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OPINIÓN | Tipos de personalidades DISC | Momo Marrero

Seguro que habrán escuchado o utilizado más de una vez la expresión “cada persona es un mundo“. Hoy siento decirles que estábamos todos equivocados. William Moulton Marston, conocido bajo el seudónimo de Charles Moulton, fue un psicólogo norteamericano que determinó que a las personas consideradas “normales” se las puede clasificar en cuatro tipos en función de su comportamiento y su “energía mental”, que utiliza como unidad de medida en función de cómo la canalizan y la exteriorizan. Partiendo de este concepto, Moulton definió el modelo teórico denominado estilos de personalidad DISC a partir de las iniciales de cada uno de los ejes por los que una persona puede dirigir su energía mental: Dominio, InfluenciaSumisión Conformidad a las normas.

Según este modelo, las personas nos comunicamos por medio de nuestra actitud, que está íntimamente asociada a una o varias de las personalidades DISC, con dominancia de uno de los cuatro perfiles. Cada perfil DISC está asociado a unas características específicas, unos comportamientos comunes y unas capacidades tales como autocontrol, presión, liderazgo o aceptación de las normas. Conocer la personalidad DISC predominante en una persona nos permitirá adaptar nuestro lenguaje y nuestra relación con ella, con el fin de generar una comunicación fluida y facilitar la creación de equipos formados por personas complementarias y altamente eficaces. De ahí que este modelo se haya convertido en un estándar habitual en los departamentos de RRHH de las empresas.

Perfil D, los Dominantes

Las personas con perfil D son directas, decisivas, rápidas, enérgicas, independientes, egocéntricas y competitivas. Van al grano, no dan rodeos, buscan resultados y la inmediatez en sus actos. Un sí es un sí y un no, no se repite; se sienten cómodas ostentando la autoridad y estableciendo las reglas y su cumplimiento. Disfrutan con el riesgo, que consideran un estímulo. Son sujetos emprendedores y racionales, responden a la lógica y poco o nada a las corazonadas, de manera que los datos son su fuente de inspiración. Son líderes naturales siempre dispuestos a tomar la iniciativa y dar el primer paso. Son constantes y perseverantes; yo los denomino “martillos pilón” por su fuerza, su vehemencia y su capacidad para insistir sobre algo concreto. Son de naturaleza optimista, siempre ven el vaso medio lleno y se desenvuelven muy bien bajo presión y en situaciones de alta tensión.

Para establecer una relación fluida con una persona de perfil D hay que ser claro, ir sin ambages, marcarle un reto, proporcionarle un estímulo y fijarle objetivos a corto o medio plazo (no debemos ir más allá o su paciencia diluirá su fuerza, rasgo principal de su carácter). Debemos evitar la rutina y hacerle recapacitar sobre las decisiones o acciones precipitadas. Es importante demostrarle con hechos que nadie se está aprovechando de él ni de su generosa actitud y predisposición. Hay que evitar el cuerpo a cuerpo en la “lucha”, pues lo busca, lo disfruta y se crece en ese contexto. Debemos hacerle partícipe de los éxitos alcanzados; si lo dejamos de lado, lo habremos perdido. Si le damos libertad obtendremos resultados. Si le damos tedio y aburrimiento obtendremos frustración y desazón. Debemos evitarle los detalles y poner el foco en los resultados de cada etapa y en las conclusiones finales. Y sobre todo, si nos ve dudar lo habremos perdido y en poco tiempo estará pensando en otro proyecto, otros objetivos y nuevos retos que le estimulen. Con el perfil D, ante todo, paciencia.

Perfil I, los Influyentes

Las personas con perfil I son comunicativas, efusivas, sociales, inspiradoras, entusiastas y líderes. Son sujetos con gran capacidad de comunicación, normalmente centrados en sí mismos y en sus aventuras, necesitan ser el centro de atención y tienen la capacidad de conectar con otras personas y llevarlas a su terreno. Su compromiso primero es consigo mismo y sus intereses, aunque intenten quedar bien con todo el mundo. Son especialmente locuaces, grandes conversadores, muy seguros de sí mismos, emocionales e impulsivos. Son muy creativos y aportan ideas muy interesantes en las reuniones grupales si se les da espacio. Son motivadores por excelencia, divertidos y amenos. Les gusta liderar y estar al frente de los proyectos, los equipos o las acciones. Se sienten cómodos rodeados de otras personas. Son buenos negociadores, resolutivos y pacificadores de conflictos, gracias a su don de gentes.

