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OPINIÓN | Ayudas para pymes y autónomos en Canarias | Salvador García Llanos

Estamos en la tercera ola de la emergencia sanitaria. El pesimismo sigue ahí, el desespero crece y hay causas que frenan las opciones de recuperación. En Canarias, tan dependiente de los mercados turísticos, por ahora prácticamente cerrados, la situación está complicada, de ahí que los intentos para reorganizar sectores productivos, ayudarlos a compensar las pérdidas y la misma parálisis deben ser observados con atención. Los afectados, por cierto, han de poner interés: no basta con quejarse, sin más. Han cerrado muchas empresas y otras se encuentran en una situación límite: en el pasado año, recordemos, el Producto Interior Bruto (PIB) registró una caída interanual del 19,8 % en el tercer trimestre. La tercera ola ha acentuado las tribulaciones.

El último de esos intentos es una reunión de responsables de la consejería de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias con organizaciones sectoriales para dar a conocer a los sectores afectados una línea de ayudas directas para pymes y autónomos gestada en el plan de rescate que anunció el presidente, Ángel Víctor Torres, en los últimos días del pasado año. Esta ayudas, por cierto, hay que añadirlas a las que recientemente anunció el vicepresidente, Román Rodríguez, para compensar los gastos de funcionamiento (arrendamientos, créditos hipotecarios, primas de seguros, suministros corrientes o gastos de auditoría) derivados del cierre o reducción drástica de la actividad por causa de la pandemia.

Las ayudas, según fuentes de la citada consejería, están dirigidas a empresas de los sectores de hostelería, restauración y terrazas, bares y cafeterías; actividades de juegos de azar y apuestas; instalaciones y centros deportivos y ocio nocturno, si bien se contempla la posibilidad de que se puedan incorporar otros sectores en función de la evolución de la situación económica, de las medidas sanitarias y de la disponibilidad presupuestaria.

Más de diecisiete mil empresas canarias pertenecientes a estos sectores podrían beneficiarse de las ayudas, al tiempo que explicó que se establecerá una horquilla amplia en su cuantía para poder llegar “al mayor número posible de pymes, autónomos y autónomas”, según detalló el director general de Promoción Económica, Laureano Pérez. Se trata de una convocatoria abierta, que además de poder extenderse a otros sectores, vería ampliada su dotación en función también de la evolución económica y la disponibilidad de los fondos europeos de reconstrucción REACT-EU.

La consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno autónomo, Elena Máñez, aprovechó la reunión para volver a trasladar a las patronales el reconocimiento del ejecutivo “al enorme esfuerzo realizado y a la colaboración prestada por el tejido productivo de Canarias, que ha mantenido la actividad económica siempre que ha sido posible, haciendo frente a las grandes dificultades que plantea la pandemia”. Máñez subrayó “el alto grado de incertidumbre en el que nos movemos de manera permanente en esta crisis”, algo que complica mucho las cosas a unas empresas que, pese a todo, “siguen luchando por estar ahí, trabajando para mantener el empleo y la actividad económica”.

Y también recordó que la consejería que dirige puso en marcha durante 2020 varias líneas de apoyo directo e indirecto dirigidas a pymes y autónomos, entre ellas la anunciada el pasado 24 de noviembre en un encuentro de las patronales con la consejera y el presidente de Canarias para el sector del ocio nocturno, dotada con 3 millones de euros. En total, la consejería destinó durante el año pasado más de 87 millones de euros a medidas orientadas a pymes y autónomos, muchas de ellas creadas de manera concreta para hacer frente a la pandemia. Desde el Gobierno de Canarias, indicó, “seguiremos impulsando las políticas necesarias para proteger a nuestras pymes, autónomos y autónomas”, algo que ha quedado reflejado en unos presupuestos para 2021 que recogen más de 65 millones de euros en ayudas directas e indirectas para estos colectivos.

En fin, que no se trata de una política de parches, aunque las cuantías de las ayudas siempre se considerarán insuficientes, especialmente por los beneficiarios. Pero las consignaciones están disponibles. Se trata de aplicaciones para una economía productiva en crisis y que necesita, precisamente, de estímulos como los señalados para intentar remontar.

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