FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Traspaso de las competencias de Costas | Salvador García Llanos

En el mes de junio próximo, si no hay razones que lo impidan. Ese mes es el escogido (falta determinar la fecha concreta) para que se reúna en Canarias la Comisión Bilateral de Cooperación Canarias-Estado, en la que está integrada la Comisión Mixta de Transferencias, Y esa Comisión es la que habrá de concretar el traspaso oficial de las competencias en la gestión y ordenación del litoral que, como se sabe, es una vieja demanda del archipiélago recogida en el vigente Estatuto de Autonomía.

Se trata, sobre el papel, de una buena noticia, de un salto considerable que no solo es respuesta a las aspiraciones de instituciones públicas y agentes sociales canarios sino a la necesidad palpable de agilizar trámites y facilitar desde el propio territorio insular la transformación de las costas. Hasta ahora, era la Demarcación la que, cuando menos, había de informar cualquier iniciativa o cualquier actuación que se proyectara. En algunas ocasiones, la colisión era notable y recibía las culpas, puede que sin razón: Costas dice, Costas frena, Costas no admite… Había que superar la barrera de Costas que, muchas veces, se veía desbordada ante la política de hechos consumados o era consultada cuando ya era tarde o el mal estaba hecho y era visible.

Pero esto no significa Jauja, a partir de ahora. Es decir, lo que tiene que haber es una mayor agilidad administrativa y un funcionamiento apropiado en los cometidos que sean asignados, tanto desde el seguimiento como desde la fiscalización. Unos cuantos desmanes se ha producido en los litorales de los municipios insulares, luego ahora es cuestión de decidir desde aquí con racionalidad y operatividad.

La gestión y ordenación del litoral es un asunto estratégico, estamos de acuerdo. A estas alturas del siglo y a la salida de una pandemia –cuando damos por hecho que van a cambiar muchas cosas en planos importantes de nuestras vidas y de nuestros recursos-, es fundamental el adecuado uso y cuidado de los mismos. Es la hora de tomarse en serio la accesibilidad y la protección medioambiental de los límites costeros. Es el momento de ser exigentes con el cuidado medioambiental. ¿O es que vamos a seguir vertiendo sin control o con fórmulas y componendas que disfracen esas irregularidades convertidas en delito por un fluido incontrolado? Que se aproveche también, por cierto, para campañas de sensibilización.

Deben estar atentos los municipios con litoral cuyos rectores tenían proyectadas o habían pensado en actuaciones para transformarlo. Teóricamente, se facilita la tramitación que seguirá teniendo sus aristas complejas. Veremos qué sucede en la práctica.

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