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DÍA MUNDIAL | VIH, la gran pandemia de finales del siglo XX

Los profesionales de La Candelaria recuerdan que las prácticas sexuales de riesgo suponen en la actualidad el mayor motivo de contagio

El VIH no tiene cura pero los tratamientos antirretrovirales han evolucionado en los últimos 20 años ofreciendo mayor calidad de vida a los pacientes

EBNoticias | ¿Qué tienen en común Magic Johnson, Freddie Mercury o Rock Hudson? Además de ser grandes referentes del deporte y de la cultura, todos ellos revelaron en su momento tener sida, un virus que se convirtió en pandemia a finales del siglo XX y que marcó -y estigmatizó- a varias generaciones.

En 2021 se cumplirán 40 años de los primeros diagnósticos de casos de sida en el mundo, una infección desconocida que hasta la fecha ha causado la muerte a 37 millones de personas en todo el mundo.

VIH es acrónimo de Virus de Inmunodeficiencia Humana y la palabra sida se corresponde con las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), “siendo el estado más avanzado de esta infección causada por el VIH”, detalla el Dr. Marcelino Hayek, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

Este virus se transmite a través del contacto sexual sin protección; la vía sanguínea al compartir elementos como jeringas, agujas o elementos cortantes en contacto con sangre infectada o vía maternafetal, cuando una madre es seropositiva y transmite el VIH a su hijo.

Las prácticas sexuales de riesgo son hoy en día las principales vías de contagio de este virus, que, en sus primeros años, no contaba con ningún tratamiento eficaz, mermaba la calidad de vida de los pacientes que la padecían, tanto desde el punto de vista médico como social y psicológico.

Actualmente no hay cura para el VIH. El Dr. Marcelino Hayek recuerda que inicialmente no había tratamiento eficaz para mejorar la salud de las personas contagiadas hasta 1996, cuando se comenzó a administrar la triple terapia antirretroviral. “Hasta la fecha fallecían prácticamente el 100% de los pacientes diagnosticados”, resalta el especialista. En los primeros años los pacientes debían tomar entre 15 y 20 comprimidos al día, lo que provocaba numerosos efectos secundarios.

En estos casi 40 años, la calidad de vida ha dado un giro de 180 grados con nuevas terapias, más simplificadas y adaptadas a las personas, convirtiéndose ahora el sida en una enfermedad crónica pero no por ello menos grave.

El mensaje de los profesionales del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria es claro: “No debe bajarse la guardia. Hay que seguir concienciando a la población de las conductas de riesgo, especialmente a la gente joven, porque la prevención es la única herramienta para evitar la propagación del VIH”.

Tratamientos innovadores

Una de las grandes revoluciones científicas para el abordaje del VIH ha sido la innovación y avances terapéuticos.

Según explica la doctora Pilar Díaz, del servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, a finales de la década de los 90 aparece la terapia antirretroviral de alta eficacia denominada Targa, (Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad), que permitió por primera vez controlar de forma efectiva la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

“Este tratamiento se ha considerado como el gold standard para los pacientes durante dos décadas, ofreciendo resultados muy satisfactorios en el control de la carga viral en sangre y, como consecuencia, en el estado inmunológico de nuestro pacientes”, explica la Dra. Díaz.

Inicialmente la triple terapia requería la toma de 3 medicamentos diferentes con distintas posologías diarias según la cinética de cada fármaco, que suponía administrarse de entre 10 y 15 formas farmacéuticas diarias en horas diferentes, lo que complicaba mucho la correcta administración de los mismos.

Para los farmacéuticos hospitalarios y los especialistas en enfermedades infecciosas la clave para mejorar la calidad de vida pasa por la consciencia de los pacientes a la adherencia terapéutica, un concepto que implica no solo cumplir con el tratamiento, sino tomar la medicación de acuerdo con la dosificación del programa prescrito y la persistencia de cumplirlo siempre.

El objetivo para los profesionales es, entre otras cuestiones, fomentar la adherencia al tratamiento para poder suprimir y reducir la carga viral además de consolidar un adecuado estado inmunológico del paciente infectado por el VIH.

“El Targa ha evolucionado hasta tal punto que hoy por hoy nos permite mantener la carga viral indetectable en sangre, lo cual supone que el paciente no solo no sufre los efectos del virus en su sistema inmunológico sino que además no puede transmitir la infección en caso de un contacto de riesgo, de manera que se ha demostrado científicamente lo que para nosotros es ya un lema: INDETECTABLE= INTRASMISIBLE” .

Otras grandes aportaciones que ofrecen los tratamientos actuales para el VIH es que se ha conseguido reducir al mínimo los efectos secundarios y se han multiplicado las opciones terapéuticas, permitiendo tomar un único comprimido diario combinando varios principios activos.

Antirretrovirales de acción prolongada

El servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria explica que los pacientes con VIH podrán seguir beneficiándose de las últimas innovaciones científicas en los tratamientos farmacológicos.

Existen resultados clínicos prometedores de una nueva terapia antirretroviral de acción prolongada (Long Acting) que si bien aún no se ha comercializado en Europa, “lo estará próximamente”, en palabras de la doctora Pilar Díaz.

Se trata de un tratamiento de administración intramuscular con periodicidad mensual o bimensual, lo que facilitaría también una mayor adherencia terapéutica por parte de los pacientes.

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