiones españolas, no incorporando al estudio las medidas REF. Pero en Canarias, por ejemplo, no existe el IVA, que en su tipo general grava productos y servicios con un 21 por ciento, sino el IGIC, que los grava con justo un tercio de esa cifra.

Al final, el desconocimiento de la realidad fiscal de las islas o la comodidad de aplicar la misma regla de tres a todo el mundo han llevado a los del INE a meternos en puerta un gol de 840 millones, algo más de 115 millones de media por año. Una pasta.

Lo más asombroso no es que el INE se haya equivocado. En Canarias estamos ya acostumbrados a esa sucesión reiterada de errores en lo que es realmente determinante para nosotros, nuestra economía y nuestro desarrollo. Son ya muchos años de ignorar que las islas tienen un sistema fiscal propio, diferente del resto de las regiones españolas. Un sistema que no supone un privilegio, como no se cansan de recordarnos los líderes nacionales cuando vienen de paseo a las islas en campaña electoral, pero que es algo que olvidan inmediatamente cuando llegan al poder.

Cada vez que cambia un Gobierno, los políticos de esta región tienen que deslomarse explicando todo desde el principio a los nuevos, casi siempre frente a los funcionarios de Hacienda, partidarios desde los tiempos de Napoleón de la uniformización en todo lo que tenga que ver con la fiscalidad. Es cierto que con el País Vasco y Navarra hay cierta comprensión histórica en el Ministerio, por eso de los fueros, y con Cataluña un allanamiento tradicional de los políticos, por eso de los votos. Pero a nosotros, en materia de reconocimiento de nuestra fiscalidad nos ha mirado un tuerto desde hace años.

En esta ocasión, no puede dejarse pasar la evidente responsabilidad del Gobierno español con lo que ha ocurrido, pero tenemos que reconocer también la nuestra: ¿De qué nos sirve tener nuestro propio Instituto de Estadística –el ISTAC-, por ejemplo, si no somos capaces de contrastar los datos oficiales?

Los miembros del Gobierno regional deberían estar más al loro, menos pendientes de los programas de arreglos de casas en el canal Divinity, y más de que no nos metan goles de 840 millones como éste. Porque a ver quién es el que lo va a arreglar ahora.

Román Rodríguez me temo que no.

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