FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | La célebre hora menos | Salvador García Llanos

Señalan algunas fuentes que todo se debió a un despiste, a un olvido lamentable que se perpetuó durante años. El Estado español estableció el actual huso horario isleño a partir del 1 de marzo de 1922. En un escrito interno, el Ministerio de Marina reconoció que ‘nada se sabe’ al respecto, admitiendo de forma el despiste que dejaba a Canarias fuera de los husos acordados a comienzos de siglo para la mayor parte de la Europa contemporánea.

Apenas arrancaba el siglo XX, cuando un decreto del 1 de enero de 1901 que regulaba el reloj en España no mencionaba a las islas, las dejaba sin hora, como señalan los autores Manuel Aranda Mendía y Eduardo Galván Rodríguez en su Apunte Histórico Jurídico sobre la hora oficial en Canarias. Parece que el Estado viene a caer en la cuenta ni más ni menos que en agosto de 1921, cuando el Almirantazgo inglés, notablemente interesado en la cuestión horaria, dadas las intensas comunicaciones que mantenía con las islas, preguntó a qué debía atenerse dada la complejidad que significaba su planificación de los despliegues marítimos en el Atlántico y la situación geográfica de las islas.

Entonces, en un escrito interno, el Ministerio de Marina reconoció que ‘nada se sabe’ al respecto, admitiendo de esa forma el despiste que dejaba a Canarias fuera de los husos acordados a comienzos de siglo para la mayor parte de la Europa contemporánea.

Un año después, se decidió que en Canarias las manecillas se retrasaran una hora pues, efectivamente, se correspondía con el huso horario, aunque tal como afirman algunos estudiosos, se podría haber mantenido el mismo que la península. Existen, eso sí, motivadas por la acomodación a los husos algunas excepciones. Finalmente, fue en febrero 1922, durante el reinado de Alfonso XIII, cuando se estableció la posteriormente célebre hora menos para las islas, que no entraría en vigor hasta el 1 de marzo.

Posteriormente, ya en 1940, el General Franco, puede que para ganarse las simpatías de las potencias del Eje, que apostaban por un triunfo en la Segunda Guerra Mundial, decidió adelantar la hora de forma que la compartieran Alemania y España. En principio, era un cambio temporal, o eso, se decía, pero el asunto se empantanó en la Administración franquista y se consolidó la diferencia horaria. Esa hora menos se compensa con el desfase hecho en 1940, así que ahora en Canarias es el único territorio español donde rige la hora correcta según el huso que le correspondería a la península, a pesar de que somos el único territorio que cae fuera del huso que le correspondería a la península.

Bueno, la secuencia sigue con el cincuenta aniversario de la iniciativa que promovió el periodista tinerfeño (en realidad, nacido en Vigo) José Antonio Pardellas, en compañía de otro gran radiofonista español, Luis del Olmo. Se trataba de acuñar, en el momento de dar la hora o incluso transmitir las señales horarias, la coletilla Una hora menos en Canarias. La idea cuajó rápido para precisar (estábamos en pleno proceso de expansión de las cadenas radiofónicas) y acabar con el desconcierto y la confusión que suponía para la población insular escuchar la hora peninsular. Ciertamente, era una información errónea, corregida desde que cobró vigencia aquella “Son las nueve de la mañana, las ocho en las Islas Canarias” o “Una hora menos en la Comunidad Canaria”. La frase surgió para quedarse. Y hace medio siglo de su sencillo y productivo parto. Recordar cada hora del día de la existencia de un territorio insular, haberlo extendido como cita en otros medios y en la práctica totalidad de los informativos audiovisuales, es una cita provechosa.

Acertó Pardellas, vaya que sí. Vinieron sus premios Odas y Canarias de Comunicación. Es incombustible, sigue en activo. Y por este hecho que comentamos y por su trayectoria toda, merece que recordemos aquella ‘oración’ que le dedicamos al entregar otra distinción, el Patricio Estévanez de la Asociación de la Prensa de Tenerife: “José Antonio Pardellas que estás en las ondas, galardonado sea tu nombre; quede entre nosotros tu magisterio profesional pues su voluntad se hizo siempre con rigor y ecuanimidad, así en la radio como en la tele, en tus libros y en todos lados”.

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