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OPINIÓN | inteligencia colectiva en el entorno empresarial | Momo Marrero

Con frecuencia me pregunto por qué en el entorno empresarial se renuncia más de lo que sería deseable a la inteligencia individual, a la capacidad de los individuos de aportar, de mejorar, de ofrecer nuevas visiones, experiencias y puntos de vista que permitan enriquecer el conocimiento colectivo. Fomentar esta inteligencia de forma natural y aplicarla en el entorno empresarial propicia la inteligencia colectiva, que a su vez genera un conocimiento exponencial por la suma de la inteligencia individual y el beneficio común. Incentivarla, facilitarla y aplicarla adecuadamente hace a los equipos más productivos, a las empresas más rentables y repercute positivamente en la autoestima, la sabiduría y la felicidad individual.

Según contempla la RAE la inteligencia es la “capacidad de aprender, entender, razonar y resolver problemas. Es conocimiento, comprensión, habilidad, destreza y experiencia“. Si a esta capacidad individual le sumamos otras capacidades, un interés y un fin comunes obtendremos múltiples inteligencias (no confundir con el concepto de inteligencias múltiples de Gadner que abordé hace un tiempo en el artículo la inteligencia emocional en el ámbito laboral) que nos llevarán a definir la inteligencia colectiva como “la inteligencia coordinada que surge a partir de la colaboración de un grupo determinado de individuos que suman su cociente intelectual grupal (según definición de Howard Bloom) y que facilita y promueve la contribución individual potencialmente útil, con el objeto de dar solución a un problema o aportar una mejora parcial o total en su resolución”.

En el reino animal tenemos un claro ejemplo de inteligencia colectiva en la organización de grupos de trabajo colaborativo que, según el biólogo y entomólogo americano y profesor de la Universidad de Harvard William Morton Wheeler, se explica mediante el concepto de mente colectiva, según el cual unos individuos aparentemente independientes pueden cooperar tan cercanamente como para volverse indistinguibles de un solo organismo, dando lugar al concepto de superorganismo.

Las empresas que fomentan la formación y el aprendizaje mediante el desarrollo e implantación de planes de carrera y mejora continua y que potencian el capital humano  (valor determinado de las capacidades de las personas que trabajan en una empresa, entendiéndose como tal el nivel de educación, conocimientos generales y específicos, destrezas y experiencias acumuladas, que permite a la organización obtener una mayor productividad y desarrollo económico) y el capital intelectual 2 (información, conocimiento y habilidades colectivas que posee una empresa que pueden convertirse en una ventaja competitiva) disponen de una ventaja determinante con respecto a otros competidores que no la fomenten. Esto es así porque el “nosotros” que prevalece en un superorganismo empresarial fortalece la autoestima y suscita felicidad, que a su vez deriva en compromiso, lealtad y mayor productividad; y todo ello produce mayor beneficio y riqueza, entendida ésta como una fortuna mucho más amplia que la puramente económica, aquella que genera un bien común no necesariamente tangible.

Para impulsar la inteligencia colectiva en el entorno empresarial es imprescindible además contar con una cultura de comunicación interna perfectamente vertebrada y organizada, con una estrategia de empoderamiento en el entorno empresarial que permita “dotar a los empleados de la formación, la información, los recursos y los medios necesarios para que participen activamente, con solvencia y garantías, en la toma de decisiones“, y con un modelo de gestión y organización redárquico, un sistema de gestión colaborativa de interacciones y procesos que parta del principio del bien común y de gobernanza empresarial, temas que trataré en futuros artículos.

Aunque pueda parecer obvio, un factor determinante en la aplicación de la inteligencia colectiva en el entorno empresarial es querer utilizarla. No basta con decirlo o desearlo, hay que querer implantarlo y eso implica voluntad, un compromiso firme y la inversión necesaria para afrontar el cambio cultural basado en todo lo anteriormente expuesto.

Estos son algunos elementos necesarios para desarrollar la inteligencia colectiva en el entorno empresarial:

  • Generar un clima de confianza y responsabilidad
  • Empoderar
  • Escuchar
  • Desarrollar el liderazgo compartido
  • Potenciar y facilitar la autonomía de los equipos de trabajo
  • Crear un modelo redárquico de información
  • Disponer de un plan de acción colectivo
  • Desarrollar un plan de carrera personalizado
  • Implantar un sistema de mejora continua
  • Aprender de la experiencia
  • Disponer de las herramientas tecnológicas que permitan el acceso a los datos y un análisis ágil de la información

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