FIRMAS Marisol Ayala

OPINIÓN | Nevenka ha vuelto | Marisol Ayala

Una de las tantas dudas que ha disipado el documental de Nevenka Fernández, (Nevenka. Netflix), la primera mujer que en España se atrevió a denunciar a un político por acoso sexual, Ismael Álvarez, alcalde de Ponferrada, es que la maquinaria del acoso sexual contra Nevenka tuvo la precisión de un reloj suizo.

Ismael (PP) la persiguió, la vejó, le recordó que “te toco el culo cuando me salga de…”, le quitó competencias, puso en peligro la casa de la que ella pagaba una hipoteca o recomendaba a sus padres que le ingresaran en un psiquiátrico como si fuera una enferma mental.

Desde que la vio, joven, guapa y desorientada, Ismael puso el ojo en ella y la nombró concejal de Hacienda. Así empezó la siembra del alcalde. En los encuentros de trabajo celebrados en un hotel de la ciudad Ismael reservaba cama de matrimonio argumentando que la economía del Ayuntamiento lo agradecía; cuando la chica preguntaba “¿Y mi cama?”, su respuesta era “los buenos amigos duermen juntos”.

En el documental es particularmente duro escuchar el llanto de Nevenka relatando cómo escuchaba a Ismael masturbándose a su lado, en la misma cama. Una serie de episodios vejatorios que afectaron tanto a la mujer que su madre describió el estado físico y mental de su hija de “piltrafa”.

Ya sabemos que Ismael la nombró concejal de Hacienda, nombramiento y aceptación que el interpretó como un llavín para acceder a los deseos carnales siempre que el cuerpo se lo pidiera. Las dudas que pueden haber sobre el consentimiento o no de una relación sexual queda claro en “Nevenka”.

Uno de los valores del documental es que Nevenka habla por primera en veinte años de su inferno y lo hace porque a su lado ha tenido la fuerza que da un buen compañero, vivir fuera de España, en Irlanda, y saber que la mano de dos conocidas periodistas y la de su amigo Juan José Millás están cerca.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario