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ENTREVISTA | Nerea de Ara: “La carrera de Periodismo en la Universidad de La Laguna está mal orientada, sales al mundo real con cuatro noticias bajo el brazo y habiendo pisado una radio o plató escasas veces”

EBFNoticias | Candela Fernández  Sanz | Fotos: cedidas |

Nerea de Ara nació en 1999 en el Puerto de la Cruz, municipio de Tenerife. Se decantó por estudiar Periodismo en La Universidad de La Laguna y actualmente cursa su último año. Movida por la cultura del lugar, su objetivo profesional es establecerse en Oriente Medio para poder narrar los acontecimientos que se den con respeto, dedicación y mucha pasión

¿Cuándo descubriste tu pasión por el periodismo?

Nunca he sido una persona que tuviese una fortísima vocación, de hecho, no decidí qué quería estudiar hasta después de la EBAU. Pero periodismo siempre estuvo entre mis opciones favoritas, y tras estos cuatro años, ha pasado de gustarme a enamorarme.

Aunque suene muy típico, disfrutaba y disfruto cuando escribo. Recuerdo que en el instituto muchos de mis compañeros lo pasaban fatal cuando nos pedían que redactásemos opiniones sobre algún tema dentro de los comentarios de texto, pero a mí me encantaba. Además de ello, viajar y conocer diferentes culturas y lugares es una de las cosas que más placer me producen y que espero poder realizar en mayor medida pronto. Todo ello se suma al hecho de haber sido una persona bastante curiosa, a la que desde algunos años antes de comenzar la carrera le gustaba “saber” sobre temas actuales y no tan actuales, pequeños y grandes. Supongo que todo este conglomerado de cosas fueron las que me empujaron a decantarme por el periodismo.

¿Cuál era tu sueño al entrar en la carrera?

Creo que muchos de los que entramos en este oficio lo hacemos con el pensamiento idealista –pero a mi modo de ver, necesario– de romper con los estigmas que vive el periodismo hoy en día y conseguir con nuestro trabajo un mundo mejor. Mentiría si dijera que yo no estoy entre ellos. Así que podría decirse que mi sueño al entrar era intentar, en la medida de lo posible, que la gente que se ha desencantado con el periodismo volviese a confiar en él, al igual que lo hago yo plenamente. Además de ello, como te comentaba, sentía predilección por esas historias pequeñas que a muchos no les interesan, pero que son más grandes de lo que parecen. Por lo que, con toda la pasión que se tiene en los inicios, yo estaba dispuesta a encontrarlas y contarlas todas. En general, hacer lo que considero que es el buen periodismo: con contexto, respeto, mimo y pasión.

Con el paso de los años he bajado un poco a la tierra y me he dado cuenta de que el periodismo, aunque tenga un gran cariz social, también me tiene que dar de comer. Y que muchas veces, sobre todo cuando salga al mundo real, esta lucha por practicar lo que para mí es el buen periodismo va a tener que quedarse en un segundo plano, por lo menos al principio. Pero las ganas de hacerlo no las he perdido tras cuatro años. Y si las pierdo en algún momento me desligaré de esto, porque no tendría sentido ser parte de un oficio en el que ni yo misma creo.

¿Han cambiado tus objetivos a medida que ha avanzado tu trayectoria?

En cierto modo sí. Entré queriendo dedicarme al periodismo de guerra y con el paso de los años, cuando he tomado más conciencia de lo que esto supone –gracias a la búsqueda de testimonios de periodistas que se dedican a ello– he cambiado un poco el rumbo de mis ideas. Aunque me gustaría especializarme en Oriente Medio, y está claro que es una zona muy caliente, quiero centrarme más en otros aspectos cercanos a la cultura de cada uno de sus países y no tan directamente en los conflictos, aunque sea casi ineludible pasar por ellos.

Otra inquietud que tengo actualmente va por la vía de la cultura. El cine siempre ha sido uno de mis principales hobbies, y, aunque nunca me había planteado convertirlo en un trabajo, me he dado cuenta de que me sería muy enriquecedor colaborar en algún medio cultural durante un tiempo.

“La carrera de Periodismo en la Universidad de La Laguna está mal orientada, sales al mundo real con cuatro noticias bajo el brazo y habiendo pisado una radio o plató escasas veces”

 

Todavía eres estudiante. ¿Te ha ayudado la Universidad en el desarrollo de tus aptitudes como periodista y a pulir u orientar tus objetivos?

Sinceramente no. Los que me han ayudado a desarrollarme como periodista y como persona han sido los amigos que me llevo de la carrera, a los que les estaré eternamente agradecida por haber ejercido de compañeros, profesores y apoyos incondicionales en todo momento.

No sé si en todos los casos ocurrirá igual, pero hablo de lo que conozco: la carrera de Periodismo en la Universidad de La Laguna está mal orientada. Un oficio eminentemente práctico se enseña de una manera demasiado teórica, de forma que sales al mundo real habiendo pisado una radio o plató escasas veces y con cuatro noticias bajo el brazo, por así decirlo. Aparte de esto, aunque muchas asignaturas pueden ser interesantes para algunos, no considero que aporten demasiado a la formación periodística.

