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ENTREVISTA | Norberto Trujillo (actor): “Cuando vienen las grandes producciones, el actor canario es la última opción y se le reduce a la mínima expresión”

Norberto Trujillo. FOTOS: Tachi Izquierdo

EBFNoticias | Tachi Izquierdo |

Norberto Trujillo tiene madera de actor. Se mueve como un actor, vive como tal y se dedica a ello de manera plena. Lo hace como si fuese sencillo y natural, aplicando a cada personaje la dosis justa de pasión para que su trabajo sea creíble.

Durante años ha interpretado cientos de papeles o ha pasado por cientos de situaciones que lo han vinculado al cine y al mundo de la escena, con mayor o menos intensidad y, a pesar de ser intervenciones en cortos modestos, en montajes de mayores o menores producciones; con más a menos relevancia, su pasión por esta profesión sigue estando intacta.

A pesar de que llegó algo tarde al mundo del cine, Trujillo tiene una inteligencia innata para desenvolverse en el mundo del séptimo arte. Tal vez sea ese don para adaptarse al papel que le pueda tocar en cada momento y la capacidad de saber aceptar con la misma serenidad un rechazo tras un nuevo casting, como un nuevo trabajo.

Ahora vive un momento dulce, pues su selección para la serie Hierro, la más vista en la plataforma de Movistar, en la que ha tenido un papel relevante, le pone en el epicentro de la interpretación a nivel nacional (se supone). Sin embargo, las ofertas no le llueven o se agolpan sobre la mesa del despacho de su representante. Esta es la eterna vida del actor…

Otra lección más de este joven intérprete, que tendremos la oportunidad de conocer un poco mejor en esta entrevista, se produce justo desde la primera y retórica pregunta:

En pocas palabras, ¿cómo te definirías?

-Soy actor. Nada más, solo eso. Solo sé ser actor, y si tuviese un medio de vida para subsistir, me dedicaría a ello, incluso gratis.

– ¿Interpretar papeles creíbles es la base fundamental de quien se quiera dedicar a esto?

– Al menos que sea verdad. Eso es lo que intentamos y defendemos. No siempre se consigue y no siempre lo conseguimos con todo el mundo. Soy muy autocrítico y hay trabajos que ahora considero que no estoy tan mal, pero al poco tiempo ya no estoy tan de acuerdo. Supongo que es por el hecho de estar en constante aprendizaje y considerar que hay cosas que ahora harías de otra manera.

-¿Por qué esa necesidad de ser actor y vivir como un actor?

-En mi caso, nace en un momento muy anecdótico, cuando estaba viendo una película, y tuve un viaje al pasado y sentí muchísimo viendo esa filmación. De alguna manera, yo quise poderle dar forma y transmitirle a alguien que me viera en una sala de cine o en su casa. Ahí tuve claro que quería ser actor.

– Es un caso claro de que el actor también se hace.

-Tenía 20 años cuando lo decidí y nunca antes se me había pasado por la cabeza. De hecho, en el colegio siempre me escondía cuando tocaba algo de representación. Debí hacer algo muy mal antes de eso, que el trauma me retrasó la vocación hasta tan tardía edad. Soy una persona muy tranquila y tímida, y en mi mundo, cuando tengo ya al personaje, desaparece todo.

– ¿En qué te ha influido el hecho de ser un actor de Canarias, un territorio quizá más hostil?

-Es más hostil porque todos optamos a los mismos papeles. Pero también ha tenido una parte positiva, pues a lo largo de mi carrera he hecho cientos de cortos, pues si viviera en Madrid, probablemente allí no los habría rodado. Sencillamente, porque habría muchísima gente optando a esos papeles. He tenido un aprendizaje gratuito, porque he realizado un trabajo sin cobrarlo y sin pagarlo tampoco, pero he aprendido de muchos compañeros. Todo eso porque no somos tantos aquí. De hecho, al principio me dieron algunos papeles porque no se presentaba nadie. Me eligieron a mí, que no tenía ningún tipo de talento, pero es que no se había presentado nadie, pero gracias a eso, pude aprender cómo se trabajaba esta profesión.

