FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Nueve muertos diarios | Francisco Pomares

La cuenta de las personas muertas cada día en Canarias por el coronavirus se dispara. En estos momentos, las cifras son como mínimo entre dos y tres veces superiores a las de fallecidos durante la primera ola que provocó el confinamiento de dos millones de personas en las islas. Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado, y la vida sigue su recorrido normal, nos ocupamos de nuestras cosas, y la cantinela de las personas que se van para no volver se convierte en una suerte de ruido sordo, apenas perceptible, que se difumina entre el resto de las cuitas del día, los afanes que nos preocupan o las dificultades para llegar a fin de mes. Es muy difícil vivir manteniendo sobre nuestra conciencia la constante presión de las malas noticias, sin intentar olvidarlas. Más aún si esas malas noticias se amontonan sobre otras que ya hemos logrado olvidar, asumiéndolas.

Ayer, el Diputado del Común de Canarias, Rafael Yanes, hizo un esfuerzo por recordarnos que están falleciendo al día más personas esperando por las ayudas de la Dependencia, de las que mueren como resultado de la Covid. Es un dato sobrecogedor, extraído del estudio de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, en el que se asegura que entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2020 murieron esperando la dependencia 2.747 ancianos, nueve cada día. Es una cifra terrorífica que nos habla de mayores que pierden la vida en condiciones ignominiosas.

Muchos mueren en la más absoluta soledad, y sus cadáveres son recogidos días después, tras recibirse denuncias presentadas por sus vecinos. Un verdadero horror al que nos hemos acostumbrado, como si esa fuera una situación de normalidad. No lo es, aunque la consejera de Derechos Sociales reacciona a los datos enfrentando espejos, explicando que en 2020 sólo han muerto esperando la prestación 991 personas. Lo que no dice Noemí Santana es que ella cuenta solo a quienes ya tienen concedida la ayuda y no la reciben, no al conjunto de las personas que la han solicitado.

Santana estuvo ayer en Buenas Tardes Canarias, y volvió a presentar las mismas cifras triunfalistas, bromeando entre risas con un símil poco acertado: a ella le gustaría “disponer de un Ferrari o un McLaren” para ir más rápido, y no de “una carretilla”, dijo. Lo cierto es que si sólo tiene una carretilla, será porque eso es lo que le ha puesto su consejero de Hacienda.

Muy divertida con su gracieta, aprovechó para responsabilizar de la situación a la anterior consejera del ramo, Cristina Valido y aseguró que desde que ella gobierna, las cifras de atención han mejorado sustancialmente. También eso es rotundamente falso. Miren los datos que ha facilitado en un tuit: del tiempo de espera no dice ni una palabra. En este año de enfermedad, la Consejería de la señora Santana tarda 130 días más por año (hasta los 923 días en lista de espera, cuando la ley marca un máximo de 180 días), de lo que tardaba el año pasado. Pero ella oculta esos datos. Y luego dirá que si ocurre es por las condiciones más difíciles en las que ahora se trabaja. Podría ser, pero en el resto de España, la espera ha pasado de 426 días a 432, seis días más como resultado de la crisis sanitaria. En Canarias, más de cuatro meses más. Sinceramente, no sé de que se ríe Santana, mientras nuestros abuelos mueren esperando sus ayudas.

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