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ENTREVISTA | Daniel Cerdán Elcid: “La transparencia, al aportar luz a la acción pública, es un incentivo para que las cosas sean mejores”

EBFNoticias | Tachi Izquierdo |

Daniel Cerdán Elcid es un periodista de una larga trayectoria, que atesora una experiencia que se ha moldeado en su gran parte en Canarias, formando parte de las redacciones de los medios de comunicación más importantes de las islas y en los gabinetes de prensa de las principales instituciones del Archipiélago. 

Su capacidad de organización y agudeza periodística para adelantarse a los acontecimientos, le han valido mucho para dirigir una joven institución que ya empieza a marcar su impronta en las administraciones y sociedades públicas del Archipiélago.

Cerdán es el Comisionado de la Transparencia de Canarias, órgano dependiente del Parlamento regional, puesto en marcha en el año 2015 y que en este periodo, ha pasado de ser un instrumento que pasaba desapercibido para la mayoría de instituciones, a representar un referencia de especial cumplimiento en sus directrices y garante de que se cumplen los preceptos legales que garantizan a la ciudadanía la transparencia en su trato y relaciones con la administración.

Hoy en día, son más de 300 instituciones las que deben responder a los parámetros de transparencia por los que se rigen sus respectivos portales, labor compleja y difícil de mantener en sus mejores indicadores, pero en la que el equipo de Cedán Elcid pone no solo su empeño, sino el buen talante y los conocimientos para que el Comisionado sea cada vez más próximo y conocido.

¿La transparencia, tanto en la política, como en lo social, imagino que debe ser un elemento que debe estar al alcance y ganar más en valor?

En la administración, a comienzos de la primera década de este siglo, se produjo una especie de catarsis ante la necesidad de oxigenar la política en España, debido a los casos de corrupción y por la constatación de que nuestro país era el único de los grandes de Europa que que aún no tenía Ley de Transparencia y había dejado este tema descuidado durante décadas. Entre 2013 y 2015 se puso en marcha en las autonomías una nueva regulación de transparencia que ha revertido esa situación, pero está costando, porque las leyes de transparencia no se aplican con la misma rapidez, por ejemplo, que la del Código de la Circulación, a pesar de que ambas son códigos de conducta. El de circulación implica sanciones inmediatas en caso de incumplimiento, mientras que en la Ley de Transparencia, que es a favor del ciudadano, ante la burocracia y el poder político, no tiene esos mismos mecanismo obligatorios, sino que son modelos legales que se implantan con los cambios de cultura  y cuando ya hay un convencimiento de que hay que publicar y hay que responder.

“Si la gente no pregunta a las instituciones, a pesar de las facilidades actuales, que es inmediata y gratuita, la transparencia no funciona”

Desde los inicios del Comisionado de Transparencia en Canarias, como responsable del mismo, ¿tiene la sensación de que este organismo ha calado a estas alturas en la sociedad canaria?

La transparencia no funciona porque lo diga una ley. En el ámbito clásico de la transparencia, que es lo que se llamaba el derecho al acceso a la información pública, solo funciona si hay una demanda informativa. Si la gente no pregunta a las instituciones, a pesar de las facilidades actuales, algo que es inmediato y gratuito, la transparencia no funciona. Ahora no es real o auténtica porque nadie está obligado a responder. En la medida en que la cultura de la transparencia va calando en la sociedad, los efectos de esa lluvia fina hace que cale no solo en la mejora de la información al ciudadano, sino que los efectos en la mejora de la gobernanza se irán produciendo, porque los políticos y todos en nuestra labor, haremos las cosas mejor cuando sabemos que alguien nos va a ver o nos va a preguntar. La transparencia, al aportar luz a la acción pública, es un incentivo para que las cosas sean mejores.

¿Cómo es el proceso que facilita tener una valoración de transparencia de una institución o sociedad pública?

La ley impone entre 60 y 160 obligaciones informativas en los portales de transparencia. Nosotros, lo que les decimos a las 98 principales instituciones canarias que tienen hasta 236 entidades dependientes, que cada año entren en nuestra sede electrónica, en la que van a encontrar un formulario que hay que rellenar, en función de la información que ellos mismos publican, para que sean testigos de que, a medida que la vayan incorporando, su valoración y nota en transparencia aumenta. Tratamos de crear un círculo virtuoso, donde desde la auto evaluación, vean como están y tengan la oportunidad de mejorar. 

¿Qué elementos o criterios mejoran la transparencia?

La ley le da, por ejemplo, el mismo valor a que se publique el currículum de un alcalde o que se publiquen los contratos. Como organización pública que somos, inicialmente, le damos el mismo valor a las 160 obligaciones, pero es un tema en el que lo importante es que se cumplan todas las obligaciones.