Para establecer una relación fluida con una persona de perfil I debemos propiciar un ambiente distendido y agradable, hay que dejarle que se exprese, ayudarle en la gestión de sus tiempos y de su trabajo, marcándole la ruta a seguir y los objetivos a cumplir. Debemos hacer hincapié en la importancia de cumplir con los compromisos y hacerle un seguimiento para que así sea. Si logramos que se sienta importante, popular y reconocido, obtendremos su consideración. Si somos laxos en las normas, obtendremos resultados singulares y creativos. Debemos darle su espacio y tiempo para la socialización, si se siente libre su rendimiento se incrementará exponencialmente, siempre que le marquemos el camino sin demasiados detalles, ni presiones. Al perfil I debemos facilitarle un entorno amigable y distendido con normas flexibles.

Perfil S, los Estables

Las personas con perfil S son discretas, pacientes, tranquilas, atentas, equilibradas, colaboradoras y ecuánimes. Son sujetos muy protectores y preocupados por su entorno, incluso por encima de su propio interés o sus prioridades. Están muy enfocados a ayudar y facilitar las cosas a quienes los rodean, en ser agradables, en complacer. Se sienten bien en su zona de confort, fuera de ella se muestran inseguros y desubicados. Necesitan y buscan estabilidad y hábitos recurrentes; los cambios y las novedades les producen rechazo y todo aquello que no sea rutina y que no esté normalizado les genera desasosiego. Trabajando en equipo son una garantía puesto que son solidarios y responsables. Son extremadamente pacientes, saben escuchar y acatan y asumen el principio de autoridad sin ningún problema. Entre sus principales fortalezas destaca su sentido común y que siempre buscan la manera de hacer sencillo el trabajo, las relaciones y las conductas.

Para establecer una relación fluida con una persona de perfil S debemos trasmitirle seguridad, confianza, arroparla, tutelarla y guiarla en cada etapa, marcándole los pasos a seguir hasta que se sienta segura. Evitaremos grandes cambios en las normas y le facilitaremos un espacio tranquilo y sosegado; si no fuera posible, habrá que darle tiempo y proporcionarle los medios que necesite, evitando la tensión para que se adapte a su ritmo y con su tempo. Debemos reconocer su buen hacer y evitarle conflictos. Si le ofrecemos un entorno estable y seguro obtendremos lealtad. Y si le marcamos un patrón de comportamiento, unos procesos y unos procedimientos para operar, obtendremos eficiencia.

Perfil C, los Perfeccionistas

Las personas con perfil C son analíticas, reflexivas, prudentes, ordenadas, comprometidas, cumplidoras, sistemáticas y orientadas a los objetivos. Son sujetos con una actitud recta y una forma de vida estructurada al “estilo germánico”, que defienden y necesitan los procesos, los procedimientos, el orden y la estructura en todo lo que hacen. Debemos proporcionarles rutinas, métodos de actuación y hojas de ruta. Han de tener todo perfectamente estructurado hasta el detalle, por lo que son previsibles y predecibles. Su capacidad de estudio y análisis de los problemas les permiten ofrecer soluciones creativas, singulares y de gran rendimiento. Tienen una alta consideración de sí mismos. Cuidan hasta el último detalle y no cesan hasta encontrar la solución y demostrarla con datos, justificando concienzudamente los motivos por los que es preciso seguir un camino o tomar una decisión.

Para establecer una relación fluida con una persona de perfil C debemos ser diplomáticos, no hay que motivarla, simplemente ofrecerle un problema y te indicará el camino y las posibles soluciones, alternativas y resultados. No debemos obligarla a trabajar en grandes equipos o con personas que tiendan a la dispersión o la desconcentración. No le pediremos detalles, sino conclusiones. Si le damos espacio, tranquilidad y autonomía, obtendremos resultados. Si evitamos las divergencias y los conflictos obtendremos eficacia. Con instrucciones claras y precisas obtendremos resultados óptimos y singulares. Si le proporcionamos estabilidad y planificación obtendremos metas cumplidas. Y, sobre todo, si le damos un proyecto, un método y un sistema, obtendremos resultados contrastados.

Nota final

Es importante tener muy presente que no hay perfiles puros, ya que todas la personas tenemos algo de cada una de estas personalidades con mayor o menor intensidad, en lo que se denominan estilos compuestos.

Si analizamos y aplicamos lo anteriormente expuesto en nuestro entorno laboral obtendremos:

  • Clima laboral óptimo, de gran eficiencia y eficacia
  • Relaciones laborales satisfactorias y enriquecedoras
  • Entornos agradables

Y por ende:

  • Equipos altamente resolutivos y competitivos
  • Equipos autosuficientes
  • Equipos equilibrados
  • Maximización de la inteligencia colectiva
  • Comunicación interna óptima
  • ¡RESULTADOS!

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