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VIAJES | Estrecho de Gibraltar

Amanecer en Zahara. FOTOS: Guillermo Ariza

EBFNoticias | Wlly Sloe Gin |

Qué difícil se hace abarloar el final al inicio de todo, a tanto buscado.

Visión natural, nada positiva. Verdades que arropan y discuten miradas distintas,  incomprensibles para los que andan secos, carentes de sal, dormidos en solanas.

En tanto viaje descubrí  que algunos sentimos distinto.

Resulta ser la Tierra parte necesaria de esta ecuación aterradora que es la Vida, como la Mar es la solución buscada. Es el Océano la paradoja, lo que pocos tienen en cuenta. Será por lo misterioso, cabal, bello. Por ser lo más parecido a nosotros mismos.

Sueños que acabarán por llegar. Vigilias que no demandan premuras. Anhelos que nos acechan amarrados a un noray oscuro, mojado, perfecto.

Necesitan las noches mis desvaríos como yo me agarro a sus complicidades. Nada somos Una sin otro.

Fue esta mínima distancia, soberbia, arrogante, mía, la que me empujó a seguir agarrado a mareas fosforescentes,  a esas que gobiernan platas de agua y arenas de oro.

Pronto se me acabaron las millas.

Así, fueron secuencias olvidadas las que, a base de blancos y azules, me despertaron para cantarme.

Faros que durmieron conmigo,  luces hermanas que me condujeron al alba,

Mareas de ida y vuelta, como aquellos Cantes andaluces, ciertos.  Nanas de arenas rotas por la voz desecha de un marino. Olores, sabores y sabiduría paupérrima de mi abuelo Nicolás. Marino sin barco, abuelo sin nieto.

Aun así, me enseñó lo buscado.

Torregracia.

Luego de tanto, intenté buscar más versos salados.  Los que se esconden entre tunas sedientas.

Sumergido en la entropía más absoluta quise organizar lo imposible.  Dividir la Península en dos mitades absurdas.

Me quedaban las Islas…

Quise encontrarme en Ellas.

No fue hasta mi llegada a Tenerife cuando entendí lo contado por mi Abuelo sin haberlo visto.

Volcanes, tierras negras, precipicios, amistades cabales y añoranzas que engrandecen al viajero.

En tanta lejanía encontré lo próximo.

Tarifa. BMW R 1200 RS,

Soledades, infancias,  Luz de mi Tierra, Luz de mis Padres, Luz de Luz. Esas que sujetan cada Luna…

Fue culpable El Estrecho. De Punta del Perro a Punta Mala.

Aguas y senderos que me llevaron a lugares impensables. A búsquedas futuras.

Y entonces, entre Ciudad Rodrigo y Tenerife, encontré el Norte.

No lo perderé, que mucho me ha costado encontrarlo a la vera del miedo, de la soledad y el verso.

Zahara.

Recuerdo ahora, varado, tanto Faro.

Me faltan destellos  para cantarlos…

Mi agradecimiento a Tachi Izquierdo, a Carolina Ariza y a ese Cielo mirobrigense que tengo tan próximo,…

 

Willy Sloe Gin