«En el año 2018  se registraron 2.107 preguntas en las instituciones canarias, y en 2019 se censaron 2.578, un  25% más, que parecen muchas, pero no son nada, porque representan unas 6 preguntas al día, entre 98 instituciones principales»

¿Canarias es transparente?

La transparencia, como la felicidad, es una aspiración permanente. A veces la consigues, pero la puedes perder en tres meses si no actualizas la información, y dejas de ser transparente. Los momentos transparentes, hay que repetirlos constantemente, pues cuando se alcanza, como es un horizonte, va a parecer otro nuevo horizonte de más transparencia, porque siempre va a haber nueva actividad, nueva información que contar y más gente que pregunte. En el año 2018 se registraron 2.107 preguntas en las instituciones canarias, que parecen muchas, pero no son nada, porque representan 6 preguntas al día, entre 98 instituciones principales. En 2019 están censadas 2.578 preguntas a las 98 instituciones canarias: han aumentado casi un 25%, pero siguen siendo solo 7 preguntas al día a todas las instituciones canarias. No es mucho y, en la medida que ese escrutinio en el poder se realice más por los ciudadanos, habrá más transparencia. La gente tiene que cree que esa capacidad de preguntar, convierte a cada ciudadano en periodista, con capacidad de preguntar durante 365 días y las 24 horas del día.

¿Y el ciudadano, qué papel juega, aparentemente en una clara debilidad frente a la todopoderosa administración? 

El ciudadano, por una parte, ejerce su derecho a saber lo que le puede importar y, por otra, una forma de participar, antes de plantear cosas, es enterarte de cosas, y para ello hay que perder el miedo a preguntar y hacerlo a través de las sedes electrónicas. Nosotros tenemos en nuestra web un mapa con todas las sedes electrónicas, pero el ciudadano, hasta la Ley de Transparencia, solo tenía el recurso de contratar a un abogado y recurrir a los tribunales y esperar dos años. Ahora, desde su casa y sin gastos, puede utilizar ese ese recurso ante el Comisionado de Transparencia o ante las administraciones, para que intercedan. 

Entiendo, que quien no es transparente, está hurtando información vital para el ciudadano en muchos aspectos.

Claro. siempre ha sido un derecho y ahora está mejor regulado, pero hay quien no cumple. Y no solo se hace un flaco favor al ciudadano, sino a la propia administración y a la sociedad en su conjunto, porque la transparencia no hace sus efectos en la buena gobernanza, nos hace recordar lo que decía Jeremy Bentham: “cuanto más te observo mejor te comportas”. Hace falta que la gente se sienta escuchada, se sienta analizada y preguntada para estimularla a actuar mejor. Ese es el efecto que no es inmediato y que no se ve a primera vista en transparencia, pero con el tiempo tiene que calar. Por ello, no es casual que aquellos países que son la envidia por el buen gobierno, la limpieza, la lucha contra la corrupción o a favor de la democracia sean los nórdicos, donde, por cultura democrática y política se establecieron las normas de transparencia hace más de 200 años. Eso ha producido administraciones que son casas de cristal y donde la gente sabe que si preguntan les cuentan y los políticos tienen que contestar y hacer bien las cosas, porque en sus respuestas y acciones se evidencia que no lo ha hecho bien, y eso tiene consecuencias.

La sede de Comisionado de Transparencia está en el Parlamento regional

¿Pero no hay acciones punitivas contra los incumplidores?

Del modelo español, una de las cosas que más reclaman los órganos garantes de la transparencia y los académicos juristas, es que se modifique introduciendo elementos coercitivos, como pueden ser multas, como ha ocurrido en Navarra, con los que no cumplan con los mandatos garantes de la transparencia.

¿Sería, por tanto, necesaria una modificación de la Ley de Transparencia?

Hay algunos elementos como las multas, que se podrían llevar a cabo. El Gobierno ha anunciado una Ley de Gobierno Abierto, que engloba cambios en la transparencia, en la participación y en la colaboración. En ese marco, hay ajustes en esa parte sancionadora o mayores acotaciones en cuanto a qué y cómo publicar en los portales que espero que mejoren la situación.

¿Desde que se puso en marcha este portal de transparencia, usted tiene la sensación de que los esfuerzos han dado sus frutos, a pesar de lo que aún queda por mejorar?

La transparencia es una lluvia fina sobre la administración, cuyos efectos no se ven en el corto plazo, pues sigue siendo una ley novel y estamos aprendiendo. Al pequeño equipo del Comisionado de Transparencia nos queda el orgullo y la satisfacción de que el trabajo ha sido este último año reconocido por varias entidades con reconocimientos. La principal de ellas, es el accesit al Premio Nacional a la Innovación Pública, precisamente por el modelo del Índice de Transparencia de Canarias y la herramienta telemática que la hace posible, que es T-Canarias. Pero debemos seguir insistiendo para no perder transparencia.

