INMIGRACIÓN INTERNACIONAL Periodismo Prensa Radio SOCIEDAD Televisión

ENTREVISTA | Dailo Allí, periodista: “Si algún día desaparezco, siempre digo, búsquenme en Lanzarote”

EBFNoticias | Candela Hernández Sanz | 

Dailo Allí Alonso nació en 1980, en Lanzarote, aunque actualmente reside en Suiza. En su currículum se encuentran numerosas experiencias como haber sido corresponsal de la Cadena Ser, la cobertura de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 y la coedición y presentación del informativo de Antena 3. Actualmente, el lanzaroteño es mánager global de Comunicación y Marketing del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Nació el 21 de noviembre, el día mundial de la televisión. ¿Cuándo decidió que quería ser periodista?

El periodismo ha estado siempre en mi casa. Cuando era pequeño dedicaba todo el día a hacer entrevistas, así como escuchar y grabar mis programas de radio favoritos. Mis padres me regalaron un micrófono y así grababa y locutaba a mi manera. A los doce años me otorgaron la oportunidad de colaborar en Radio Lanzarote cada sábado; ahí descubrí que lo que era un entretenimiento en casa podía ser una forma de vida: preguntar cosas que quería saber y tener acceso a personas y sus historias. Más adelante, continué en la radio de Naciones Unidas en Nueva York, donde tuve muchas oportunidades, ya que contaba historias sobre derechos humanos en más de sesenta países. En toda mi trayectoria siempre he saltado de la radio a la televisión.

Partió a Nueva York en 2003, a sus 23 años, para trabajar en el Departamento de Información de la sede de Naciones Unidas. ¿Cómo decidió dar el paso de marcharse de España? ¿Qué lo motivó?

Logré una beca para estudiar en Inglaterra y tuve la suerte de que la Universidad me ofreciera trabajar de manera temporal en su departamento de marketing. Fue aquí donde descubrí mi pasión por descubrir nuevos lugares y sus respectivas culturas. En ese momento era un adolescente nacido en Canarias cuyo contacto con el exterior había sido la música, la televisión y la prensa, ya que por ese entonces Internet no estaba tan desarrollado. Además, en Inglaterra conocí amigos de diversas partes del mundo que me abrieron los ojos, por lo que fue relativamente fácil presentarme al puesto de comunicación de las Naciones Unidas. No podía decir que no. Cuando me escogieron estaba trabajando en el Cabildo de Lanzarote, y pese a que estaba muy feliz en mi Isla, sabía que era un tren que no podía dejar escapar.

“Cuando llevas muchos años fuera de casa te das cuenta de que te estás desprendiendo de una parte muy importante de tu vida. Hace que te plantees si es el momento de volver a tu casa. Y así llevo veinte años”

¿Qué es lo más duro de trabajar fuera de su país natal? ¿Y lo más gratificante?

Lo peor siempre es perder momentos con tu familia. He perdido muchos cumpleaños, comidas de domingo y Navidades. Cuando llevas muchos años fuera de casa descubres que la gente empieza a hacer planes sin tenerte en consideración, es normal y lo entiendes, porque tú también haces tu vida fuera. Sin embargo, no quita que sea doloroso, pues te das cuenta de que te estás desprendiendo de una parte muy importante de tu vida. Todo esto hace que te plantees si es el momento de volver a tu casa. Y así llevo veinte años. Lo más gratificante es abrir tu óptica en muchos sentidos: conectar con desconocidos a través de sus historias y explorar nuevos territorios. Realmente me siento muy afortunado de que mi trabajo me haya permitido estar en 87 países.

Tiene una trayectoria marcada por una extensa y diversa experiencia, desde viajar por América Latina para cubrir eventos, hasta reportar el conflicto árabe-israelí, entre otros muchos. ¿Cuál ha sido la vivencia que más le ha marcado en su carrera?

Por una parte, me siento muy privilegiado de haber podido entrevistar a diversos presidentes y personalidades como Messi y Shakira. Por otra, me enriquece muchísimo poder viajar y hablar con gente corriente sobre la vida y sus problemas. Aun así, de las experiencias más beneficiosas es cuando se mezcla la política con la historia. Recuerdo especialmente cuando la reina Sofía vino a Nueva York y dispusimos toda la cobertura para reportar el acontecimiento a nivel global. La intervención coincidió con la abdicación del rey emérito Juan Carlos. Tuvimos que coordinarnos para cubrir este momento tan importante para la historia de España de improvisto. Fue un momento extraordinario de cooperación con el equipo de UNICEF.

