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VIAJES | De cómo yendo a Normandía acabé tomando té en Tánger

Sur de Inglaterra

EBFNoticias | Willy Sloe Gin |

La “trabajera” que cuesta organizar un viaje para que las más de las veces acabes donde nunca pensaste llegar. Así ha ocurrido nuevamente.

Será, estoy convencido, porque el único protagonista de tanta historia es el viaje en sí mismo. Los que viajamos nos somos más que actores de reparto… Así lo contaba yo en una entrevista en La Diez Radio. También me pareció importante contar lo sentido al saberme viajero. ¡Que una cosa es viajar y otra bien distinta hacer turismo!

Bosques Vascos.

El viajero abre camino al turista. Quienes nos dedicamos a este difícil asunto de conocer mundos distantes, sabemos que viajar es una forma de entender la vida, que se avanza dejando atrás no pocas cosas, para que cada nuevo reto te sorprenda. Aún más, te sobrecoja.

Con todo más o menos previsto y planeado en la medida de lo posible parto desde mi tierra, Cádiz. Desde un pueblo torturado por fama y famosos, y es que la moda, el misterio y el duende no siempre van de la mano.

Los primeros kilómetros son mero trámite. Etapa que enlaza Zahara de los Atunes con San Sebastián, 1.100 km que te hacen comprender que viajando y más en moto, no hay trámite que valga.

Abadía Plymouth.

Una vez en Donosti, así reza en todas las indicaciones que me encuentro, sólo me asalta una duda: recorro Francia de sur a norte o por el contrario trepo hasta Dunkerque y tomo camino hacia el sur costeando.

Opté por la primera opción. Ya que estoy en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos y deseoso como estoy de empezar a buscar sus ‘luces’, agarro el camino que me llevará a sus dos primeros faros: Biarritz y Socoa.

Se respira algo extraño en el ambiente. He entrado por Irún. Curioso pueblo donde muchas de sus calles andan divididas. Una acera pertenece a Francia, la otra a España.

Sicilia.

Antes de partir de Cádiz y arropado por la suerte que me caracteriza, vengo escuchando y leyendo noticias inquietantes sobre el país vecino. La reforma laboral de Monsieur Hollande tiene revolucionado a dos tercios de su pueblo. Andan pues nuestros vecinos en pie de guerra y muestran su descontento de la forma que mejor saben hacerlo. A saber: Cortando carreteras. Quemando neumáticos. Haciendo barricadas en los sitios más insospechados. Y fundamentalmente aterrorizando a turistas y viajeros. Impresiona ver a tanto piquete atrincherado en cualquier gasolinera, da igual la marca, con la sanísima intención de que ninguna criatura, nacional o de las afueras, sea capaz de repostar.

Plymouth.

Ya entrados en el siguiente departamento, mi preocupación crece exponencialmente. Hoy es 2 de junio. Me topo con un trabajador francés convertido de pronto en pirómano y en un castellano más que discutible me advierte de que si aquí las cosas están mal, excusa contarme cómo andan por Bretaña y Normandía.

Cuanto más al norte más violencia. Por si fuera poco me comenta, así como por encima, que en breve van a haber cortes en el suministro eléctrico. Han conseguido con notable regocijo que catorce de sus centrales nucleares estén funcionando al 1%. No han apagado los reactores de milagro. De todos es sabido que estas centrales no son como las motos, que las apagamos y encendemos cuando nos da la gana.

En los Países del Loira (Loira Atlántico), urge ya tomar una decisión. Lo vengo aplazando desde nuestra entrada en Francia, pero viendo el cariz que están tomando las cosas se me hace imprescindible enfrentarme a tanto acontecimiento.

Seguro como estoy de que lo más difícil de tomar una decisión es el hecho mismo de tomarla y varado en una gasolinera más propia de Mad Max que de cualquier país civilizado, decido optar por el plan B. (Tampoco va a resultar, pero lo cuento…)

Cúpula Cerralbo.

