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OPINIÓN | «La estrella», deplorable estampa | Salvador García Llanos

Seguro que el entusiasta concejal-delegado de Fiestas y Patrimonio en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, Alberto Castilla, toma la iniciativa con tal de encontrar una solución. No va a ser fácil, desde luego, porque la complejidad de ese expediente debe ser mayúscula, especialmente a partir de la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) que le fue otorgada hace décadas.

Hablamos de la estación de servicio localizada en la Punta de la Carretera, popularmente conocida como ‘La Estrella’. Cualquiera que circule por los alrededores, en coche o a pie, se encontrará con una impactante estampa de abandono, de desperfectos, de espacios inutilizados., impropia de una de las salidas circulatorias más importante del municipio.

Claro, el abandono, fruto del cierre parcial y de la carencia de mantenimiento, cuando se acentúa alcanza niveles penosos… y hasta vergonzantes. Las dependencias de la planta inferior de la estación llevan años cerradas. Han ido cediendo hasta las puertas y las cadenas que las resguardaban e impedían el acceso de vehículos que, aún así, tratan de buscar algún espacio para estacionar. Como son muy visibles desde la calle Cupido o desde la ascendente Agustín de Bethencourt, la realidad del deterioro se palpa desde cerca.

La estructura exterior de la edificación –donde ha brotado alguna especie arbórea- presenta desconches varios, señales de desprendimientos, cristalería destrozada, despintados… en suma, un adefesio urbanístico.

Es imposible mantener la declaración de BIC con estas condiciones que han ido al limbo, es decir, a ese lugar en el que ni el concesionario ni la administración local tienen ganas ni –probablemente- competencias efectivas para reacondicionar. La declaración fue concedida por la originalidad de las formas arquitectónicas de la estación, erigida frente al rascacielos construido en pleno desarrollo turístico de los años sesenta.

Pues ahí está, viendo pasar el tiempo, con sus evidentes huellas de desidia, la estación de servicios de la Punta de la Carretera. Alguien debería mover ficha para ver si hay alguna salida. Nos consta la intención del concesionario, hace años, para activar una solución que chocaba con las concepciones y cierta rigidez en la declaración de BIC que hacía difíciles –por no decir imposibles- las posibles modificaciones, incluso las tareas de reacondicionamiento y las alternativas de uso.

Pero ya se ha llegado a esos extremos inadmisibles, a esa realidad espantosa que daña la vista. Miles de coches y miles de personas circulan a diario por la zona. ‘La Estrella’ es de las que no brilla, de las que ofrece una cara poco amable y poco edificante. Alguien debería dar el paso para revisar a fondo su realidad presente, aunque el proceso de negociación esté erizado de dificultades.

Lo que no puede ocurrir es que haya que seguirse tragando, sin más, la deplorable estampa.

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