FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | La ´voluntad política´ | Francisco Pomares

Por si no estaba suficientemente claro, el preso Jordi Sánchez, secretario general de JxCat, nos lo ha aclarado del todo en una entrevista publicada por El Periódico: «El arrepentimiento no es una condición para el indulto… No hay arrepentimiento en la convicción de que actué bajo unas ideas democráticas. Ni he de cambiar de ideología, ni he de pedir perdón. Más bien algunos nos han de pedir perdón, no a mí, sino al país. Los indultos los veo como una oportunidad para que el Gobierno repare el daño que nos ha causado el Estado». Y más, sobre no volver a vulnerar la legalidad: «En 2017 ejercí mi derecho a la legalidad. El referéndum e, incluso, la declaración unilateral de independencia estaban despenalizados en el Código Penal. Los que deberían cumplir la legalidad son los miembros del Supremo que reinterpretaron el Código Penal».

El preso de Lledoners, asegura también que «si Pedro Sánchez es valiente, nosotros no fallaremos», y al ser preguntado qué quiere decir con eso, responde: «Que también estaremos para resolver el conflicto político, pero eso no pasa sólo por los indultos. El conflicto se resuelve con la amnistía y el ejercicio del derecho a la autodeterminación».

Estas son las premisas sobre las que el Gobierno de la nación prepara un indulto rechazado por el Supremo y contrario al sentir de la mayoría de los españoles, incluyendo la tercera parte de los catalanes y siete de cada diez votantes socialistas. Para explicar por qué se concede una media de gracia que el presidente Sánchez rechazó al asegurar tras conocerse la sentencia que los presos deberían cumplir íntegramente las penas, desde el Gobierno y los partidos que lo sostienen se acude a la «voluntad política». Algunos van incluso más allá: el portavoz podemita, Jaume Asens, ha dicho que «el tiempo de los jueces como guionistas de la política ha terminado». Y nadie le ha replicado ni desde el Gobierno ni desde el PSOE, quizá porque esa apelación a la «voluntad política» encaja perfectamente con la visión que Sánchez y sus asesores tienen de la acción de su Gobierno: un camino por el que transitar en la dirección que se quiera, amparándose en una mayoría circunstancial -incluso contra natura- que se arroga potestades constituyentes. Porque… ¿Qué otra cosas que la apertura de un proceso constituyente en Cataluña es lo que piden los independentistas a cambio de sostener al Gobierno de Sánchez? ¿Qué es la Mesa de Diálogo entre los gobiernos de España y Cataluña sino un teatro para legitimar el reinicio del procés? ¿No son los indultos de Pedro Sánchez la última concesión al secesionismo y su desafío a la Constitución?

Por eso los indepes piden a Pedro Sánchez que sea valiente, que imponga su voluntad política: pero la voluntad política no es suficiente razón para obviar el Estado de Derecho, sustituir a las instituciones democráticas por mesas de dialogo, o ningunear la opinión informada del Supremo. La voluntad política no legitima saltarse las leyes. Sólo las ideologías autoritarias –las mismas que acaban convirtiendo a los jueces en instrumentos del poder ejecutivo– consideran que la voluntad puede sustituir la legalidad.

Leni Riefenstahl, la cineasta preferida de Hitler, tituló El triunfo de la voluntad su impresionante documental propagandístico sobre el congreso nazi de Nuremberg. Nos recordaba que Hitler hizo prevalecer su voluntad sobre las leyes. Otra mujer alemana, la filósofa Hannah Arendt, explicó en Los orígenes del totalitarismo, su obra más importante, que esa idea de que la voluntad política legitima prescindir de la ley, es el argumento de los tiranos.

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