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MIGRACIÓN | Fallece Nabody, la niña de 2 años que sufrió una parada cuando llegó en una patera

EBFNoticias |

La imagen del trabajo realizado por los miembros de Cruz Roja por salvar la vida de la niña de apenas dos años que había sufrido una parada cardiorespiratoria a bordo de la patera en la que llegó a las Islas a principios de esta pasada semana, supuso un impacto directo en la sociedad canaria, que, aunque adaptada a los extremos de las consecuencias de la inmigración, no puede estar preparada para muertes tan tempranas.

Nabody, que así es como se llamaba esta pequeña, que muchos y muchas consideraron una auténtica héroe, fallecía este domingo.

Nabody, la niña inmigrante de dos años que permanecía en la unidad de medicina intensiva del hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria en estado crítico tras recuperarse de una parada cardiorrespiratoria al llegar a la isla, ha fallecido finalmente este domingo en el centro médico, según han confirmado a Efe sus responsables.

Era de Malí, y a lo largo de esta semana había convertido su tragedia en el episodio más esperanzador de cuantos han ocurrido en estos meses de invasión de embarcaciones y despropósitos en los centros de retención de inmigrantes

La pequeña, que hizo un recorrido por un entorno conocido y repetido obligado por este fenómeno migratorio, había sobrevivido desde que el martes sanitarios de Cruz Roja consiguieran reanimarla en el muelle de Arguineguín, uno de los epicentros de esta pandemia humana, al que la condujo una embarcación de Salvamento Marítimo, otra de las referencias de quienes llegan a nuestras costas.
La niña fue rescatada en una patera en la que viajaban en total 8 niños, dos de ellos graves, y cuyo estado en momentos posteriores se consideraba que era crítico, debido a las duras consecuencias de un viaje que a veces nos lleva a estas terroríficas consecuencias.
Nabody es su nombre, uno más que se une a los de miles de almas que se quedan en esta travesía, donde muchos son solo números reflejados en las frías lápidas de los cementerios de las islas, como testigos de esta tragedia que se gesta a escasas millas de nuestro territorio.
Era muy pequeña, demasiado pequeña para superar un viaje en el que quizá se le involucró demasiado temprano. Representa, en toda su inmensidad y crudeza, la inocencia de la inmigración, pues con tan corta vida ni siquiera fue consciente del sueño que perseguían sus padres.
No ha podido superar los daños que sufría su organismo y ha acabado muriendo en menos de una semana, pero su imagen en la fría noche y la entrega de sus rescatadores han servido para recordarnos que la historia del ser humano puede estar marchada por la valentía, pero también por la ayuda y la empatía. Desgraciadamente, hay muchas ocasiones, quizá demasiadas, que la tragedia el el capítulo final.