FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Tico Medina, el valor de la vieja escuela | Salvador García Llanos

Cuando Escolástico Tico Medina García, granadino, entró en el salón de actos del antiguo Instituto Laboral del Puerto de la Cruz, después de Formación Profesional (FP), los asistentes nos pusimos en pie y aplaudimos con ganas. Creemos recordar que le presentó el orotavense Francisco Mesa Bravo, una conferencia en la que evocó algunas experiencias, relacionó las entrevistas que había realizado a personajes destacados (entre ellos, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Moshe Dayan, Richard Nixon, Dalí…) y se atrevía a vaticinar que lo mejor del periodismo, con un guiño a la conquista de libertades, estaba por llegar.

En un alarde de osadía por nuestra parte, o de juventud ansiosa de aventuras vocacionales, le preguntamos desde el público por las dificultades para acceder a los personajes que debía entrevistar. Y contó los pasos que hubo de dar controlados por El Mossad, el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel, una de las agencias concebida para la recopilación de información, espionaje y contraterrorismo.

“Me sorprendí –explicó- cuando en uno de los últimos controles, me despojaron de una venda que me impedía ver nada en el interior de un vehículo y hube de revisar un formulario donde constaban todos mis datos personales, entre ellos el número de calzado. Todos los datos ¡eran exactos!”.

Tico anduvo por el Puerto de la Cruz en otras ocasiones, mediados los años sesenta. En dos de ellas fue presentador del Festival del Atlántico, en el parque San Francisco, cuando todavía no ha sido declarado internacional. Recordamos verle en el exterior del hotel ‘Las Vegas’, hablando con el alcalde de entonces y uno de los promotores del certamen, Felipe Machado del Hoyo.

Sus presentaciones eran austeras, exactas. Con solvencia dialéctica que se correspondía con la frase corta comúnmente empleada entonces. En una ocasión, luciendo un elegante esmóquin blanco, dando paso a “las espaldas más famosas de España”, el maestro Rafael Ibarbia, director de la orquesta. El parque, aún descubierto, había surgido en el espacio de una antigua ciudadela que destruyó un pavoroso incendio del que milagrosamente se salvó la iglesia de San Juan o San Francisco, la primera construcción civil del municipio.

Tico Medina falleció el pasado lunes, a los 87 años. Seguimos muchas de sus crónicas en el desaparecido diario Pueblo, dirigido por Emilio Romero. Después, trabajó en otros medios, prensa, radio y televisión y ganó numerosos premios y reconocimientos, como el Ondas, la Antena de Oro, la Pluma de oro del Gobierno mexicano, el premio Rodríguez Santamaría de la Asociación de la Prensa de Madrid y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Autor de varios libros. En la producción televisiva 300 millones, desempeñó un activo papel con el que acreditó su vasto conocimiento del hecho americanista. Fue redactor-jefe de ¡Hola! varios años. Se mantuvo al pie de la noticia y de la actualidad hasta el final de sus días, diseccionándolas con Carlos Herrera en la cadena Cope.

Pertenecía a una generación irrepetible de periodistas y escritores. Su nombre, junto al de Paco Umbral, Antonio D. Olano, Francisco Navarro García, Yale y Miguel Ors, entre otros, destacó sobremanera.

Era, desde luego, un ejemplo de profesional de la vieja escuela.

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