Comunicación Cultura Internet Literatura Motor Periodismo Prensa Radio Redes sociales Televisión Turismo

VIAJES | FAROS DE PONIENTE, CANTABRIA | De Castro Urdiales a Ribadesella. 275,4 Km. 8 Faros

Faro de la Isla de Mouro, Santander. FOTOS: Guillermo Ariza

EBFNoticias | Willy Sloe Gin |

Primeros problemas con el Garmin…

Salgo de Castro con dirección a  Santoña.

Famosa población costera conocida por su puerto y por sus anchoas. (Afortunadamente las anchoas ya se llaman anchoas que no antxoas; parece mentira que esté a veinte minutos del País Vasco…)

Me espera una etapa increíble: Isla, Ajo, Noja, para llegar a Santander y de allí seguir hacia Suances, Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera, Comillas, Llanes y Ribadesella.

Ahí es nada…

En Dueso, a no más de media hora de Castro Urdiales, y a la vera del penal que toma su nombre, tengo los primeros problemas con los navegadores que llevo a bordo. Son dos. (Los navegadores…)

Punta del Rabanal, Castrourdiales.

No hay nada de indigno ni de incomprensible en perderse en una playa olvidada.

Pero si  no sabes dónde andas a medio metro de un muro inmenso, que resulta ser lo que separa tu moto de una de las cárceles más conocidas de España, la cosa cambia.

Así que de esta guisa me encuentro como el hermano de Eleuterio Sánchez, (cuando aquel decidió rescatar a éste), ante no menos de veinte metros de pared, rodeado de cámaras nocturnas, diurnas y de entretiempo, intentando introducir mis coordenadas en el aparato diabólico que me lleva por donde le da la gana y por donde yo no quiero ir.

Como no podía ser de otra manera y cuando más enfrascado ando cascándole datos al Garmin aparece la Benemérita.

¡Qué verdes vienen¡

Es una pareja tan amable como competente.

Parecen tan sorprendidos con mi presencia en aquel lugar como yo con el software de mi navegador.

Para quedarse tranquilos me piden algo de información.

A saber:

  • Mi documentación, sin DNI
  • Los papeles de la moto
  • El asqueroso cartón verde de la ITV que tantos problemas nos da.
  • Ahora si me piden el DNI
  • Pasaporte ¿?
  • Tarjeta de la Seguridad Social
  • Recibo que demuestre que estoy al corriente con el Régimen General de los desdichados Autónomos.
  • Algo que acredite estar vacunado contra todo tipo de enfermedades tropicales.
  • Y alguna cosa más que ya no recuerdo…

Como no me pidieron papel alguno que demostrase que el Akrapovic* que llevo está homologado, papel que me había dejado en Madrid, se hicieron rápidamente amiguetes míos.

Creo que les convencí de no ser hermano del Lute, del Bárcenas, del Urdangarín o sabe Dios de quién, así  que nos enfrascamos los tres en el  intento de comprender por qué si yo iba  para Isla había acabado en el Penal del Dueso.

Después de media hora de desojarnos, intentando averiguar dónde me situaba el cacharro en cuestión, deciden mis amigos que es mucho más fácil escoltarme  hasta el siguiente pueblo.

Uno delante y otro detrás, me dan cobertura más o menos cuarenta kilómetros a una velocidad estratosférica que sólo podría entender un amigo mío llamado Fando.

En recta,  la punta era de 65 km/h

En fín, así llegué al pueblo siguiente.

Tan amables como al principio se despiden de mí. Y mirando al GPS, con esa desconfianza que sólo tiene la Guardia Civil, me aconsejan que si vuelvo a tener algún problema de orientación pida un taxi.

Estos sí que saben… (Los guardias).

Isla, BMW R 1200 R.

Valiente aventura hubiera sido agarrar un taxi en Cantabria.

  • Akrapovic: Dícese de un escape para vehículos a motor, preferiblemente motocicletas, a la sazón bonito por su diseño como escandaloso por los decibelios que suelta, estudiado no tanto para viajes, sino para pasear terrazas. El placer que produce su posesión es directamente proporcional a los problemas que causa en las ITV, así como el desasosiego que provoca a la Guardia Civil de Tráfico y por tanto a sus propietarios.

BORDONEROS Y POSADEROS

El diccionario de Covarrubias define bordonero de la siguiente forma:

“Individuo que vistiendo el hábito del peregrino y portando su bordón, anda vagando por el mundo para no trabajar”.

Ya en el año 1133, las autoridades de Santiago, se vieron obligadas a dar un serio toque de atención a todo tipo de comerciantes que, lisa y llanamente, se aprovechaban del cansancio y la  buena fe de los peregrinos.

Estos comerciantes, posaderos en su mayoría, tenían por costumbre, aguar el vino, cobrar más de lo debido, servir carnes y pescados en malas condiciones y en fin, abusar del Caminante en cuanto se presentaba la ocasión.

Además, tras las ropas usadas por los peregrinos, era común encontrar desertores, prostitutas, ladrones y gente de la peor calaña posible. Esto dio lugar a que la peregrinación a Compostela, sufriera no poco desprestigio durante los siglos XV y XVI.

Contrasta esta arraigada forma de “Picaresca en la Peregrinación”, con la protección que las autoridades daban estos particulares viajeros.

Tormenta en Cabo de Ajo.

Los Reyes Católicos, otorgaron a Orio, allá en Guipúzcoa, la facultad de mantener en su ría dos barcazas, que lógicamente eran utilizadas para cruzar a personas y mercancías, y cobrar por ello un maravedí por persona y dos por bestia.

Pobres y peregrinos estaban exentos de pagar a los barqueros.

El concepto de “pobre”, en el siglo XV se me antoja complicado de definir y casi imposible de demostrar.

Mi llegada a Ribadesella resultó bien distinta.

Reservé habitación en un hotel pequeño y encantador situado en una calle paralela al paseo marítimo. Éste suele estar abarrotado de turistas incluso en octubre.

El precio de la habitación era de veinticinco euros por noche.

El dueño del hotelillo resultó ser un gran aficionado al surf desde su infancia. Gracias a este bonito deporte y a la maravillosa temperatura de las aguas del Cantábrico, estaba más sordo que una tapia.

Como vengo con el disfraz de motorista, el tipo demuestra gran interés por mi viaje y decide solito que para peregrinos yo, y que me deja la habitación en quince euros.

Se los pago en ese momento y le cuento que probablemente, no le vea por la mañana. Tengo intención de salir temprano.

Como el hotel es pequeño no sirven desayunos.

La cuestión es que el chaval agarra el teléfono y luego de paseárselo por ambas orejas innumerables veces, me dice que a partir de las siete am, me esperan en el bar de abajo. Es de otro surfista amigo suyo, (éste de momento oye perfectamente).

Estará esperándome con churros y con lo que me dé la gana para mojarlos…

En los quince euros incluye el desayuno que me dará su amigo.

Muy atrás parece haber quedado la Picaresca en la Peregrinación.

Grandes tipos encuentras por estos caminos de Dios…

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario