FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

OPINIÓN | El código de las empresas | Juan Miguel Munguía

En los últimos años la relación de las empresas con sus empleados evoluciona hacia una complejidad cada vez mayor, consecuencia de la interferencia de dicha relación con otras personas, empresas o, incluso, administraciones públicas, con las que el empleado se relaciona en prestar sus servicios. De este modo, se van ampliando los círculos en los que la empresa deben ir fijando límites y controles de cara a la actuación de sus empleados en función de las circunstancias.

Los límites legales con los que la empresa se enfrenta a la hora de determinar el contenido de los códigos de internos son los derechos fundamentales, los derechos indisponibles que el trabajador tiene reconocidos en la legislación vigente y en el convenio colectivo de aplicación. Un ejemplo de ello conocido es el de una empresa farmacéutica despide a treinta de sus directivos en España por incumplir las normas de compliance o  código  interno. El incumplimiento de una política de la compañía puede derivar en una acción disciplinaria, e incluso con la finalización de la relación laboral. El origen del caso está en un exempleado que, tras ser despedido, tiró de la manta informando a la matriz sobre actuaciones irregulares en la empresa relacionadas, al parecer, con pagos irregulares a médicos.

La Justicia ha analizado casos en los que en medio de un proceso por despido sale a relucir el código interno de la empresa.

En el entorno económico en que nos movemos, la tentación de buscar soluciones rápidas a los problemas de las empresas vulnerando la legalidad es, desgraciadamente, una realidad. En este marco, la corrupción -tanto pública como entre particulares-, los acuerdos o prácticas anticompetitivas y la vulneración de los derechos de los trabajadores tienden a aumentar. En muchas empresas existe el Corporate Compliance ocumplimiento del código interno definido como el conjunto de procedimientos y buenas prácticas adoptados por las empresas para identificar y clasificar los riesgos operativos y legales a los que se enfrentan y establecer mecanismos internos de prevención, gestión, formación, detección, minimización y control de los mismos con el fin de garantizar los más altos estándares de integridad.

En mi experiencia profesional, el código interno de la empresa debe prevenir los riesgos que conllevan consecuencias como el daño reputacional de la misma, la imposición de multas y sanciones, las pérdidas de negocio, licitaciones o de subvenciones públicas. Evitaremos los despedidos si el código interno y las actuaciones de compliance conllevan una formación que garantice que los empleados entienden qué se espera de ellos. Una integridad y  comunicación adecuada del mensaje de conducta ética profesional que la empresa espera de ellos y de su cumplimiento permanente, hasta convertirse en un rasgo diferenciador de la cultura empresarial.  La empresa tiene que aspirar a ello. Y esto es lo que  la diferencia del resto.

munguia@munguiaabogados.com

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