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VIAJES | Cuaderno de bitácora de dos marineros de leva (I)

Entrando en Francia.

Antes de arrancar con esta serie de crónicas, quiero reproducir las desventuras de mi amigo Óscar cuando andábamos preparando el viaje que nos llevaría a Bretaña y Normandía. Preparativos que tuvieron lugar por tierras gaditanas

EBFNoticias | Willy Sloe Gin |

Como refiero y desde que he llegado a Cádiz, he contado con la compañía y apoyo de Óscar Rominguera Salazar.

También con su calma, parsimonia, meticulosidad y cien virtudes tranquilas y añadidas más, que no alcanzo a describir. (Doy fe de que me faltan colores en mi paleta para pintar mínimamente a mi amigo…) También su entusiasmo por lo más nimio.

Siempre llega tarde, no tiene arreglo la cosa.

Viene haciendo fotos y bien hechas…

En una de nuestras paradas y luego de hablar con su mujer, Mamen, no menos de quince veces en media hora se le escurrió el móvil, al suelo fue y se le hizo mierda la pantalla.

Confieso en mi maldad que algo de alegría me entró al ver semejante descalabro telefónico.

El hecho es que se quedó sin cámara.

Desde entonces viene torturándome con su intención de comprarse una Nikon, que dicho sea de paso, andan de oferta.

BMW R 1200 RS.

Cien veces me ha pedido mi opinión y mil veces se la he dado.

Después de varios días de llegar a «Carrefur” para comprar el invento, cuando ni gatos quedaban, por fin ayer consiguió hacerse con la máquina de retratar.

Poderosa paliza me ha dado el día de hoy alabando su tiesto.

Si tardaba en subirse a la moto, excuso contar lo que viene siendo ahora.

La envuelve, (la cámara), la limpia, la embadurna de vaho, la acaricia con una mopa y por fin la arropa con no menos de tres colchas.

Ya viene después el proceso de la mochila, la moto, el casco… en fin una pesadilla.

Tanto la ha cuidado que se mascaba la tragedia.

Hoy, como he dicho, la estrenaba.

Hechos unos cuantos kilómetros me comenta que me va a llevar a almorzar a un sitio «peludo». Se llama el susodicho chozo, el Ventorrillo del Carbón. No parece mal nombre… Dice que es barato,»apañao» y «que te dan de miedo».

Cierto.

Da miedo el lugar.

Hemos comido peor que mal y nos han «endiñao» un rejón importante.

Yo me lo venía calculando.

Óscar y su Nikon.

Óscar no tenía más preocupación y sentimiento que para su Nikon.

Pero como son una gente decente estos del carbón, nos han traído una botellita con un brebaje infecto que llaman pacharán para que nos sirvamos a discreción lo que nos venga en gana.

Nos quedó algo en el frasco.

Tal era el rebote de Oscar que mangó la botella, con bebedizo y todo, no por quererlo sino por hacer la Pascua a los «Cabroneros».

Y antes de salir, se desparramó el drama.

Que se le fue el corcho al frasco y se vertió todo en el zurrón de mi colega.

Tremendo disgusto y pestazo.

Y a hacer puñetas la Nikon, que ni queriendo ha vuelto a arrancar.

Veremos que dice Mamen…

Willy y Óscar.

PRIMERA CRÓNICA (Los días previos…)

Atemperados ya los ánimos y luego de un par de días de utilizar la motocicleta para ”pasear terrazas” por Madrid, creo que ha llegado el momento de contar esta nueva historia.

Será desde el principio, como Dios manda…

No son los comienzos otra cosa que el planteamiento del viaje, su puesta en marcha.

Desde la antigua casa del farero. BMW R 1200 RS.

Porque me sé viajero, contaré lo vivido entre luz y sal, para dar pie a los que vuelvan más tarde. A los que entiendan que viajar y hacer turismo son una misma cosa.

El viajero lo es porque entiende la vida de una forma diferente. Así lo creo. Viajar es una forma íntima de mirar hacia adelante. (Brenan, Rainer Maria Rilke, Fulcanelli, Ibn Battuta, Borau y sus Sabinas…)

Antes de partir, se cruzan mil sentimientos esperando a mi compañero de aventuras y desventuras. Todas intensas.

Ha hecho Óscar su primer gran viaje en moto.

Obvio mencionar las innumerables virtudes de mi compinche. Necesitaría varios cuadernos para contarlas y ya, ni para papel queda. Que nos lo hemos gastado todo por cuatro países sin darnos cuenta siquiera.

Dineros que se han ido, mirándolos muchísimo, a lo largo de tanto kilómetro.

Se me antoja complicado definir el carácter, (único), de mi amigo. Y sus tiempos…

Ya escribí sobre sus virtudes en forma de cámaras fotográficas y cometas rebeldes en un anterior viaje.

Para quien leyera aquello, sobra este preámbulo.

En El Álamo estuve esperándole tres días más o menos, tirando a más. No acababa de llegar el condenado.

Poderosas escusas, imposibles de ser rebatidas. Que si llueve, que si tengo que ir a Hacienda, que ahora a la botica… Conclusión, que no arranca el pollo.

Por fin llama y me asegura que sale a la mañana siguiente. De amanecida. Tampoco.

Parece ser que su hija ha agarrado una especie de “entripao” que demanda todos sus conocimientos de boticario y galeno.

Sigue sin salir.

Faros de Francia.

Me tranquiliza su siguiente llamada.

Parece ser que las “andancias” estomacales que vienen azotando Algeciras están bajo control y que no más tarde de las 7.00 horas se embarca en su motocicleta.

Mentira podrida.

A eso de las 12.00 horas me comunica que acaba de zarpar.

A las 16.00 horas, (15.00 horas en Canarias), vuelve a torturarme con el teléfono para darme la alegría de su posición. Ha alcanzado Los Barrios. Precioso pueblo situado a 9 km de Algeciras.

Se me empieza a cambiar mi presencia de ánimo… Aquello mismo que le pasó a Gurp cuando se convirtió, por azares del destino, en Marta Sánchez. (Gran libro de Mendoza).

A las 21.00 horas en Canarias recibo nuevas noticias.

Está entrando en Mérida. Población preciosa y cargada de historia, (Emérita Augusta), distante de mi posición GPS 400 km más o menos, tirando a más.

Como todo tiene un límite y la preocupación tanto más, haciendo uso de ni labia y de mi carácter entrañable le obligo a agarrar el hotel más cercano y que pernocte allá como mejor pueda.

Tampoco le sonríe la suerte al elegir posada.

Que los hoteles de carretera vienen disfrazados en neones rosas y verdes y están habitados por gentes, digamos turbias…

Óscar será lento pero es bien decente, así que perdió otro par de horas buscando donde dormir sin colores que se reflejaran en su almohada. (Este par de horas perdidas me da igual que sean Canarias o Peninsulares…)

Y acabó llegando.

¡Qué alegría¡

¡Qué entrada en El Álamo¡

Con su moto azul repleta de alforjas.

Con más tiestos colgando que en un bazar persa.

Bien está lo que bien acaba, aunque no haya empezado.

De la Taberna del Pochi, distante doscientos metros de la casa de mi hermana Guadalupe, se perdió tres veces.

Tampoco importa…

Willy Sloe Gin – @entremapasycandiles – BMW R 1200 RS (y lavadora con la que me acompañó Óscar…)

Continuará…

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