FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Una entrevista para enmarcar | Francisco Pomares

Los periódicos de Prensa Ibérica publicaban ayer una entrevista al presidente Pedro Sánchez, realizada por el director de El Periódico de Cataluña, Albert Sáez. Preguntado por si habrá planes específicos para hacer frente a la crisis económica en los territorios turísticos, Sánchez contesta con una repregunta: “¿Va a haber planes específicos para el turismo? Sin duda alguna. ¿Va a haber planes específicos para determinados territorios donde el sector del turismo es claramente el motor de la economía? Pues sí.”

Supongo que lo de preguntarse a sí mismo antes de contestar a lo mismo que ya se le ha preguntado es una técnica para ganar tiempo y considerar distintas opciones de respuesta. La que Sánchez aporta a la situación del turismo, después de la contundencia de las respuestas a sus autopreguntas es bastante descorazonadora: “El Gobierno de Baleares o el Gobierno de Canarias tienen planes que, antes de la pandemia y antes de esta crisis, ya estaban diseñando en el sector turístico políticas vinculadas con la transición ecológica… Se hablaba también en Canarias de utilizar energías renovables vinculadas en este caso al océano, que ya se están diseñando y que se van a poner en marcha durante los próximos años”. Y punto.

Quizá Sánchez contempla alguna decisión de mayor calado para hacer frente a la gravísima situación del sector: pérdidas de 9.500 millones de ingresos sólo en los diez primeros meses de este año, con los dos primeros –enero y febrero, dentro de la normalidad. Y 36.000 puestos de trabajo perdidos en el sector turístico, sin contar lo que pasará cuando se terminen esos Ertes que Elena Mañez consideraba el pasado día tres en la tele canaria como el “reflejo de la protección del ejecutivo regional a las empresas”. En fin, que puede que el presidente guarde algún conejo en la chistera, pero plantear la utilización de energías renovables vinculadas al mar como respuesta al mayor problema que hoy vive la economía de las islas, que es que el turismo ha desaparecido, resulta cuando menos algo ingenuo.

Lo que necesita Canarias –la región más castigada de toda España por la crisis económica, la que se has visto afectada en la generación de riqueza y la que más empleo ha perdido– no es un plan para conectar las empresas turísticas a la energía de generación maremotriz (una opción, por cierto, que podría aportar alguna ayuda al mix energético, pero que no parece ser hoy por hoy ni la más eficiente ni la más considerada), pero el hecho es que eso no tiene nada que ver con lo que de verdad requiere esta región para los próximos meses y con carácter de extrema urgencia, que es un plan de rescate como los que se aplicaron en el pasado a la minería del carbón (más de 20.000 millones), o los altos hornos (30.000 millones en la zona mediterránea, 50.000 en el País Vasco y Asturias) o la reparación naval, (más de 15.000 millones) o como los más recientes que –contra el inicial criterio de Sánchez, que dijo en abril que no habría rescates públicos a empresas privadas, se ha aplicado por casi 500 millones de euros a Air Europa, o por 4.265 a la industria del automóvil.

El sector turístico de Canarias perderá este año entre nueve y once mil millones, del 60 al 70 por ciento de su facturación. ¿No debiera convertirse eso en una prioridad de Sánchez? Parece que no. Preguntado por cuáles son las prioridades de su Gobierno, el presidente contesta: “la ley de eutanasia, la ley de memoria democrática. Sin duda alguna, la ley de interrupción voluntaria” (del embarazo). Alguien –desde Canarias– debería hacerle comprender a Sánchez la que aquí está a punto de caernos encima.

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