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OPINIÓN | 10 estrategias de manipulación mediática | Momo Marrero

En estos tiempos en los que la democratización de los canales de comunicación se ha extendido tanto y la regulación no siempre llega, se está difundiendo en medios masivos una importante cantidad de información que se da por buena sin criterio y se convierte en noticia sin haber sido contrastada o haber sido verificada su fuente. Esto está pasando con la información política, económica, social, deportiva y, por supuesto, empresarial, y se está viendo amplificado por el propio escenario que nos envuelve, repleto de  volatilidadincertidumbre,  complejidad ambigüedad (entorno VUCA).

Tampoco el sector turístico se queda al margen de estos vaivenes oportunistas de la comunicación. A la vista de los intereses creados y de los conflictos que éstos a su vez generan, se recurre continuamente a la propagación de supuestas verdades, detrás de las cuales hay una estrategia perfectamente calculada que busca nuevos escenarios y posibles transmisores de estos mensajes. Lamentablemente la desinformación está de moda, se practica a diario y sus consecuencias son altamente perjudiciales.

Este artículo cobra sentido tras la incesante corriente de opinión en contra de la vacunación COVID-19 y sus nefastas consecuencias para la economía y por ende para el sector turístico. Esta suerte de propaganda incesante y sistemática entronca directamente con las 10 estrategias de manipulación mediática descritas por el lingüista y politólogo estadounidense Noam Chomsky.

Según formula Chomsky, los mass media o medios de comunicación de masas actúan como emisores y transmisores de un mensaje con el objeto de informar, formar o entretener a los receptores, pero este fin deja de tener sentido cuando la fuente de información embrionaria desvirtúa o falsea la información para crear una corriente favorable a sus propios intereses. Históricamente estas estrategias se han utilizado principalmente en los estados totalitarios, pero el acceso universal a los medios de información digital ha permitido que hoy en día estas estrategias se puedan aplicar con mayor facilidad, con un impacto más rápido, a menor coste y con mayor capacidad de amplificación.

Las 10 estrategias

  • Estrategia de la distracción

Consiste en crear información de impacto que sirva como elemento de distracción para desviar la atención de los receptores de los problemas realmente importantes y significativos. Se trata de crear un “supuesto problema” que despierte el interés de los públicos objetivo y les impida concentrarse en el “auténtico problema”.

  • Crear problemas, ofrecer soluciones

Consiste en crear un “supuesto problema” para generar desasosiego y, cuando el receptor exija soluciones, proponer una alternativa previamente planificada. Es también conocida como la estrategia problema-reacción-solución.

  • Estrategia de gradualidad

Consiste en afrontar el cambio deseado de forma gradual y proyectada en el tiempo, de tal manera que para el receptor resulte prácticamente imperceptible, evitando así cualquier posible oposición o rechazo por su parte.

  • Estrategia de diferir

Consiste en informar al receptor de una medida impopular que se ha de tomar en un futuro como inevitable y necesaria, incluso planteando que no es del agrado del emisor, lo que permitirá que se acepte la misma en un horizonte lejano.

  • Estrategia de dirigirse al púbico como criaturas de corta edad

Consiste en dirigirse al receptor como si fuera un niño indefenso para que, en caso de producirse una posible respuesta negativa, ésta esté alineada con el tono del mensaje y venga desprovista de una visión crítica.

  • Estrategia que apela a las emociones y no a la reflexión

Consiste en focalizar los mensajes en las emociones del receptor, lo que favorece que se reduzcan sus barreras emocionales y aparezcan los miedos y la incertidumbre, anulando así su sentido crítico.

  • Estrategia de mantenimiento de la ignorancia y la mediocridad

Consiste en generar una brecha, o permitir que ésta no se cierre, en la adopción de una determinada metodología o tecnología que permita ser controlada con intereses especulativos.

  • Estrategia de estimulación del público en la complacencia con la mediocridad

Consiste en promover la creencia de que la ignorancia, la vulgaridad y la ineptitud no son negativas.

  • Estrategia de refuerzo de la autoculpabilidad

Consiste en hacer creer al receptor que es el responsable de su situación y de su destino, debido a su incapacidad y su falta de criterio o inteligencia, lo que favorecerá que se sienta culpable y no presente una actitud hostil hacia los cambios propuestos por el emisor.

  • Estrategia de conocer a los individuos mejor que ellos mismos

Consiste en obtener un conocimiento exhaustivo de los receptores (cómo actúan, cómo piensan, cuáles son sus necesidades, sus debilidades, sus filias, sus fobias…) mediante el estudio de técnicas avanzadas relacionadas con la tecnología y la ciencia. Ello permitirá un mayor control sobre el receptor con el fin de reconducirlo hacia los intereses del emisor.

Nota final

Estoy convencido de que mientras leías estas estrategias te han venido a la cabeza uno o varios casos, antiguos o recientes, asociados a la historia, la política o la economía. Yo creo fervientemente en la necesidad de trabajar e incentivar el espíritu crítico y el bien común y en dejar atrás la cultura del panem et circenses (pan y circo) de la antigua Roma que lamentablemente ha llegado hasta nuestros días con vigencia plena.

No puedo finalizar este artículo sin ofrecer un ejemplo del inmenso poder de la comunicación. El autor real de las 10 estrategias de manipulación mediática atribuidas a Noam Chomsky es el francés Sylvain Timsit quien, bajo el título original Stratégies de manipulation, las publicó en la web syti.net en 2002. Aquel error fue atribuido a la agencia Pressenza. ¿Un error interesado o una especulación mía para generar confusión y/o debate?

Imagen: Momo Marrero

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