Pero no todo es malo. Por suerte han existido profesores –que cuento con los dedos de una mano– que han puesto empeño a sus clases consiguiendo que, por lo menos yo, esté predispuesta a aprender sobre algunas cuestiones que a priori no me llamaban la atención como el derecho o las relaciones internacionales.

“Me ha ganado la zona de Oriente Medio sin siquiera haberla pisado por las diferentes culturas, los idiomas, las religiones y su realidad tan divergente y a la par igual a la nuestra”

 

Planeas irte a Oriente Medio para ejercer. ¿Cómo surge esta vocación?

Como te decía antes, cuando empecé en esto me llamaba el periodismo de guerra y Oriente Medio, por desgracia, tiene mucho que decir sobre ello… Pero según han ido pasando estos años y me he informado más, tanto por cuenta propia como siguiendo a periodistas que ejercen en el terreno, me ha ganado la zona sin haberla siquiera pisado.

Las diferentes culturas que convergen, los idiomas, las religiones y la existencia de una realidad tan divergente de la nuestra y a la vez tan igual han hecho que quiera conocer este lugar y, a su vez, darlo a conocer a quien quiera interesarse. La verdad es que he llegado al punto de divertirme estudiando el sistema político de cada uno de los países para poder seguir sus jornadas electorales.

Se podría decir que ahora sé que Oriente Medio es mucho más que los conflictos que lo rodean y quiero confirmarlo con mis propios ojos.

¿Qué aptitudes crees que debería tener un periodista dedicado al periodismo internacional o de conflictos de guerra?

Hay un par de aptitudes que creo que son imprescindibles no solo en un conflicto, sino en el periodismo en general, como son la valentía, la empatía y el respeto por lo que cuentas y hacia quienes se ven influidos por ello. Sobre todo, la última me parece fundamental. Pero también hay una capacidad que no se suele mencionar tanto y que me parece muy necesaria en los lugares de guerra: el saber sobrellevar la soledad.

Mucha gente piensa, como es lógico, en lo mal que lo pasa el círculo cercano de quien se va a cubrir una contienda o fija su residencia en un país lejano. Pero son menos los que se paran a reflexionar sobre que el periodista en cuestión está solo en un lugar desconocido viviendo una situación extrema y en las consecuencias emocionales que esto tiene para él. En una tesitura así la soledad puede llegar a ser tu mayor enemiga.

 ¿Cuál es tu principal motivación actual para seguir este objetivo laboral?

Los periodistas que han conseguido la mayoría de sus objetivos, pero no se olvidan de donde vienen. Y más allá de eso, motivan a los que estamos en el punto de salida y lo vemos todo demasiado complicado. Por ejemplo, hace unos días tuve la suerte de charlar con Mònica Bernabé, la periodista española que más tiempo ha estado trabajando y viviendo en Afganistán, y durante toda la conversación no paró de darme ánimos y decirme que, aunque muchas veces lo viese difícil, no me rindiese. Que cuando se trabaja duro por algo, la recompensa llega, aunque tarde. Este tipo de cosas son las que intento recordar cuando llega esa nube negra de incertidumbre sobre el futuro.

 

“Uno de mis mayores miedos es cubrir equis por el egoísmo del “he estado aquí» y no por contribuir a que se sepa qué ocurre… no solo sería fallarle al oficio sino también a mí misma”

¿Y tu mayor miedo?

Que todo lo que haga no haya servido para nada. No me refiero a esto en un sentido de que lo que escriba no sea un primor periodístico o que nunca me den un Pulitzer, porque creo que esta no es la pretensión de nadie que se meta en esto con la conciencia de lo que significa. Voy al hecho de que mi trabajo, en vez de intentar ayudar y ser altavoz de quienes no son escuchados, tenga el efecto contrario. O de darme cuenta de que haber cubierto lo que pasa en un lugar equis ha sido por el egoísmo de decir “he estado aquí” y no por intentar contribuir al menos a que se sepa qué ocurre… Esto último me genera bastante miedo, porque no solo sería fallarle al oficio sino también a mí misma.

¿Cuáles son tus referentes periodísticos?

Todo el equipo de la Revista 5W. Un proyecto periodístico como este que, además de estar totalmente relacionado con mis intereses, ha conseguido partir de cero y terminar autofinanciándose en base a suscripciones, dando lugar a unos contenidos con tanta calidad y que entienden tan bien el oficio no puede no ser todo a lo que aspiro y el lugar donde me encantaría desarrollarme como profesional.

Como personas individuales, Mikel Ayestarán, Natalia Sancha o Cristina Sánchez, entre muchísimos otros. Personas que han conseguido establecer su base en Oriente Medio y que cada día informan de lo que ocurre en la zona desde el respeto por el oficio, por el lugar y por su gente. Y, aunque suene repetido, todos aquellos amigos que he conseguido encontrar en la carrera y que cada día me enseñan que el buen periodismo sigue existiendo y le queda mucha vida por delante.

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