No es otro que deshacer el camino andado e intentar cruzar el Canal de la Mancha desde Bilbao o Santander. Dependiendo del puerto de partida llegaremos después de 24 horas de barco a Plymouth o  Portsmouth. Mi idea es recorrer de este a oeste la costa inglesa, de Canterbury, Condado de Kent, hasta el vértice suroeste de Las Islas.

Como he dicho, tampoco va a ser posible.

Llegados a España recorremos las costas vascas y cántabras sin altercados que reseñar. ¡Qué placer poder repostar sin jugarse uno el bigote!

Aquí lo que está golosa es la Mar… Zonas de mar gruesa a muy gruesa, creciendo a mar arbolada con posibilidades ciertas de encontrarnos con mar montañosa. En definitiva, que no sale ni un barco.

(Me enteré a los pocos días que tanto en la costa sur de Inglaterra como en la costa Atlántica francesa andaban nadando con el agua que les caía del cielo. Inundaciones considerables están azotando a un lado y otro del Canal.

Chefchaouen.

Se conoce que desde lo más Alto se han percatado de tanta barricada y trinchera. Fuegos y neumáticos que han de apagarse  con lluvias divinas. Aguas venidas de nuestros cielos, aguas para exterminar tanta rabia. 

No tengo por más que agarrar el plan C. Espero que funcione, no tengo plan D. Consiste el citado plan C en atrochar desde Santander hasta Zamora y allá, entrar en Portugal vía Bragança. De allí hasta Viana do Castelo pasando por Guimaraes y Braga.

Llegados a Viana, trepar todo el norte portugués para entrar siquiera en Pontevedra y dar fe de que hemos vuelto a pasar a España. Será hasta Baiona y su Cabo Silleiro. Maravillas que no puede perderse cualquier viajero o turista.

Recomiendo en este punto cruzar a Portugal desde A Guarda. Poderoso espectáculo es ver la desembocadura del Miño y allá ver cómo se juntan las mareas españolas y portuguesas.

BMW.

Queda toda la costa portuguesa, la andaluza y siguiendo camino terminar en Gibraltar, que como todos sabemos es español…

Hace algún tiempo hice un viaje similar. Se llamó aquello ‘Los Faros de Poniente’.

Mucho me dejé atrás en Portugal. En esta ocasión espero que nada quede en el tintero.

Se ha convertido el viaje en algo distinto, ciertamente más corto, pero no por ello menos intenso.

Ya en Gibraltar tomo una última decisión. Mirando a África decido que no puedo dejar de pisarla. De modo que cruzo El Estrecho y acabo en Tánger. Desde aquí y mirando hacia la península escribo lo vivido en estos veinticinco días. Todo imprevistos, todo magia, todo música. Otro viaje…

BMW R Ninet Urban GS.

 

 

 

Cinco Países: 10.000 Km. 69 Faros. Y siempre con BMW. R1200 RS

 

 

 

Mi agradecimiento a BMW Ibérica y a mi familia por aguantarme tanta ausencia.

Willy Sloe Gin

 

 

 

APÉNDICES

Etapas del viaje:

Zahara de los Atunes – Madrid

Madrid – San Sebastián

San Sebastián – Burdeos

Burdeos – La Rochelle

La Rochelle – Biarritz

Biarritz – Laredo

Laredo – Zamora

Zamora – Viana do Castelo

Viana do Castelo – Baiona – Oporto

Oporto – Aveiro – Figueira de Foz – Peniche

Peniche – Islas Berlengas – Peniche

Peniche – Sintra – Cascais – Lisboa – Cabo Espichel – Sesimbra

Sesimbra – Setubal – Troia – Sines – Aljezur

Aljezur – Cabo de San Vicente – Punta de Sagres – Lago … – Faro – El Rompido Mazagón – Matalascañas – El Rocío

El Rocío – Sevilla – Sanlucar de Barrameda – Chipiona – Rota- Cádiz- Zahara

Zahara – Tarifa

Tarifa – Gibraltar

Gibraltar – Tarifa

Tarifa – Tánger

Tánger – Tarifa – Sevilla

Sevilla – Mérida – Madrid

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