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OPINIÓN | Más vacunas…O el estancamiento | Salvador García Llanos

El ritmo de vacunación es demasiado lento, ha dicho el catedrático de de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Pompeu y Fabra (UPF), Oriol Amat. Esto repercutiría en la recuperación turística, absolutamente básica para el crecimiento de la economía española para el presente año. En efecto, según la Comisión Europea, el Producto Interior Bruto (PIB) remontará un 5,6 % en 2021 y en ello tendría mucho que ver esa recuperación que se ve condicionada por ese hecho: no avanza al ritmo deseable la campaña de vacunación contra la COVID-19. De no corregirse, las consecuencias son claras: la mejoría económica no sería tal, el desempleo no disminuiría, el tejido productivo avanzaría su proceso de destrucción y el déficit público se elevaría. Bruselas cree que España se recuperará en el segundo semestre del presente ejercicio, si se consuma la normalización del turismo internacional, la cual beneficiará a nuestro país desde la balanza exterior española, sobre todo en 2022.

Entonces, el hecho de que haya más o menos turismo se supedita a la velocidad con que se administren las vacunas. La aceleración depende especialmente de la Unión Europea y de las farmacéuticas. Sin embargo el ejecutivo parece haber dejado claro que no se va a priorizar la vacunación en comunidades esencialmente turísticas que son, como ha quedado probado, las que más están sufriendo la incidencia por el peso del sector en sus economías.

Los datos en los que se basa Oriol Amat: “En 2020, el PIB ha caído alrededor de de un 11 y 12 %, y para 2021 se espera un rebote con un incremento del 5 al 6 %. Esta previsión parte del supuesto de que salvaremos una parte de la temporada turística. Por tanto, es importante que las vacunas sigan funcionando bien y se acelere mucho más el proceso de vacunación que, de momento, va demasiado lento”.

La crisis del turismo internacional se refleja, en efecto, en que España perdió setenta y dos mil millones de euros en ingresos procedentes en ingresos procedentes de viajeros extranjeros a lo largo de 2020. Fueron 64,5 millones de turistas menos, después de haber registrado 83,5 millones en 2019.

En cuanto a empleo, las cifras son también muy negativas: según el Informe Salarial Anual de la Industria, elaborado por Turijobs, el pasado año contabilizó un descenso del 73 %.

Todo dependerá entonces del ritmo de la vacunación, que debe acelerarse, está claro. Desde el sector, ya se ha alzado una voz: España no resistirá un segundo verano sin turismo. Y no solo se trata de más vacunas, sino de complementar con más protocolos y medidas coordinadas para viajar con seguridad y ganar la confianza de los mercados emisores. Que quieren moverse, según todo da a entender.

Claro que la situación despierta una paradoja: se fía el crecimiento económico del país a uno de los sectores que menos ayudas está recibiendo. Preguntado el profesor Amat por esta circunstancia, responde que “sí está en manos del Gobierno aumentar mucho más las ayudas directas a las empresas afectadas, que están sufriendo enormes pérdidas como consecuencia de la crisis”. En este sentido, apunta que “si comparamos con los países de nuestro entorno, la importancia de las ayudas en España sobre el PIB son la mitad de la que están dando en Alemania, Francia o Italia».

El verano, como quien dice, está ahí mismo. Hay que moverse.

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