Muchos grupos de gobiernos aplican elementos aparentemente para fomentar la transparencia, pero luego no se aplica jamás, algo que en el fondo es un perjuicio a esa transparencia.

La transparencia es una política transversal y puede permitir que ese tipo de comportamientos, si bien no se pueden penalizar, si que puedan avergonzar a quienes los practican. La propia ley obliga a publicar los planes que se realizan y sus evaluaciones de cumplimiento. Sin embargo, no todo el mundo hace planes para articular su actuación, pero progresivamente cada vez se irá imponiendo que se publiquen, quedando en evidencia quienes no cumplen.

«Lo más conflictivo es la transparencia reactiva, que es cuando hay que dar respuestas. En ese tipo de información que se demanda, que es más incómodo para el poder político, se quedan las preguntas planteadas y sin respuestas» 

¿Los menos transparentes e incumplidores son siempre los mismos?

Cuando hicimos la primera valoración, nos contestaron 35 personas. Ahora nos han contestado 651. Lo que sí se ha demostrado es que quien mejora, se mantiene o se supera al año siguiente. Es raro que alguien de pasos hacia atrás y, si los da, son muy pequeños. Lo más conflictivo es la transparencia reactiva, que es cuando hay que dar respuestas. En ese tipo de información que se demanda, que es más incómodo para el poder político, se quedan las preguntas planteadas y sin respuestas. 

¿En Canarias, qué administración es la que menos responde a esas preguntas?

No hay un ranking, pero sí es cierto que los que menos responden son los más grandes, porque también son los que más más inquietudes reciben. Ahí tenemos a los cabildos mayores, los ayuntamientos capitalinos y algunos organismos del Gobierno regional, pero no se pueden comparar con las pequeñas corporaciones, porque, a todos no se le pregunta por lo mismo.

¿Y todas las instituciones colaboran?

En lo que es la evaluación de transparencia, llevamos dos o tres años que todas las instituciones principales, que son 98, responden. Otra cosa es que no hayamos conseguido esa unanimidad en sus entidades dependientes, hasta 336, que hasta hace dos años solo 62 de esas seguían sin responder, pero este año hemos seguido insistiendo, y aún 12 no contestan”.

¿La vida institucional sin responder a esa transparencia de la que hemos venido hablando, deja de tener su sentido?

No valoramos la libertad de información y de expresión hasta que las perdemos radicalmente. No es que en España hasta que no hubiera Ley de Transparencia no se pudiera preguntar o expresarse libremente, pero con la misma se ha extendido ese derecho, y lo echaremos de menos cuando se produzca ese cambio cultural en el que todas las preguntas se respondan. Veremos lo importante que es la transparencia, cuando preguntemos más y no se nos responda. Para ello, es necesario que la gente se involucre en la gobernanza común.

«La transparencia, como la felicidad, es una aspiración permanente. A veces la consigues, pero la puedes perder en tres meses si no actualizas la información, y dejas de ser transparente»

¿Un año como el que acabamos de dejar atrás, con las dificultades que ha representado, va a cambiar el próximo informe del Comisionado?

El año 2020 lo vamos a empezar a analizar en el primer trimestre de este año. Pero ya estamos haciendo un informe hasta junio del año pasado, con todas las fuentes sobre el Covid, donde la información ha existido, pero ante un fenómeno tan complejo y diferente, es difícil medir si debió haber sido más o menos transparente. No contamos con un criterio común de valoración.

Me gustaría, como última reflexión, por la proximidad de los acontecimientos, que nos hiciera una valoración de la política de transparencia, si la ha habido, de Donal Trump.

Hará falta un tiempo, ahora que se va, por suerte, para hacerse una idea de qué es lo que ha ocurrido en un país orgulloso de ser la primera democracia mundial para sufrir ese retroceso en la gobernanza pública y en las libertades. Trump ha negado constantemente a los medios de comunicación su capacidad de informar y ha optimizado la capacidad de dirigirse directamente a la población y al electorado sin necesidad de intermediarios del Partido Republicano ni de los medios de comunicación, sino directamente para recoger la frustración enorme de determinados sectores de la población, para aglutinarla y convertirla en una maza contra el buen gobierno, la democracia y las libertades. Dentro del país ha generado una polarización que lo ha dividido y fuera ha dibujado un EEUU no atractivo para el resto de los países. Espero que este sea un espejo en el que aprender lo que está mal y que este tipo de comportamientos populistas no se reproduzcan.

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