FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | El gato de Pestana | Francisco Pomares

Ayer se hizo viral en redes y guasap un meme construido con la intervención del presidente Torres el pasado lunes, pidiendo con cierta contundencia explicaciones al delegado del Gobierno, que informara de una vez sobre los delitos protagonizados por emigrantes, y con una chiripitiflaútica respuesta de Anselmo Pestana en El Debate de TVE en Canarias, asegurando que antes de que Torres le exigiera explicaciones, se habían puesto de acuerdo ambos para que Torres lo hiciera.

Reconozco que cualquiera con cierto conocimiento de cómo funciona la coreografía teatral de los partidos, podía haber intuido que la impostada contundencia de Torres en su petición pública de explicaciones a su colega Pestana, contenía gato encerrado. Pero en estos casos, si uno sólo supone que el gato existe, pero no puede probar que exista, que puede que el gato esté vivo o esté muerto, pero sin abrir la caja lo que está es vivo y muerto al mismo tiempo.

Uno se pregunta qué clase de ataque de ego pudo llevar a Pestana a dejar a su amigo Torres con el gato ridículo de un pequeño ataque de dignidad presidencial, que no era otra cosa que un vodevil pactado. La verdad es que lo siento por Torres: el hombre lleva desde que prometió el cargo bailando con todas las feas de la fiesta, y estoy convencido de que se esfuerza por hacer lo que puede, frente al desprecio constante de un inquilino monclovita que le ningunea (a él y a todos los canarios) con su apabullante desinterés por los problemas de las islas.

A Torres se lo vacilan los adláteres de Sánchez, que lo tratan como si fuera un rústico que acude a la capital a rendir cuentas al dueño del predio que tiene alquilado. Su contumaz insistencia ha hecho que los ministrillos y paniaguados de la corte sanchista le hayan bautizado como Ángel Víctor Torra, porque va a Madrid a pedir que le resuelvan algo y no para de quejarse. Sguramente le harían más caso si fuera un energúmeno como Torra, pero el hombre es producto de la crianza en medianías, y el suyo es otro estilo. Para no incomodar a Pestana, Torres le advirtió de que sería duro en su exigencia de que diera explicaciones sobre los sucesos violentos de los últimos días, y rompiera de una vez el silencio culpable con el que la Delegación del Gobierno acomete cada situación a la que se enfrenta. Reconociendo que Torres pactó el tono enfadado de su pregunta con él, Pestana ha vuelto a demostrar que hay días que le falta un hervor…

El delegado ha confundido la sinceridad con el tocino, pero hasta eso podría aplaudírsele como una cualidad inusual en un poncio si no fuera porque luego recurre al embuste más pueril para contentar a los de aquí: dijo que el Gobierno de España derivó ¡¡¡16.500!!! inmigrantes en los últimos ochenta días. ¿16.500? Horas antes, el Gobierno ofrecía en una respuesta parlamentaria oficial, la cifra de 2.035 derivaciones realizadas desde el mes de junio al 11 de diciembre, en 190 días, once personas diarias. Pero supongamos, para facilitarle el embuste a Pestana, que todos hubieran sido derivados en los 30 días anteriores al día 11. En ese caso, en los 50 días siguientes, tendrían que haber salido 290 personas diarias, un avión completo diario cargado de emigrantes.

O el gato cuántico de Pestana está bien muerto en su caja desde hace tiempo, o son las mentiras del señor Delegado las que apestan.

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