De todas las labores que ha realizado, ¿Cuál le ha dado más vértigo llevar a cabo?

Todas las labores requieren mucha responsabilidad, como trabajar para una radio de tanto prestigio como la Cadena SER y ser los ojos de la gente en Asia a nivel geopolítico. Sin embargo, cubrir los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, en territorio desconocido, donde no me manejaba con comodidad y no conocía al gobierno fue especialmente complejo. Recuerdo, además, que coincidió con el terremoto de Sichuan. Cubrir esto fue agotador, pero muy gratificante. Otra experiencia fue el tsunami de 2004 en Indonesia. Fue la primera gran emergencia global en la que trabajé. Acababa de llegar a Nueva York, era nuevo en un equipo global de gente experta que tenía muchas expectativas en mi trabajo. Y, de repente, me encontré con que tenía que trabajar casi las 24 horas del día para comunicar la urgencia humanitaria del sudeste asiático y que la comunidad internacional cubriera las necesidades de la población afectada. Lo viví con mucha responsabilidad y miedo, era joven, sin experiencia internacional y no podía meter la pata. No dormía, fueron semanas de no tener una vida normal y estaba permanentemente conectado: pasaba todo el día en casa o en la oficina hasta la madrugada. Definitivamente es la experiencia que más vértigo me ha dado.

“La calidad de información ha sufrido un deterioro muy preocupante. El tratamiento informativo, los minutos de televisión, radio y prensa digital destinados a historias no relevantes perjudican a la sociedad”

Ha trabajado tanto en España como en diversos lugares del extranjero, por ejemplo, Asia y América Latina. ¿Podría establecer diferencias y similitudes del periodismo entre los países en los que ha ejercido?

Mi forma de entender el periodismo siempre es la misma, partir de la curiosidad y cuestionar todo. Hay factores que se dan por hecho pero que no son comprendidos por toda la población. Los medios tenemos una tarea difícil: administrar el derecho a la información, ya que la gente debe saber lo que ocurre, su impacto, cuál es su espacio y lugar. La motivación es el motor que mueve el periodismo a nivel global, ya sea en Nueva York o China. Ejercer el periodismo en ciertos países es muy difícil, no es igual la libertad con la que se trabaja en España que en México. En este, la vida de muchos profesionales de la información es amenazada, y muchos llegan a ser asesinados. Algunos amigos han tenido que salir del país por amenazas de narcos y grupos violentos, además de no poder firmar sus artículos. China también es muy peculiar. Controlan la información, por lo que llevar a cabo nuestra profesión es muy difícil. Prohíben rodar, entrevistar y la libre movilidad, lo que dificulta la tarea de entender qué ocurre realmente, ya que cuando intentas contrastar y verificar los hechos te encuentras con muchas trabas. Considero que debemos celebrar la libertad de información de la que goza España, ya que no nos enfrentamos a los problemas de otros lugares del mundo en los que los periodistas se juegan la vida. No obstante, la calidad de información ha sufrido un deterioro muy preocupante. El tratamiento informativo, los minutos de televisión, radio y prensa digital destinados a historias no relevantes, pero que aseguran lectores y espectadores, no ayudan a la sociedad. Esto es muy preocupante y supone un problema de acceso de información para la población.

“Si algún día desaparezco, siempre digo, búsquenme en Lanzarote, en la playa de Famara, porque es ahí donde estaré, con mi familia, amigos, y lugares de siempre”

¿Tiene establecidos planes de futuro?

Seguir trabajando, meramente. Estamos todavía en una pandemia y estamos realizando uno de los mayores trabajos humanitarios de la historia de las Naciones Unidas, en gran parte por la distribución de vacunas en países en las que son muy necesarias, pero no son accesibles. Toda mi energía se centra en esto. No sé cuál es mi horizonte, pero Lanzarote y mi casa siempre están ahí, presentes. Intento ir cada tres meses porque es mi sitio, donde me esperan. Siempre que puedo intento refugiarme en casa. Al final es el lugar donde espero pasar el mayor tiempo, y si algún día desaparezco, siempre digo, búsquenme en Lanzarote, en la playa de Famara, porque es ahí donde estaré, con mi familia, amigos, y lugares de siempre.

 

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario