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ENTREVISTA | Benjamín Barba, fundador de la ONG Kairós: “El cuarto mundo, que es el submundo del primer mundo, ya está aquí y ha venido para quedarse»

El fundador de la ONG Kairós señala que «no vamos a empezar a superar esta situación hasta el año 2022, hasta que la inmensa mayoría de la población mundial esté vacunada»

ENBFNoticias | Tachi Izquierdo | Enlazar una crisis económica con una pandemia que ha redundado en una profunda depresión económica y sanitaria, no ha hecho más que empeorar la situación de las capas más desfavorecidas de la sociedad.

Los pobres son ahora más pobres, y su inquietud y falta de expectativas se ven seriamente dañadas, pues si hasta ahora necesitaban todo tipo de apoyos para subsistir, la crisis de la Covid-19 ya ni siquiera es una prueba: Es, directamente, el infierno.

En esta realidad, siempre hay personas e instituciones decididas a tender la mano, pese a la dificultad que ahora, más que nunca, hay para tomar aliento, puesto que ONG como la Asociación Kairos vuelven prácticamente a la casilla de salida donde se encuentran de nuevo todas aquellas personas que empezaban a reflotar su vidas, pero que de nuevo, se ven obligadas a tocar en sus puertas.

Para el responsable de esta organización, ubicada en el capitalino barrio de Los Gladiolos, Benjamín Barba, responsable de este colectivo desde el año 2008, no deja insistir en reto por el que se creó Kairós: “Ayudar a los demás”, objetivo que en sus inicios, estaba centrado en principio con la intención de acentuar la conciencia hacia las necesidades y la pobreza que arrasaban el tercer mundo, todo con la intención de lograr recursos y mejorar las condiciones de vida de estas personas. 

En la ONG, recuerda Barba, no fue hasta el año 2010, cuando una amiga suya, que es asistente social, le comentó las dificultades y los retrasos que se experimentaban en la capital de la isla a la hora de repartir alimentos, que llegaba a demorarse entre tres o cuatro meses. “Nos invitaron a ayudar en este reparto, y no pudimos decir que no, ya que éramos conscientes de los problemas en otros países, pero también de las dificultades que ya teníamos aquí”.

“Eso requirió aplicar la solidaridad de una manera más cercana sin olvidar nunca a los países más vulnerables”.

-Casi una década después, ¿podríamos decir que nuestra sociedad está en un cierto grado de subdesarrollo?

A mí me recuerda a los años 2012 y 2013, cuando la crisis estaba totalmente desbocada. Pero, con una diferencia, ya que ahora afecta a nivel mundial, lo que tiene unas consecuencias. Por aquel entonces, todavía seguían llegando turistas, lo que significaba que había empleo para muchas personas, pero en estos momentos no se da esa circunstancia. La paralización es total.

-¿Qué diferencia hay entre los usuarios de entonces y los que llegan ahora a Kairós?

– Son varias y las empezamos a detectar en el año 2016. Eran personas con trabajo que no llegaban a tener los recursos necesarios para cubrir los gastos básicos de la familia. Eso se ha ido agudizando y va en aumento, porque no hay trabajos dignos y, por lo tanto, no hay salarios dignos. Ya en 2020, estamos observando que en Santa Cruz llegan personas afectadas por los ertes o el desempleo, lo que nos recuerda a aquel perfil de quienes venían en la anterior crisis y que creían que su situación era temporal. Lamentablemente, seguimos viendo las caras de esas personas que 10 años después siguen viniendo a buscar alimentos. 

«En 2010 pensábamos que aquella crisis duraría dos años, pero ahora es peor, porque después de una década, no sabemos cuánto va a durar»

– ¿Se va cronificando la pobreza?

– En este momento el perfil es, en un 60%, el de estas personas que están en una pobreza crónica y un 30% quienes tienen trabajo precario o con periodos de paro, y un 10% que vive en esta situación de crisis como consecuencia de la pandemia.

– De manera paralela, también se ha intensificado la necesidad de que las ONG presten su apoyo, porque no hay más vías de ayuda después de tantos años de dificultades, ¿no?

– Claro. Y es muy triste. Nosotros nos hemos formado para ayudar en otras cuestiones y pensamos que este largo periodo iba a ser algo temporal, que pasaría en unos años y luego volveríamos a la normalidad. Pero, nos estamos dando cuenta de que llevamos con el reparto de alimentos 10 años y todo está cronificado. Lo malo y triste de todo esto, es que no vemos una expectativa. En 2010 pensábamos que aquella crisis duraría dos años, pero ahora es peor, porque después de una década, no sabemos cuánto va a durar. La situación no mejora para nada, pues mientras la realidad se ha ido recuperando en los últimos tres años, también te das cuenta de que los servicios Sociales seguían derivando a personas, que viven en el umbral de la pobreza, una realidad en la que vive el 40% de la población de Canarias.

¿Cuántos usuarios atiende la ONG Kairós en esta nueva crisis?

En noviembre hemos atendido a 1.600 personas que están distribuidas en unas 600 unidades familiares. Son datos que hay que contextualizarlos, de manera que hay que señalar que son personas que solo pertenecen al municipio de Santa Cruz, a diferencia de otras ONG que tienen un ámbito insular de reparto. Todos son derivados por los Servicios Sociales municipales y también hay que señalar que antes de marzo estábamos en un umbral de entre 1.700 y 1900 personas al mes, mientras que, durante la pandemia, esa cifra bajó de golpe.

-¿Y cuál es la explicación de este recorte en plena pandemia y confinamiento?

-La clave es el confinamiento. Las personas estaban encerradas y tenían miedo de salir.

«Estamos observando que en Santa Cruz llegan personas afectadas por los ERTE o el desempleo, lo que nos recuerda a aquel perfil de quienes venían en la anterior crisis y que creían que su situación era temporal»

-Por lo tanto, ¿cómo pasan esa doble penalidad, ya que por un lado están sus necesidades de base y, por otro, el estar recluidos en sus domicilio.

– El Ayuntamiento de Santa Cruz hizo algo muy bien y muy importante durante ese periodo, como fue el programa de “ayuda en casa” que, con el fin de que las personas no salieran de sus domicilios, se les llevaban los alimentos a los beneficiarios, pues hay que tener en cuenta que muchos de ellos son de alto riesgo.

-¿Ustedes también intervinieron?

– Ese dispositivo se realizó a través de Protección Civil, el Ejército o Cruz Roja. Nuestro equipo no estaba preparado para ello. No obstante, la situación se ha ido remontando, y ya casi estamos en los parámetros de antes de marzo. Durante ese periodo se cerró todo, incluido los Servicios Sociales, y se hacían las valoraciones por teléfono, y ahí nos remitían aquellas necesidades extremas. Eso fue entre julio y octubre, y ya en noviembre hemos notado que cada semana hemos recibido unas 20 unidades familiares nuevas cada semana. Vamos creciendo y todavía nos quedará mucho por crecer. 

– ¿Mucho?

– Sí. Y esto tiene su explicación, y es que el FEGA ha prorrogado las derivaciones hasta el 31 de enero, porque los trabajadores sociales están desbordados. Mes a mes irá creciendo esta situación de pobreza y consideramos que hasta junio del próximo año no habrá una vuelta a cierta normalidad. Por ello, ese 40% de pobreza que hay en Canarias irá a más porque, entre otras cosas, la clase media se está desmoronando.

– Con casi la mitad de la población bajo el umbral de la pobreza y con unas expectativas poco alagüeñas, todo se ha mezclado en un mundo de dificultades y necesidades.

– Cuando estudié Sociología en la universidad, se hablaba del cuarto mundo, que es el submundo del primer mundo, ya está aquí y ha venido para quedarse. La historia de estos últimos años nos revela que la pobreza en Canarias se ha hecho endémica y no se logra bajar, ni siquiera en los mejores momentos del 30%. Eso nos indica que se ha cronificado y que debemos vivir con ello.

– ¿Su ONG en este año de la pandemia que salto ha dado de manera porcentual?

– Calculamos, y sin cerrar datos seguros, y solo a modo orientativo, barajamos un incremento del 10%, pero es porque solo es en santa Cruz y con derivaciones estables. en el sur la situación es mucho más grave, porque allí se ha paralizado el turismo y, consecuentemente, el resto de sectores. En Santa Cruz y resto del área metropolitana, muchas personas trabajan en las administraciones y hay hay cierta estabilidad.

“Hoy son ellos los que vienen con sus pateras, pero quién sabe, quizá en el futuro serán nuestros nietos los que tendrán que coger un cayuco”

– ¿Y qué futuro inmediato le depara a todas estas personas que acuden a Kairós?

– Espero que podamos ayudarles. El futuro dependerá de las decisiones políticas que se tomen. Espero que tengan cordura y sensatez en la toma de decisiones y, sobre todo, mucha humanidad para poder ayudar a estas personas. Para evitar que esta situación no agrave más a los que están en situación de pobreza y que los que entran ahora por la pandemia salgan, solo será posible con trabajos dignos y salarios dignos. Solo así se recupera la expectativa, la visión y la ilusión en la vida. Nosotros estamos para salvar a las personas de estos naufragios, pero otras personas tienen  que hacer otro trabajo para que eso se siga produciendo.

– ¿Solo contando con organizaciones como la suya, es suficiente para lograr una la solución?

– Para nada. No tenemos el personal cualificado. Es una cuestión de trabajo, y no solo de solidaridad de entrega de alimento puntual. Es cuestión de favorecer empleos.

– Desde su experiencia, ¿cuándo podríamos alcanzar  una cierta normalidad?

Conforme a lo que nos dicen desde diferentes perspectivas, no vamos a empezar a superar esta situación hasta el año 2022, hasta que la inmensa mayoría de la población mundial esté vacunada. Confiamos en que sea así y podamos recuperar muchas de las cosas que hemos perdido, como el turismo. Aunque también habrá que hacer nuevos esfuerzos y afrontar otras cuestiones para poder tener una diversidad de trabajos que nos den cierta estabilidad.

– ¿Hablamos, nada más y nada menos, que de un cambio de modelo económico en las islas?

– Totalmente. Y no solo de las islas.

«Ese 40% de pobreza que hay en Canarias irá a más porque, entre otras cosas, la clase media se está desmoronando»

– Volvamos al origen de la ONG, porque si estamos así de mal aquí, en Canarias, ¿cómo estará ahora la situación en África?

– Ahí me ha tocado la fibra. Se me saltan las lágrimas con solo pensar en la situación de todas esas personas que están en el puerto de Arguineguín, llegando en cayucos y hacinados. Es inhumano y hay que preguntarse dónde está la ética y dónde está la sensibilidad para permitir que estén en esas condiciones. además, me pregunto cómo es posible que se siga traficando con personas, porque es la vuelta al siglo IXX y anteriores, porque esta es una nueva forma de esclavitud. Al ver esto me indigno.

– ¿Y las imágenes de Órzola esta semana, donde han muerto 8 personas?

– Esas personas no son delincuentes por venir en una patera. Están buscando una salida a la opresión y al hambre y no tienen perspectiva de salir. Aprovechan ahora que el mar está en calma y se arriesgan, pero lo que es incomprensible es como lo permite la sociedad. El drama es que no sabemos cuántos mueren a diario aquí en el Océano o en el Mediterráneo. Eso cae sobre nuestras conciencias.

– ¿Qué opina de aquellos canarios que rechazan a estas personas, por el simple hecho de ser pobres?

– Solo les recordaría a los canarios que rechazan a los migrantes los orígenes, y no hace tanto, cuando emigraban los isleños a Venezuela, Cuba y otros lugares porque aquí nos moríamos de hambre. Hay que recordar la historia para no repetirla, porque a las personas no se las debe despreciar ni por su color de piel, ideología o por lo que sea. La persona tiene su dignidad y nunca la pierde, y si alguien viene aquí, no podemos cerrarles las puertas. Hoy son ellos los que vienen con sus pateras, pero quién sabe, quizá en el futuro serán nuestros nietos los que tendrán que coger un cayuco o un avión para irse a otro lugar. Ya está pasando con nuestro jóvenes, afortunadamente están mejor formados y están teniendo mejores trabajos en otros lugares. Pero esa pobreza y esa miseria puede ser como un boomerang que se nos va a volver. De lo que siembras vas a recoger. Si lo que siembras es desprecio y racismo, eso vas a recibir. En nuestra asociación, incluso, cuando vienen estas personas, siempre salta alguno que pregunta: ¿Y los canarios qué? Tan ignorantes somos, que desconocemos que nosotros fuimos emigrantes.

«Solo les recordaría a los canarios que rechazan a los migrantes los orígenes, y no hace tanto, cuando emigraban los isleños a Venezuela, Cuba y otros lugares porque aquí nos moríamos de hambre»

– ¿Además de carencias de pan, entre las personas que acuden a ustedes, habrá también hambre de cultura o problemas de salud?

– Claro. Tristemente, la falta de alimentación, produce, sobre todo en los niños y los jóvenes, problemas de desarrollo y esto nos preocupa especialmente. Por ello, trabajamos para entregar una alimentación equilibrada, incluidas frutas y verduras. Pero luego tratamos de traerles ánimos y esperanza; también mostrarles una sonrisa porque alguien les ha ayudado, para que pronto vuelvan a la normalidad y que como personas dignas, puedan hacer proyectos y con ilusión sin tener que volver a una ONG a buscar alimentos. 

– Pero ahora está complicado salir a corto plazo.

– Lamento reconocer que aún es muy difícil. Sobre el año 2010 venía a Kairós una familia, un matrimonio con una niña pequeña, de unos 8 años, y aún sigue viniendo, y aquella niña también acude a nosotros, y lo hace con un niño en brazos. Eso te rompe, porque te preguntas cómo salir de esta situación en la que los hijos repiten el patrón de sus padres y conocen todos los cauces para sobrevivir con ayudas y del asistencialismo. Esa es nuestra lucha, para que no cuelguen los brazos.

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