FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

OPINIÓN | Espacio jurídico | Los vídeos deepfake | Juan Miguel Munguía Torres

El término ‘deepfake’ proviene de las palabras inglesas deep learning (aprendizaje profundo) y fake (falso) y tiene su origen en el alias del hacker que creó y popularizó esta tecnología. Este usuario se dedicaba a subir a un foro de la red social Reddit una serie de vídeos porno editados en los que sustituía las caras de las actrices porno por las de actrices famosas.

Los vídeos denominados deepfake son aquellos en los que, usando como base un vídeo ya existente en el que aparece una persona, se puede sustituir la cara, la voz e incluso los gestos de esta para que así parezca que hace o dice otra cosa a lo que se decía en el vídeo original.

Basta decir que esta tecnología es sumamente peligrosa para los derechos inherentes a cualquier persona como pueden ser el derecho a la propia imagen y el derecho al honor.

Analizar la finalidad que podría considerarse que tienen los videos en cuestión y si ello entra en contraposición con la Ley Orgánica 1/82 sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, que prohíbe que se utilice la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga sin el consentimiento expreso del titular del derecho a la propia imagen, en principio parecería que los videos tienen únicamente una finalidad humorística.

Pero, en ciertos casos, podría entenderse que su uso es publicitario o que tiene un fin oneroso indirecto. Esto es así ya que, de tratarse de un video de mucha popularidad, aumentarían las visitas a la página web donde dicho video se encuentra y, de esta forma, el titular de la página podría obtener un rédito económico, por ejemplo, a través de la publicidad que ofrece en su sitio web.

Si se diesen las circunstancias descritas se podía llegar a entender que se está realizando una utilización de la imagen de las personas famosas para fines publicitarios/ comerciales. Y podría constituir una intromisión ilegítima a la propia imagen.

Entonces, ¿qué se puede hacer para prepararnos ante esta amenaza? Necesitamos educar mejor a las personas sobre la existencia de las deepfakes, cómo funcionan y el daño potencial que pueden causar. Todos tendremos que aprender a ser conscientes de que incluso los videos más realistas que vemos podrían tratarse de piezas fabricadas.

 

munguia@munguiaabogados.com

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