“Nuestra profesión no va solo de cobrar y comer. También va de que se vea nuestro arte”

-¿Llega un momento en que ya se ha aprendido todo lo que hace falta en este mundo?

-No se deja de aprender nunca. Yo defiendo que en un rodaje, esté de figurante o en una escena con Candela Peña, estoy aprendiendo por igual. Siempre estoy aprendiendo de las personas con las que trabajo.

– De nuestra tierra se dice que es un plató natural o un territorio ideal para el cine, pero, ¿eso en qué se traduce y qué beneficio tiene para el actor local?

– Ese beneficio es infinitamente menor de lo que podría ser. No se trata de lo que querríamos, sino de lo que podría ser, que debería ser mucho más fructífero para todos, pero no lo es. Cuando vienen   las grandes producciones, el actor canario es la última opción y se le reduce a la mínima expresión. Como mucho para una intervención de una frase. Cuando se llega a la selección, ni siquiera nos garantizan que salgamos en el montaje final. Entonces, hay muy poco y poco nos ayuda. Aunque eso es mejor que nada.

-Pero no aporta reconocimiento ni presencia de los actores locales, lo que por otra parte sería obligado cuando hablamos de obras que cuentan con ventajas fiscales…

-Parte de ese compromiso se traduce en que trabajemos en esas películas y que estemos en el montaje final. La mayoría de las veces no ocurre y no se reclama y así sigue sin respetarse que salgamos después de haber trabajado en esas producciones. Nuestra profesión no va solo de cobrar y comer. Va de que se vea nuestro arte. Hay una frase célebre que dice: El artista nunca podrá ser humilde, porque el artista vive de que su arte se vea.

– ¿Existe algo parecido a un sello característico del actor canario, que los diferencie de los atores de otros territorios?

-Sí, en el sentido de que en producciones en las que nos dan oportunidades, como no suelen ser muy frecuentes, nos lo curramos más porque nos ha costado mucho más llegar. Ha costado tanto que un canario actúe y sobre todo con su acento, que en una producción como La niebla y la doncella, los nuestros están infinitamente mejor y se nota que los protagonistas vienen con su bagaje, pero los canarios están muy agradecidos por esa oportunidad y se lo curran a muerte. En eso nos diferenciamos, y no es que seamos mejores o peores.

“Soy una persona muy tranquila y tímida, y en mi mundo, cuando ya tengo al personaje, desaparece todo”

-¿Se toma como referencias a aquellos actores y actrices de Canarias que ya han pasado por esa oportunidad?

-En mi caso siempre he intentado tener una forma de actuar propia. Por ejemplo, nunca he ensayado delante de un espejo. Yo, antes de actuar, no sé cómo me veo. Intento evitar copiar otras formas de interpretar. Y en la parte emocional busco en mis recuerdo y mis emociones para darle forma al personaje. De forma consciente intento que todo sea propio.

-¿Y el acento canario, es un impedimento o una ventaja?

– Realmente, tener acento canario no ha cambiado nada. Para nosotros sigue siendo un impedimento, porque la mayor parte del trabajo se hace con otro acento. De todas formas, cambiar mi acento, es parte del trabajo. Igual que un americano hoy es de un estado, en el próximo papel es de otro.

-Pero se trata de una forma de hablar y para entrar en la industria, hay que cambiarla.

-No nos queda otra. Las dos grandes producciones que han aportado más reparto y acento canario, que son La Niebla y la doncella, y la serie Hierro, no ha cambiado nada. No han salido más producciones con personajes canarios. Pero es que la figura del canario no existe en la cinematografía española. Podríamos pensar que después de ambas experiencias, podríamos pensar en que ahora deberían ser más habituales estos personajes, pero no existen.

-Estamos cumpliendo un año de pandemia, e imagino que ha sido muy duro para el sector. En tu caso, ¿cómo lo has vivido?

