FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Noticias de Fitur | Salvador García Llanos

¿Debemos congratularnos de las noticias que llegaban ayer al mediodía desde FITUR, Madrid? Lo seguimos preguntando porque a pesar de que lo hicimos a expertos y conocedores del sector turístico horas después de que trascendieran los anuncios y las teóricas buenas nuevas, no hubo respuestas. Tampoco nos sorprendimos: sabemos que la gente es cauta y que el empresariado también prefiere jugar p’al pie cuando parece agotada la hora de los lamentos. Si alguien sabe y practica eso de no lanzar campanas al vuelo, es el empresario turístico. No pasa nada: pero debe ser consciente de que se está fraguando un gran cambio en el negocio y que las exigencias, a partir de ahora, ya en la era poscovid, van a ser notables. Sobre todo si es que se quiere afrontar, con elemental ambición de éxito, el doble reto de la calidad y de la competitividad.

La Unión Europea (UE) acordó hace unas fechas abrir sus puertas a viajeros con la vacunación completa para evitar los contagios. En las últimas horas de FITUR, trasciende que a partir del próximo 7 de junio, los turistas de todos los países con los que no haya plena libertad de movilidad, entre los que se encuentra Norteamérica por cierto, podrán entrar en España siempre que cuenten con una certificación de haber recibido la pauta completa de vacunación.

Y es noticia también que se pone en marcha el certificado digital de la misma UE que, unido a la relajación de restricciones, deben favorecer los planes de un verano exitoso, sobre todo si se tienen en cuenta las demandas que se registran. El 1 de julio es cuando entrará en vigor en todos los países de la Unión el citado certificado que evitará que se hagan verificaciones complejas, sobre todo a la llegada. El certificado es un documento muy sencillo y se implementa mediante un código QR que va a ser emitido por las comunidades autónomas. Cada país va a tener autonomía para su aplicación.

Hay que despejar las incógnitas que aún laten en el Reino Unido, entre ellas, si España es incluida, por fin, en la lista de los países receptores sobre los que han colocado el célebre semáforo. El ministro de Transportes del ejecutivo británico, Grant Shapps, insiste en un mensaje: “La recomendación es no ir”. Si se mantiene esta postura, no habrá tantos ingleses como se pudiera esperar y desear. Téngase en cuenta que en 2019, los dieciocho millones de visitantes procedentes de del Reino Unido representaron un 23 % del total de los turistas recibidos en España. Gastaron cerca de dieciocho mil millones de euros. El turismo internacional en general supone en torno a un 70% de la producción turística española.

Bueno, lo cierto es que, aún respetando la prudencia silenciosa de quienes por ahora prefieren no mojarse, en algún momento habrá que reanudar la actividad. De acuerdo en que deben adoptarse todas las precauciones posibles. Relajar los controles podría pagarse muy caro de producirse contagios.

Que Grecia, Portugal y Turquía se hayan adelantado, en nuestra opinión, no representa un problema significativo. Básicamente han accedido a un mercado que buscaba ofertas atractivas. En verano, para Canarias, como ha quedado demostrado, el mercado nacional o peninsular es el gran filón, aunque primero se vendan costas e interior de la península. Además, no hay que desvariar con las ofertas. En el estío, el Caribe no representa, debido a las altas temperaturas, excesiva competencia. Eso sí: en estos momentos, y para ayudar a la oferta complementaria, sería conveniente limitar el “todo incluido” a una oferta de calidad, no a una PC con bebidas limitadas (o de marcas blancas en el mejor de los casos). Reanudar la actividad debe considerarse como el primer punto de una estrategia orientada a reducir pérdidas en las empresas, mejorar empleo y economía locales, por tanto mejora de empleo indirecto, aumentar ingresos fiscales y muy especialmente, posicionarse con vistas al invierno y verano próximos.

Otra cosa: no habría que escatimar en exceso en los ratios de personal y calidad de servicios. Puede ser la oportunidad para erradicar el fenómeno ‘Kellys’: la rentabilidad no se hace a costa del personal, reiteramos esta idea.

Y en lo que al Puerto de la Cruz respecta, por aportar una pincelada localista, el gran soporte de la oferta seguirá siendo Loro Parque. Si los alemanes, como también dicen, van a preferir Baleares, hay que captar bien e invertir en el mercado peninsular, tratando de optimizar principalmente los fines de semana con el mercado canario.

Las próximas semanas serán decisivas para ultimar preparativos antes de reiniciar la actividad. Hagamos un vaticinio: una ocupación media del 70/75 % de junio a septiembre, sería un muy buen resultado. En todo caso, será necesario el concurso de administraciones, organizaciones empresariales, centrales sindicales, asociaciones y entidades privadas. Esta vez, el turismo requiere de empuje, coordinación, esfuerzo e inversión conjunta.

Por eso hay que moverse. Con cautelas. Pero es la hora.

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