FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Algo se mueve en Catalunya | Salvador García Llanos

Todos contra Illa e Illa les ganó a todos. En pocas convocatorias electorales se había visto un punto de partida tan claro y despejado antes de empezar, un escenario tan sectario y excluyente como ese que quedó plasmado cuando los partidos nacionalistas e independentistas rubricaron una voluntad tan expresa de no pactar con los socialistas catalanes. Illa ganó en todas las encuestas y también en las urnas.

Ha nacido un líder en una organización política que necesitaba tenerlo y en un escenario donde se requiere desde hace mucho tiempo  encontrar cordura, voluntad de diálogo y capacidad de propiciar soluciones y salidas en la intrincada selva que es Catalunya. Ya no es el ‘efecto Illa’ sino el ‘factor Illa’ que a ver cómo bascula y se desenvuelve ahora, una vez concertada la tan difícil gobernabilidad.

Téngase en cuenta que una buena parte de la sociedad catalana ha votado en clave social, es decir, se ha decantado por la reactivación de políticas sociales antes que por el móvil separatista. Sí, ya sabemos que es absurdo decir esto cuando la otra parte no atiende a razones que no sean la plena consecución de las aspiraciones secesionistas -no dicen cómo sufragarlas pero se intuye- pero debería tenerlo en cuenta para esa fractura que prosigue abierta en la compleja sociedad catalana. Hay ocasiones históricas que los pueblos necesitan liderazgos y aquí ha encontrado uno que, además, no dudó la misma noche del domingo: disponible para la investidura. Ya se verá.

Pero hay otras consideraciones con respecto a la pasada jornada electoral. La bajísima participación, por ejemplo. Cierto que concurrían unas circunstancias delicadas y que había temor a acudir a los colegios electorales.

Por cierto: el despliegue y la organización han sido dignos de encomio y evitaron, sin duda, un índice de participación aún menor; pero entre unas cosas y otras, se detecta cierto hartazgo. ¿Qué hubiera pasado si no aparece Illa en el escenario, efecto o factor que movilizó a todos los que sintieron concernidos? Ese hecho, en cualquier caso, preocupa con vistas al futuro. Los procesos sociales se han de caracterizar por la motivación y el dinamismo de sus agentes. Pareciera que, en medio de la barahúnda catalana, se hubieran perdido.

Triunfó Illa y acudieron muchas personas personas menos a las urnas pero la sociedad en Catalunya continúa fracturada. Porque el independentismo también ha ganado. Es, en con la aritmética electoral sobre la mesa, mayoritario. Y como está tan cerrado y no hay quien lo saque de sus coordenadas, las esperanzas de que Catalunya encuentre una salida a su crisis son bastante reducidas.

Por último, irrumpe con fuerza la ultraderecha en el Parlament. Asume la cabecera de ese lado político y deja por debajo a los derrotados Ciudadanos y Partido Popular, obligados a un replanteamiento estratégico con proyección en la política nacional. Aún están por ver los efectos de esos magros resultados electorales. Si se radicalizan, malo.

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