FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Una retransmisión histórica. Salud, Ana Blanco | Salvador García ,Llanos

TVE hizo ayer un auténtico alarde informativo. A la hora que escribimos, desconocemos la cuota de audiencia que registró, en la primera edición del Telediario y en la cobertura de la investidura de Joe Biden, pero hechos como el de ayer no se miden: se paladean. Es el buen periodismo, la profesionalidad, lo que prima. Algunos estuvimos ante la pantalla más tiempo en un solo día que durante semanas o meses.

Y en el alarde, brilló Ana Blanco conductora del informativo durante más de treinta años. Lo que es el dominio ante la cámara. Lo acreditó desde que saltó la noticia de la explosión en una calle de Madrid, en pleno Telediario. Casi ni se inmutó para interrumpir el relato de lo que sucedía en las horas previas a la investidura y ofrecer las primeras imágenes y las primeras informaciones desde el lugar de los hechos, incluso preguntando si su interlocutora era periodista. Con naturalidad, sin estridencias ni tonos alarmistas, fue dando continuidad a un hecho que merecía toda la atención informativa. Y fue dando continuidad a la sucesión de informaciones y testimonios que se concatenaban para ir moldeando un tratamiento que atraía. Con rigor y con credibilidad. Allá los americanos con lo suyo, en este caso, las jugosas horas previas del ceremonial-espectáculo que se avecinaba. Allí, en la capital de España, se vivía un drama, un trágico suceso: estaba ocurriendo y Blanco, a medida que llegaban imágenes y palabras de personas o testigos que ofrecían sus primeras impresiones, improvisaba e imprimía el ritmo mesurado y continuista indispensable para ganar credibilidad hasta que algún responsable ofreciera datos concretos. El Telediario se alargó, como no podía ser de otra forma, y la locutora se lució con aplomo.

Espléndido trabajo el suyo para ir procesando la información a medida que fluía. Lo empató con la cobertura de la investidura de Biden, otro alarde del medio pues a su lado se sentó Lorenzo Milá, otro grande. Y en Estados Unidos el equipo de TVE, con Carlos Franganillo al frente, iba ofreciendo pormenores de una ceremonia concebida, pese a todas las limitaciones impuestas por las circunstancias, como un espectáculo. Todo, todo tenía esa vis americana para las grandes ocasiones, esas en las que se exaltan los valores patrióticos desde la emotividad que producen desde las barras y estrellas hasta la interpretación del himno a cargo de Lady Gaga escuchado en un silencio que por sí solo llama la atención. El corazón encogido desata los sentimientos cuando Jennifer López rubrica en castellano su interpretación, medida, muy ad hoc, como era la celebración de ayer y como correspondía acreditar la pluralidad étnica y cultural de los Estados Unidos de América. En La Florida, alguien que no supo perder, rumiaba aún su derrota. Qué final tan bochornoso.

Hubo opción para “las cosas del directo”, como se decía antes, cuando se escuchaba la voz de Anna Bosch, periodista, enviada especial: “¡No me gritéis, no me gritéis. Estoy aquí. Que no me voy!”, llegó a insistir.

«Creo que ya nos escucha Anna Bosch. Tú también has estado en la calle…», estaba diciendo Ana Blanco cuando la cronista de TVE ha saltado, algo nerviosa: «Sí, estoy aquí».

Y Blanco: «Sí, te escuchamos Anna».

A continuación: «Bueno, tenemos algún problema. Creo que Anna no nos escucha, sí que sabemos que está ahí. Vamos a ver si recuperamos la comunicación con ella», salió del trance con solvente mesura y elegante improvisación Blanco desde el plató de Torrespaña. Segundos después, la periodista analizó desde un ángulo crítico el discurso de Biden.

Fue para TVE una jornada histórica, memorable. Muchas horas de riguroso directo y de atención a varios frentes informativos. Una cobertura dinámica, ejemplar. Y una lección de profesionalidad a cargo de quienes acreditaron que cuando la información se hace con rigor y seriedad, la credibilidad gana siempre.

De eso, hay que congratularse.

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