FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Menos credibilidad | Salvador García Llanos

El Eurobarómetro-94, publicitado hace escasas fechas, ha confirmado dos hechos: la confianza de la ciudadanía española en los medios de comunicación es inferior a la que tienen los europeos en su conjunto, por un lado; y la radio es el medio el que más concentra tal confianza, con un 42 % frente al 46 % que dice desconfiar. En los datos referidos a la Europa/27, hasta un 58 % de las personas consultadas respondió que era proclive a confiar frente al 35 % que reconoció lo hacía en sentido contrario.

Por detrás de la radio, según esta consulta, se coloca la prensa impresa, con un 34 % de confianza, la televisión (31 %), Internet (25 %) y las redes sociales (14 %). En todos los casos, los porcentajes de europeos con tendencia a confiar son superiores.

En una comparativa hecha por analistas de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y del sitio digital Digimedios, la conclusión es evidente: la confianza de los españoles en algunos medios ha disminuido. Así se desprende repasando los registros del Eurobarómetro/464, aparecido en febrero de 2018. Aunque existen algunas diferencias en la clasificación, puede observarse que hace tres años, el 74 % de la población española manifestaba que confiaba en la radio, un 65 % lo hacía en los diarios y revistas impresas, en tanto que el 57 % reconocía que su principal fuente informativa era la televisión. En este sentido, el 73,8 % de los españoles, según la última entrega del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ve las noticias de televisión todos los días, o varios días a la semana. Precisemos que en aquellos momentos (febrero de 2018), la metodología del Eurobarómetro diferenciaba entre los citados diarios y medios impresos, y los diarios y revistas on line, hecho que en esta entrega 94, no se produce. Los niveles de confianza en los medios, en cualquier caso, eran entonces significativamente superiores.

La pérdida de confianza de la población española en la información que recibe a través de distintas vías, ha ido en aumento. Así queda de manifiesto en el Informe Anual de la Profesión Periodística que edita la propia APM. Eso es lo que de verdad debe preocupar: ¿por qué estas tendencias de los consumidores de información? Es como si hicieran mella los fenómenos de los bulos y de la desinformación, sin que las reacciones o los intentos de algunos medios y de fuentes especializadas o exclusivamente dedicados a frenar y poner fin tales fenómenos, hayan prosperado notoriamente o persuadido a quienes quieren estar informados de lo que acontece o hacer un seguimiento de la actualidad.

Esta pérdida de confianza, en una escala de 1 a 10, alcanzó en 2016 una puntuación de 5,7 puntos, según la Encuesta del Impacto del Periodismo, para decrecer en años sucesivos hasta el 5,2 de 2020.

Las empresas editoras y los profesionales del periodismo o la comunicación habrán de esmerarse, pues, para frenar e invertir, si es posible, estas tendencias. Ese sí que debe ser un compromiso, asumible sin dobleces. Cuando se habla de mejorar los productos, este es un objetivo irrenunciable que solo será posible con una concienciación clara de saber lo que supone que los consumidores de información otorgan a los medios, cada vez, menos credibilidad.

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