FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | La crisis del chiste | Francisco Pomares

El dibujante Padylla no es sólo un genio laborioso y humilde, es también uno de los mejores humoristas gráficos de España. Como vive en provincias, y además en provincias ultraperiféricas, lo realmente bueno que es el tío, pues lo sabe muy poca gente fuera de estas latitudes.

Pero su chiste diario se ha ido convirtiendo en una adicción de la que resulta difícil desprenderse. Confieso que es lo primero que miro del periódico todas las mañanas, y casi siempre, lo que dibuja Padylla es el mejor editorial del día.

El miércoles nos despertó a todos con una caricatura de Noemí Santana haciendo de H, y recordándonos que la H es muda. Padylla lo decía a cuenta del ominoso silencio de la diputada ante la torpísima salida dada por Ángel Víctor Torres a la renuncia de Blas Acosta a ser senador. Una crisis abierta en el PSOE por la decisión de Pedro Ramos y Pedro Martín (el “tanto monta, monta tanto” del PSOE tinerfeño) de convertir al hijo pródigo Pérez en senador por el tercio lagunero. Uno supone que en agradecimiento a los servicios prestados en el pasado más remoto, o quizá no tanto.

Pero estaba yo con el chiste de Padylla, no con la biografía patriótica del prócer, que está aún por escribir. Y resulta que el chiste de Padylla fue la gota que colmó el vaso del silencio de doña Noemí sobre el incidente del 8 de marzo, el día aciago en que Torres liquidó sin aviso previo a la majorera Estévez, para anunciar que su amigo Blas Acosta sería recompensado con un nombramiento de vicecónsul económico.

Eligió Torres muy mal el día, y evidentemente el momento, apenas 48 horas después de que don Blas nos hubiera enternecido a todos con aquella carta suya de renuncia, en la que se despedía compungida y solemnemente del poder y sus sinecuras. No digo yo que don Blas no pueda ser viceconsejero porque el código ético del PSOE se lo impida: a eso se le ha dado mucha importancia y probablemente no tenga tanta.

El Código ético socialista fue reformado para adaptarse a los nuevos tiempos, y ahora no se aparta a quien sea llamado a juicio por según qué cosas. Ahora son los que mandan en el PSOE quienes deciden cuando hay corrupción o no. O sea, que deciden que hay corrupción cuando conviene, y cuando no conviene, pues te nombran viceconsejero de Economía o senador o notario o lo que haga falta.

En realidad, es mejor sistema que el partido sea responsable de sus decisiones, que aplicar esa suerte de cuchilla malaya que son los códigos éticos, con los que se han cortado algún pescuezo de gente decente acusada en falso, y menos cogotes de auténticos golfos apandadores. Si me preguntan diré que el mejor sistema, sin ser perfecto, es el de la presunción de inocencia.

Lo de ahora consiste en que todas las decisiones se toman en base al ruido, y en base al estruendo y las carcajadas por el mono de Padylla, la mudita Santana acabó publicando el miércoles a las 8:42 un tuit respondiéndole: “creo que muy pronto recuperaré mi ‘H’ perdida”, escribió. Ya saben que lo hizo esa noche, después de dos días de silencio silencioso, amenazando -¡¡¡por fin!!!- con una posible salida del Gobierno si Torres persistía en nombrar a Acosta. Y en esas estamos: que el nombramiento se había anunciado para ayer, pero no se llevó al consejo de Gobierno.

No creo que a Torres le asuste demasiado la amenaza, creo que a quien más asusta perder las sinecuras es a la señora de la Dependencia. A los efectos, da lo mismo tener a Podemos fuera que dentro, porque ni tienen margen de maniobra, ni podrían apoyar una censura por la derecha.

Pero tal y como están las cosas por el país, ha preferido Torres coger aire y darse unos días. ¿Estará pensando en pedir perdón por pifiarla con Acosta, como hizo el emérito con su elefante? No creo: en este país pedir perdón se paga más caro que quedarse calladit@.

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