-Quizá los dos primeros meses del confinamiento, el resto de españoles se sintieron como nosotros, que no sabían si mañana iríamos a trabajar. Quizá ahí hubo cierta empatía con los artistas. Para nosotros eran dos meses normales. Cuando acabó el confinamiento, volvimos al trabajo como casi todo el mundo. Volvimos al rodaje de la serie Hierro, y en mis proyectos no me afectó, pues acabé una película, tuve ensayo de teatro, y tengo dos cortos en breve. No he parado. Los proyectos remunerados si se han cancelado. Incluso algunos proyectos que vinieron de fuera no siguieron por las restricciones, y es probable que no vuelvan.

 Buena parte de la restricciones por el coronavirus se han cargado, precisamente, sobre el cine, el teatro y la cultura en general. ¿Crees que habrá un cine diferente, postpandemia?

-Lo hay. No sé cuándo volveremos a algo parecido a lo de antes, pero tardará más de un año, seguro. Pero es una parte que se ha visto muy atacada. Si los artistas lo teníamos ya muy complicado, ahora mucho más. No entiendo que yo vaya en una guagua o en un tranvía a tope, y luego en un cine la sala a menos de la mitad de capacidad y que no permitan comer, castigando duramente al negocio.

“Realmente, tener acento canario no ha cambiado nada. Para nosotros sigue siendo un impedimento, porque la mayor parte del trabajo se hace con otro acento. Pero es que la figura del canario no existe en la cinematografía española”

-Tampoco el Gobierno se había animado mucho, cuando esto era normal, con un 20% de impuestos en las entradas o con escasos  incentivos fiscales a favor del cine. Ahora tampoco y, para colmo, con restricciones…

-También están estos toques de queda que parecen injustos con el sector. Es de pagar justos por pecadores. Mandan a todo el mundo a su casa, aunque no hayas ido en su vida a una fiesta. Al cine o el teatro le afecta y hay que cambiar horarios y ahí no hay salvoconductos. Una vez más, la cultura es la más perjudicada, lo mismo que a la hora de las ayudas, que es a donde menos llegan. Cuando hay algún problema, lo que más se consume es la cultura y así se ha demostrado en la pandemia, pero nadie quiere pagar por ella. En las instituciones  pasa lo mismo, pero parece que nadie va a hacer nada para cambiar las cosas.

-¿Cómo te llegó la oportunidad de participar en una serie como Hierro?

-Quien ahora es mi representante, me había contactado para representarme, y yo no estaba interesado en alguien como él. Arrogante de mí, pensé que no me hacía falta porque por esa época, estaba trabajando bastante y tenía accesibilidad a los proyectos. Luego me di cuanta de que estaba equivocado, y supe que a los grandes proyectos no se podía acceder sin un representante. Al final, es el negocio de estos profesionales.

– Mándales un saludo que ahora también lo están pasando mal (sonrisas).

-El representante siempre estará mejor que el actor, porque llevará a un número importante de ellos, y con que dos o tres trabajen, ya lo tiene garantizado. Volviendo a la pregunta: el mío me dijo que había un casting, que pensaba que era para algo más pequeño, y no me llamaba mucho la atención. Fui a disfrutarlo y hasta me lo pasé bien, algo que no pasa muchas veces. Salí con una sensación muy positiva, lo que me confirmó una segunda llamada para otro casting de la serie, que consistió en un vídeo que grabé a las 02:00 de la madrugada, sin muchas ganas y me di cuanta que no había ido tan bien porque no me escogieron. De todas formas, me dijeron que igual me llamarían para una parte pequeña, pero a la semana me ofrecieron el personaje. Desde ese momento sabía que aquello era algo grande, algo para la historia.

“En la serie Hierro, por encima de todo, ha habido respeto a la isla y su gente”

– ¿La serie Hierro sería lo más próximo a lo que podríamos considerar un modelo canario de cine o de series?

– Creo que sí. La serie Hierro refleja muy bien la idiosincrasia del canario y el herreño. Ningún producto hecho aquí, y lo digo a gran escala, ha conseguido que esté todo tan cuidado y tan respetuoso, y sin entrar en el chiste fácil. Aquí se respeta todo, y a pesar de que quien escribe el guion no es de aquí, han contado con asistentes para su revisión.

– ¿Y qué papel juega el herreño y las herreñas, que aunque no salen en pantalla están muy presentes?

– En la serie Hierro, por encima de todo, ha habido respeto a la isla y su gente. Lo importante de la serie no es pensar en El Hierro en sí, sino en que tenga un sentido y una coherencia, y en base a eso, la isla juega una parte importante, como cualquier personaje. Cuando se mantiene todo eso con seriedad, hace que sea respetuoso y eso demuestra que muchas de las cosas que se dicen en la serie con acento canario se pueden quedar y otras que se pueden quitar, pero con la normalidad del respeto.

– Llama la atención del contenido canario que ha permanecido en la serie. Está la arrogancia del canario, su humildad, la ignorancia, la sabiduría o la capacidad de convivencia del isleño.

-Una de las metas es normalizarlo todo, porque así no te das ni cuenta. Si alguien ve la serie fuera, seguro que no piensa en que son canarios, porque ves personas. Buenos y malos hay en todas partes, y eso es lo que transmite Hierro.

¿Pero no te parece paradójico que en una isla donde la gente todavía deja las llaves en las puertas de sus casas, se pueda pensar y desarrollar una trama como la de la serie?

– Al final, no deja de ser un homenaje al Nordic Noir, tan de moda ahora. Y también a las novelas de Agatha Christie, ambientadas en sitios pequeños. Los casos que se ven en la serie, no dejan de ser plausibles e incluso estrambóticos para El Hierro, pues ahí han habido casos incluso peores que los que han salido en esta ficción. Se han producido conflictos y noticias que podrían dar mucho jugo a al serie. Pero, si no fuera creíble, no gustaría tanto. Este es un código realista y de lo que puede pasar.

“Cuando hay algún problema, lo que más se consume es la cultura y así se ha demostrado en la pandemia, pero nadie quiere pagar por ella”

-¿Y Norberto Bolaños es más actor después de haber intervenido en la serie?

-He aprendido muchísimo. Con cada proyecto se aprende mucho, pero en un proyecto como este , que ha durado cinco meses rodeado cada día de tanto talento, es un aprendizaje y una escuela maravillosa.

-¿Ahora te llaman más, te salen más contratos?

-No.(sonrisas)

-¿No te ha cambiado la vida?

-Creo que a ninguno. Conoces a la gente y mejor. Algunos proyectos más locales si que llaman porque les gustaría contar con actores de la serie, pero realmente este sueño idílico de que por salir en una  serie muy vista, no van a parar de llamarte, no ha pasado ni es habitual. Pero ocurre con esta y otras series. Si mi instagram pasa de repente a tener millones de seguidores, seguro que sí me llamarían. Eso es muy triste. De momento, sigo siendo un actor más.

“La serie Hierro refleja muy bien la idiosincrasia del canario y el herreño. Ningún producto hecho aquí, y lo digo a gran escala, ha conseguido que esté todo tan cuidado y tan respetuoso”

-¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar junto a grandes figuras de la interpretación?

– Para mí ha sido un día más en el trabajo. Y digo esto por una anécdota que me ocurrió la primera vez que actué en una película como figurante. En un momento de descanso, a mi lado se sentó otra persona que no sabía quien era. Estuvimos hablando un rato, y me dio un gran consejo, que nunca cruzara la línea del fan con un compañero, y fue porque alguien le había pedido una foto, y me comentó que desde ese momento dejó de ser compañero para convertirse en un seguidor. Eso me lo dijo Pepe Sancho, en el rodaje de su última película.

-La última reflexión sería para que nos dijeras un deseo para la etapa postcovid

-Me gustaría, que tanto yo como mis compañeros de profesión, siguiéramos trabajando en lo que nos guste. Ayudar a la gente a nuestra forma y vivir de ello. Yo lo que quiero es seguir viviendo en mi casa y trabajando. Con eso, sería feliz.

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